Entonces Jacob bendijo a Faraón
y salió de su presencia

47: 1-10

ESCUDRIÑAR: ¿Cómo se comportaron Jacob y sus hijos ante el rey de Egipto? ¿Cómo se presenta Ya'akov a sí mismo?

REFLEXIONAR: Jacob podría haber actuado presumidamente delante del Faraón. Pero él escogió ser humilde y dar la gloria a Dios. ¿Cómo reacciona cuando tiene algo de qué presumir? ¿Existe una diferencia entre la buena autoestima y la presunción? ¿Cómo sabe dónde dibujar la línea de separación?

Aunque José era el único responsable ante Faraón en todo Egipto, no podía tomar la decisión de permitir que su familia se estableciera en lo mejor de esa tierra, a saber, Gosén (45:10) sin la aprobación del rey. Pero porque estaban en medio de la hambruna, en realidad, ninguna tierra era particularmente valiosa en ese momento. Así que, habiendo establecido temporalmente su familia en Gosén, José fue a Faraón y dijo: Mi padre y mis hermanos, sus rebaños y vacadas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán, y he aquí están en la tierra de Gosén (47:1). Aquí era donde José quería que se establecieran todo el tiempo (45:10; 46:28) y esperaban la aprobación del Faraón.

Y de entre sus (once) hermanos tomó a cinco de ellos, y los presentó ante Faraón (47:2). El texto dice que José escogió entre todos sus hermanos. Pero en hebreo dice literalmente que tomó desde el borde, al final o la extremidad. Esto sugiere que José seleccionó a los más destacados, o los hermanos que darían la mejor impresión. El mismo término se utiliza en I Reyes 12:31, donde Jeroboam deliberadamente eligió a no-Levitas para el sacerdocio de Isra'el. La selección de José no fue aleatoria, como todo lo demás que él hizo, lo planificó muy cuidadosamente.716 Sin embargo, los rabinos toman la posición opuesta. Ellos enseñan que José tomó a cinco de los hermanos menores temiendo que Faraón haría soldados de los hermanos más fuertes si José los hubiera tomado. Según la tradición rabínica, José llevó a Rubén, Simeón, Leví, Benjamín e Isacar con él.

Como José se los había anticipado, entonces Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? y según las instrucciones de José (46:34), ellos respondieron a Faraón: Tus siervos son pastores de ovejas, tanto nosotros como nuestros padres (47:3).717 Se dejaron llevar por la misericordia y buena gracia del rey de Egipto.

También dijeron a Faraón: Hemos venido para habitar en esta tierra, pues la hambruna aprieta en la tierra de Canaán y no hay pasto para las ovejas de tus siervos. Por tanto, te rogamos que permitas que tus siervos habiten en tierra de Gosén. Ellos no tenían intención de vivir permanentemente en Egipto. Faraón respondió directamente a José y dijo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti. La tierra de Egipto está delante de ti. En lo mejor de esa tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos. Que habiten en tierra de Gosén, y si juzgas que hay entre ellos hombres valerosos, ponlos por mayorales de mi ganado (47:4-6). Una vez más, esto demuestra que Faraón era un gobernante semítico hicso, porque simplemente no habría sido el caso si él fuera egipcio. El encuentro fue un éxito en la obtención del permiso para que la familia de Jacob viviera en Gosén y alcanzó su clímax en la conversación entre Faraón y Ya’akov.718

Luego José tomó a su padre Jacob y lo puso delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón (47:7).Esto debe haber sido una buena reunión, entre el rey más grande de la tierra encontrándose con el hombre elegido por Dios para dirigir a Su pueblo de esos días. El anciano y débil patriarca estaba delante de Faraón. Aunque el rey era más poderoso, Jacob era claramente superior, porque fue él quien bendijo a Faraón. Melquisedec había bendecido a Abraham (14:19), mostrando así su superioridad a Abraham: el menor es bendecido por el mayor (Hebreos 7:7). Cuando lee entre líneas, tiene la sensación de que el rey de Egipto también percibió esto. Parecía que inconscientemente reconocía que estaba hablando con un hombre de inusual profundidad espiritual y entendimiento, un hombre que había caminado con ADONAI por muchos años.719

Por lo tanto, Entonces Faraón dijo a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida? Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mis peregrinaciones son ciento treinta años. Entonces, debido a sus muchos años de conflicto con Esaú y Labán, la muerte de Raquel y la supuesta muerte de José, agregó: Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los días de los años de la vida de mis padres en los días de sus peregrinaciones (47:8-9). De hecho, su abuelo Abraham había muerto a los ciento setenta y cinco años de edad (25:7), y su padre Isaac había muerto a los ciento ochenta años de edad (35:28). Aunque vivió otros diecisiete años en Egipto (47:28), sabía que no podía esperar vivir tanto como ellos. La longevidad de la humanidad había comenzado a declinar gradualmente de lo que había sido antes del Diluvio. Pero el punto aquí es que Ya'akov tuvo la oportunidad de presumir de sí mismo y actuar como un gran mandamás delante del hombre más poderoso del mundo; sin embargo, escogió ser humilde y dar a Dios la gloria por su vida.720

La Escritura no registra toda su conversación, pero antes de concluir, Jacob (una vez más) bendijo a Faraón y salió de la presencia de Faraón (47:10). Esta es la declaración final y Faraón nunca más volvió a verlo. En todo caso, además del continuo testimonio de Yosef, este rey pagano había sido el destinatario del testimonio y objeto de las oraciones del más grande hombre de su generación.721

 

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