Abram salió de Jarán, se llevó a su mujer
Sarai y a su sobrino Lot

12: 4-9

ESCUDRIÑAR: ¿Por qué Lot iría con él? ¿Por qué no habló ADONAI a Abram en Jarán, pero si le habló en la Tierra Prometida? ¿Cómo eran los cananeos? ¿Quién iba a influir en quién? ¿Qué hizo una vez que llegó allí? ¿Cuál era el propósito?

REFLEXIONAR: ¿Alguna vez ha sido desobediente a Dios y sintió que Él se quedó en silencio en su vida? ¿Quién se alejó de quién? ¿Ha dejado su Ur de los caldeos, su lugar de incredulidad? ¿Cuál es su testimonio del Señor?

En esta sección, Dios habla y el narrador también habla, pero Abram está en silencio.

Abram partió, tal como el SEÑOR se lo había ordenado (12:4a). El Señor llamó y Abram respondió. Aunque no podía ver nada que lo animara a obedecer, él confió en Dios y dio un paso de fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba (Hebreos 11:8). Deja tu tierra y a tus parientes (le dijo Dios), y ve a la tierra que yo te mostraré (Hechos 7:3). La palabra conocer aquí, de la Septuaginta, es epistamai y significa fijar la atención en, o poner los pensamientos en. Pero no era que no sabía a dónde iba porque ADONAI lo llamó para ir a Canaán y el siguiente versículo nos dice a donde iba exactamente. El punto aquí es que no puso sus pensamientos sobre dónde iba a vivir una vez que llegara allí. Él estaba totalmente entregado a la voluntad de Dios. Y podemos ver la sabiduría de este enfoque más adelante en el capítulo siguiente, cuando el Señor le dijo: Ve y recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo daré (13:17).

La vida de fe comienza con la voluntad de dejar uno su Ur, el propio lugar del pecado y la incredulidad, abandonar el sistema del mundo. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2; II Corintios 6:14, Gálatas 1:4). Renunciar a la vieja vida es uno de los mayores obstáculos para venir a Cristo, y es también uno de los mayores obstáculos para la fe una vez que nos convertimos en un creyente.230 Debemos dejar la vida antigua como lo hizo Abraham.

Y Lot se fue con él (12:4b). Lot era sobrino de Abram, porque su propio padre, Jarán, estaba muerto. Cuando murió su padre, Lot quedó bajo la autoridad de su tío. Por lo tanto, Lot llegó a ser muy apegado a su tío Abram, y Abram se convirtió en su protector, por esto Lot se fue con él.

Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán (12:4c). Abram era el hijo menor de su padre Teraj, nació sesenta años después de Jarán , el mayor. Pero él se coloca en primer lugar en esta lista debido a su importancia (11:26). Por lo tanto, Teraj tenía 70 años cuando empezó a tener hijos y 130 años de edad cuando Abram nació.231 Como veremos, la edad de Abraham se indica siempre en los momentos decisivos de su vida.

Al encaminarse hacia la tierra de Canaán, Abram se llevó a su esposa Saray, a su sobrino Lot, a toda la gente que habían adquirido en Jarán, y todos los bienes que habían acumulado. Cuando llegaron a Canaán (12:5). Los rabinos enseñan que Abram influenció a algunos de los habitantes de Jarán a creer en ADONAI, para que se le considerara como si él los hubiese adquirido para Él. Viajaron 400 millas hasta a tierra de Canaán. Dejar Ur de los caldeos, fue un sacrificio para Abram y Sarai; que era una ciudad grande y próspera. Pero Abram salió de todo eso y llegó a la tierra de Canaán. Los cananeos no eran civilizados; eran muy bárbaros y enormemente paganos. El propósito de Abram en llegar a Canaán no era ciertamente mejorar su suerte en la vida. Él vino en obediencia al mandato del Señor.232

Abram atravesó toda esa región hasta llegar a Siquén, donde se encuentra la encina sagrada de Moré. En aquella época, los cananeos vivían en esa región (12:8). Siquén era una ciudad pagana y fue el centro cananeo de la idolatría y las prácticas ocultas. Los cananeos tenían santuarios en arboledas de robles y More puede haber sido uno de sus centros de culto.233 Palestina había sido prometida a Abram, pero en ese momento, los cananeos vivían en la tierra prometida (12:6). Abram no había llegado a ser influenciado por los cananeos, ni él a adorar a sus dioses. Es sólo cuando nos separamos del mundo y caminamos en obediencia a Cristo que podemos entrar en comunión con Él.

Todo el relato de los patriarcas es una anticipación de lo que le pasó a sus descendientes. Esto pone de relieve los incidentes en su vida, tales como la perforación de pozos y sus varios viajes, lo que de otro modo serian poco importantes. Por lo tanto, la primera parada de Abram estaba en Siquén, una indicación de que este sería el primer lugar para ser tomado por sus descendientes, incluso antes de que llegara el momento para que ellos conquisten la tierra prometida. Por lo tanto, en el momento de la narración: en aquella época, los cananeos vivían en esa región (la tierra prometida), significa que aún no había llegado el tiempo para que puedan ser expulsados​​. Y, de hecho, fueron los hijos de Jacob los que conquistaron Siquén (34:27).

Vivir en desobediencia a la palabra de Dios hiere nuestra relación con Él. Él no se separa a Sí mismo de nosotros, pero nuestro pecado nos separa de Él. No estamos viviendo a la luz que Él ya nos ha dado. Si le obedeciéramos, entonces vendría más bendición. Nuestra comunión sería restaurada. Nos vemos en la experiencia de Abram que ADONAI no volvió a aparecer a él hasta después de que él se había mudado de Jarán y había empezado a obedecer al SEÑOR, que es la revelación que le habían dado. Ahora Dios aparece a él de nuevo.

Allí el SEÑOR se le apareció a Abram y le dijo: «Yo le daré esta tierra a tu descendencia.» Entonces Abram erigió un altar al SEÑOR, porque se le había aparecido (12:7). ADONAI se le apareció a Abram y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra (12:7a). Abram se fue a la tierra prometida y el Señor se la mostró, pero se la daría a su descendencia, no a él. A él no le dio herencia aquí, ni siquiera un ápice de terreno. Pero Dios le prometió que él iba a poseer la tierra prometida, a pesar de que en ese momento Abraham no tenía hijos (Hechos 7:5). Cuando él murió la única parcela de tierra (prometida) de su propiedad fue el campo de Efrón en Macpela cerca de Mamre (23:17-20). Después que el Señor confirmó Su promesa, entonces Abram vivió en la tierra prometida. Dios se apareció a Abraham otras seis veces en Génesis (13:14-17, 15:1-21, 17:1-21, 18:1-33 y 22:1-2, 11-18).

En agradecimiento por la promesa de Dios para sus hijos de la posesión de la tierra prometida, Abram erigió un altar al SEÑOR, porque se le había aparecido (12:7b). Así, en contraste con el culto pagano, Abram construyó un altar a ADONAI. La razón por la que lo construyó allí era porque ese era el lugar donde Dios se le había aparecido. Después de esto, la construcción de altares se convirtió en una costumbre de los patriarcas (12:8, 13:18, 22:9, 26:25, 33:20, 35:7). Ese fue su testimonio al Señor, y en todas partes a donde Abram fue, dejó un testimonio a ADONAI. Es fascinante que Génesis dedique dos capítulos a la creación, y uno a la caída, pero más de trece capítulos al relato de Abraham. Parece que el Espíritu Santo estaba mucho más interesado en cómo nos relacionamos con Dios que en la forma en que el mundo fue creado.234

De allí se dirigió a la región montañosa que está al este de Betel, donde armó su campamento, teniendo a Betel al oeste y Hai al este. También en ese lugar erigió un altar al SEÑOR e invocó su nombre (12:8). Bet-el, significa la casa de Dios, y Hai, significa un montón de ruinas. En esta vida todos nosotros armamos nuestro campamento entre la casa de Dios y un montón de ruinas. Es nuestra elección: qué hacemos con esto. En el caso de Abram, edificó un altar al Señor como un acto de adoración, para sacrificar holocaustos, e invocó a ADONAI(12:8). La frase: pidió al Señor significa participó en adoración pública. Abram no repartió tratados a los cananeos, ni tenía una etiqueta "Jesús Salva" en su camello. Pero la forma en que él vivió su vida, pronto convenció a los cananeos que él era un hombre que adoraba al Señor y vivía por la fe.

Vivir por fe no es aplicable sólo a Abram; es común a todos los que viven en obediencia a Cristo. Las promesas parecen a menudo largas y demoradas, y el creyente debe simplemente permanecer siguiendo día por día, confiando en Dios y saber que Su tiempo siempre es el perfecto. Mientras tanto, hasta la apertura de la puerta grande y el cumplimiento de Su voluntad específica y definitiva en nuestras vidas, hay oportunidades diarias para el servicio y el testimonio dondequiera que estemos, y en todo lo que estamos haciendo. Todavía hay un tiempo de prueba, cuando Yeshua nos debe enseñar paciencia y sumisión; y este tipo de formación es a menudo larga y lenta. El que es fiel en lo muy poco, también es fiel en lo mucho, y el que en lo muy poco es infiel, también en lo mucho es infiel (BTX Lucas 16:10).235

Después, Abram siguió su viaje por etapas hasta llegar a la región del Néguev (12:9). Después el Señor confirmó Su promesa, Abram habitó en la tierra prometida. Pero los cananeos tenían todo lo bueno: la tierra fértil. Así que él tuvo que viajar al sur, hacia Egipto. Entonces Abram se puso en camino y continuó hacia el desierto de Néguev, en el sur de la Tierra Prometida, donde su fe sería muy probada (12:9). Los rabinos enseñan que iba de camino hacia el sur, y no se volvió hacia el este o hacia el oeste, con el fin de mantenerse en el camino directo entre Bet-el y Hai, porque sus habitantes ya habían mostrado cierta tendencia a seguir a ADONAI en Su llamado a la verdadera adoración.

 

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