Construyamos una ciudad y hagámonos un nombre

11: 1-4

ESCUDRIÑAR: ¿Por qué el pueblo de Sinar quería construir esa torre? ¿Cuál fue la motivación? ¿Por qué esa unidad fue mala? ¿Qué es el humanismo? ¿Quién fue Nimrod y qué quiso comenzar? ¿Cuál es el inevitable destino de todos esos planes hechos por el hombre?

REFLEXIONAR: ¿Cuál es la lección aquí para la construcción de un imperio, por la ambición humana? ¿Eso es cierto también para los pastores o rabinos mesiánicos?

En ese entonces se hablaba un solo idioma en toda la tierra (11:1). Como era de esperar, los sobrevivientes del Diluvio hablaban un solo idioma. La expresión un solo idioma, en hebreo significa literalmente de un labio, un discurso y un vocabulario común. Como ya hemos visto, el lenguaje era el hebreo, porque todos los nombres eran nombres hebreos antes de este capítulo. Además, todos los juegos de palabras sólo tienen sentido en hebreo. En este capítulo se explica la razón de la dispersión del Capítulo 10.

Al emigrar al oriente, la gente encontró una llanura en la región de Sinar, y allí se asentaron (11:2). Mientras que los hombres emigraban hacia el este de Ararat y el área entre Armenia y Turquía, hallaron una llanura en Sinar, y se establecieron allí. Sus descendientes finalmente se trasladaron a Sinar (un antiguo nombre de Babilonia) y se establecieron allí. Fue allí donde decidieron rebelarse contra Dios. Liderados por Nimrod, sus compañeros rebeldes decidieron construir una ciudad y una torre con el fin de hacerse de un nombre para sí mismos, así como para demostrar su sentido de unidad. Un día se dijeron uno a otro: "vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego." Fue así como usaron ladrillos en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla (11:3). Si hubieran estado viviendo en Palestina, habrían utilizado como materiales de construcción, piedra y mortero pero como estaban en Babilonia utilizaron el ladrillo y el asfalto (o alquitrán). Había muy pocas piedras disponibles para su uso en la construcción en la antigua Mesopotamia, como las estructuras de ladrillo excavadas sistemáticamente por arqueólogos en esa parte del mundo tan vívidamente ilustra.204

Luego dijeron: Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra (11:4). Dijeron: "construyamos, una ciudad." Este fue el consejo de los príncipes, para que Nimrod reine sobre toda la raza humana. Este deseo de construir una ciudad existía incluso antes del Diluvio. Caín había estado construyendo una ciudad, a la que le puso el nombre de su hijo Enoc (4:17b). Una vez más tenemos la construcción de una ciudad conectada con los que eran, evidentemente, apáticos hacia Dios. Al principio la indiferencia era mayor que la maldad. Él no estaba en la vida de ellos. Pero, como siempre es el caso, desde la indiferencia pronto se llega a la rebelión. Cada vez que un sistema religioso glorifica a la humanidad, quita el foco de ADONAI y vuelve su atención hacia adentro. No pasa mucho tiempo antes de que ellos desprecien al Señor y nada le hacen a Él. La cultura, civilización, intelecto y progreso son regalos de Dios para nosotros. Y cuando la gente se rinde a ADONAI ellos se convierten en una bendición. Pero cuando ellos no se entregan a Elohim quien se dio a ellos en primer lugar, y se mantienen en el poder propio y autoridad humana, llevan a la gente más y más lejos de él, y se convierten en una maldición.205 Una sociedad autosuficiente, en el marco del poder de un líder dotado, sería una sociedad que ya no depende de Dios. Este fue el objetivo de Nimrod.

Además, el pueblo de Sinar quería construir una torre que llegue hasta el cielo (11:4a). La gran torre dominaría la ciudad, tanto arquitectónica como culturalmente. Serviría como centro de la vida política y religiosa de la población, y sería un símbolo de su unidad y poder.206 El nombre hebreo de Babilonia es Babel, que significa la puerta de Dios. La Torre de Babel no era un monumento al único y verdadero Dios, sino a la humanidad orgullosa. Revela la arrogante actitud del hombre, desafiante, rebelde contra ADONAI. Y porque querían excluir a Dios, Su nombre está apropiadamente ausente de esta sección. Por lo tanto, la Babel de la Tierra se contrapone a la Jerusalén celestial, la ciudad del hombre se opuso a la ciudad de Dios. La verdadera unidad se basa en el Señor y en la vida espiritual en Él. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos (Efesios 4:4-6).

¿Cuál fue la motivación de ellos?: Y hagámonos un nombre. Esto no era más que una rebelión abierta contra Elohim. La humildad es a menudo sinónimo de confianza y obediencia, y por el contrario el orgullo, como se ve aquí, se relaciona con la independencia y desobediencia.207 El deseo de hacerse un nombre para sí mismo también existió antes del Diluvio. Había gigantes que fueron héroes famosos de la antigüedad, hombres de renombre (6:4). En su elemento más básico, esto es humanismo y viene de la motivación equivocada. El humanismo se inicia con la humanidad poniéndose en el lugar del Señor, y eliminándolo a Él del centro de nuestras vidas. Los humanistas no creen en Dios, ellos se convierten en un dios para sí mismos. Ellos creen que todo el mundo tiene el derecho a determinar su propio destino. Ellos creen en la ética situacional y no tienen ningún concepto de autoridad absoluta. Su deseo es forzar a Dios a plegarse a su voluntad. Las personas que piensan así son sabios a sus propios ojos e inteligentes a su propia vista (Isaías 5:21).208

Este logro humano orgulloso era nada más que un retorno al esfuerzo de Adán y Eva de ser como Dios (3:5). Su último deseo, dirigido por el adversario, era subir sobre las alturas de las nubes y hacerse semejante al Altísimo (Isaías 14:14). En el orgullo de sus corazones querían decir: Yo soy un dios (Ezequiel 28:2). Y al hacerlo ellos estarían emulando a su padre el diablo, Éste se opone y se levanta contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de adoración, hasta el punto de adueñarse del templo de ADONAI y pretender ser Dios (II Tesalonicenses 2:4).

Pero su objetivo fue frustrado y ellos se dispersaron por toda la faz de la tierra (11:4b). Esto fue, por supuesto, un acto de rebelión contra Dios en oposición con Su pacto con Noé (9:1 y 7). La confusión es siempre el destino inevitable de todos esos planes hechos por el hombre.

En la Convención Constitucional de 1787 en USA, Benjamín Franklin citó la versión King James de Salmos 127:1 cuando dijo: Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Luego continuó, "Creo firmemente esto, y también creo que sin Su ayuda concurrente el éxito que tendremos en este edificio político será no mejor que el obtenido por los constructores de Babel."

 

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