Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo
Mateo 5:43-48 y Lucas 6:27-30, 32-36
Oísteis que fue dicho: “Amarás a tu prójimo” ESCUDRIÑAR: Solo la primera parte de la cita de Mateo 5:43 es del TaNaJ. ¿Qué muestra esto sobre el uso común de las Escrituras en ese tiempo? En ese contexto, ¿qué implica el tipo de amor que Jesús pide? ¿Cómo ilustran los mensajes de Mateo 5:21-48 lo que Jesús quiso decir con Mateo 5:19-20? ¿Qué estándar espera el SEÑOR de nosotros y cómo podemos alcanzarlo?
REFLEXIONAR: Aunque estos estándares no son un mandamiento nuevo que debemos alcanzar antes de que ADONAI nos acepte como Sus hijos, ¿qué sugieren estos como la dirección en la que Dios quiere que crezcamos después de haber experimentado la salvación? ¿Cuál de estas cualidades internas quiere cultivar usted ahora mismo? ¿Cómo será diferente su vida cuando Ha’Shem le ayude a poner esta cualidad en acción?
En el sexto ejemplo de verdadera justicia de Cristo, Él contrasta el tipo de amor de ADONAI con el de los fariseos y los maestros de la Torá. En ningún aspecto, su sistema de religión humanista y egocéntrico, difería más de las normas divinas del SEÑOR que en el asunto del amor. En ninguna otra parte se había corrompido tanto la norma de YHVH como en la manera en que los fariseos y maestros de la Torá/Ley, se consideraban justos, al verse a sí mismos en relación con los demás. En ningún otro lugar era más evidente que les faltaba humildad, el lamento por su propio pecado, mansedumbre, anhelo por la verdadera justicia, misericordia, pureza de corazón y espíritu pacificador que deben pertenecer a los hijos de Dios.539
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo (Mateo 5:43). Ama a tu prójimo es claramente el resumen esencial de la Torá/Ley, aun cuando la palabra prójimo se aplicaba normalmente sólo a los compañeros judíos. Algunos pasajes sí exigían un trato compasivo hacia una persona enemiga de un judío (Éxodo 23:4-5; Proverbios 24:17, 25:21), así como una actitud acogedora hacia los extranjeros amistosos (Levítico 19:34; Deuteronomio 10:19), pero, la actitud hacia los enemigos extranjeros, generalmente se expresa por el juicio contra los pueblos vecinos en Deuteronomio 23:3-6 y es ilustrada por el libro de Josué, la violenta diatriba nacionalista del Salmo 137:7-9. Mientras que en el Salmo 139:21-22 el escritor se elogia a sí mismo por odiar a los enemigos de Dios, en ninguna parte el TaNaJ enseña que debe odiar a su enemigo. Una cosa es defender el honor y la gloria de ADONAI buscando derrotar a quienes lo odian a Él, pero, otra cosa muy distinta es odiar a la gente personalmente como nuestros propios enemigos. Tal enseñanza surgió de las malas interpretaciones de quienes enseñan reglas hechas por el hombre como si fueran doctrinas de YHVH (vea Isaías 29:13, citado por Yeshua en Mateo 15:9).
Jesús vio a los prójimos en lugares inesperados. Cuando un experto en la Torá/Ley le pidió que definiera al prójimo que debemos amar, el Señor trazó un gran círculo. Contó la parábola del samaritano misericordioso para mostrar que un prójimo es el amigo, el extraño o el enemigo que necesita ayuda (vea el enlace, haga clic en Gw – La parábola del buen samaritano).
Debemos compartir el equilibrio del amor del Señor y la justicia. Dios amó a Adán, pero lo maldijo. Dios amaba a Caín, pero Él lo castigó. Dios amó a Sodoma y Gomorra, pero Él los destruyó. Dios amaba a Israel, pero Él permitió que fuera conquistada y enviada al exilio y la dejó de lado por un tiempo. Los fariseos y maestros de la Torá no tenían ese equilibrio. No tenían amor por la justicia, sino solo por la venganza. No tenían amor por sus enemigos, solo por ellos mismos.540 Para Jesús, el amor al prójimo fue ampliamente comprensivo, como se ve a continuación.

Los valores paradójicos del reino de los cielos alcanzan su clímax en lo que es prácticamente un oxímoron, porque un enemigo por definición no es amado. Sin embargo, Yeshua nos dice: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, lo cual no tiene sentido en un mundo caracterizado por el conflicto y el interés propio (Mateo 5,44a; Lucas 6,27-28a).541 El amor no es fácil, ni para usted ni para mí. Ni siquiera para Jesús. ¿Quiere una prueba? Escuche Su frustración: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? (Marcos 9:19b).
¿Hasta cuándo os soportaré? Lo suficiente para que Mi familia me llame loco y Mi prójimo mentiroso. Lo suficiente para que me echen de la ciudad y de Mi templo…
¿Hasta cuándo? Hasta que el gallo cante y el sudor pique, y suene el mazo y una ladera de demonios sonría ante un Dios moribundo.
¿Cuánto tiempo? El tiempo suficiente para que cada pecado penetre en Mi alma sin pecado, que el cielo apartará con horror hasta que Mis labios hinchados, pronuncien la transacción final: Pagada en su totalidad.
¿Hasta cuándo? Hasta que Me maten.542
Pero el Señor, sin embargo, enfatizó la necesidad de amar a los enemigos elevando el mandamiento a otro nivel. Esto se aplicaría tanto a judíos como a gentiles, incluso a los que usted odia. Parece imposible, ¿no? Bueno, en nuestra carne es imposible. Ese es el punto. Tal amor requiere un nuevo corazón y Espíritu dentro de nosotros para dejar al amor de Dios resplandecer hacia los demás. Si oramos por quienes nos persiguen o maltratan (Mateo 5:44b; Lucas 6:28a), esto contribuirá en gran medida a darnos un corazón tierno y una nueva perspectiva sobre nuestros enemigos. Dietrich Bonhoeffer, el pastor que sufrió y finalmente fue asesinado en la Alemania nazi, escribió esto sobre la enseñanza de Jesús aquí: “Esta es la exigencia suprema. Por medio de la oración vamos a nuestro enemigo, nos ponemos a su lado y suplicamos por él a Dios”.
Entonces Jesús juega Su carta ética más fuerte: amar a quienes no lo aman a usted, no es un ejemplo de sabiduría proverbial, sino un reflejo del carácter de ADONAI mismo. Esto prepara el camino para el resumen final impresionante en Mateo 5:48. Orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos (Mateo 5:45a). Amar a nuestros enemigos y orar por nuestros perseguidores demuestra que hemos sido adoptados en la familia de Dios. El tiempo aoristo de seáis (griego: gínomai ó genesthe) señala un hecho establecido de una vez por todas. ADONAI mismo es amor, y la mayor evidencia de que somos hijos del Padre es nuestro amor. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros (Juan 13:35). Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios permanece en él (1 Juan 4:16b). Amar como Dios ama no nos hace hijos de Dios, sino que da testimonio de que ya somos Sus hijos. Cuando reflejamos la naturaleza de Dios, demostramos que poseemos Su naturaleza y hemos nacido de nuevo (vea Bw – Lo que Dios hace por nosotros en el momento de la fe).
Aquellos que somos hijos de Dios debemos mostrar un amor y un cuidado imparciales, similares a los que muestra Dios. Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos (Mateo 5:45b). Esas bendiciones se dan sin tener en cuenta méritos ni merecimientos. El amor divino de ADONAI y su preocupación en algunas formas, benefician a todos, incluso a aquellos que se rebelan contra Él o niegan Su existencia. Los ojos de todos esperan en ti, Tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente (Salmo 145:15-16). No hay nada bueno –físico, intelectual, emocional, moral, espiritual o de cualquier otro tipo– que alguien posea o experimente que no provenga de la mano de Dios. Si el SEÑOR hace eso por todos, Sus hijos deben reflejar esa misma generosidad.543
En este punto Lucas, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos da cuatro ejemplos sobre cómo se cumple el mandato de amar a los enemigos.
Primero: Al que te hiere en la mejilla, preséntale también la otra, y al que te quita el manto, no le impidas tomar también la túnica (Lucas 6:29; vea también Dl – Oísteis que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente). A lo que se hace referencia implica más un insulto que una injuria.
Segundo: a todo el que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no se lo reclames (Lucas 6:30). Lo mejor es entender esto como una exageración para causar efecto, ya que encontramos una excepción en Segunda Tesalonicenses 3:6-13. No obstante, el uso de la exageración en este mandato sirve para realzar su importancia, y esta cuestión volverá a surgir en Lucas 6:34-35 más adelante.
Tercero: cuando llega el momento, todos somos iguales ante nuestro Padre celestial. Pero, si había algo de lo que los fariseos y maestros de la Torá estaban seguros, era de que eran superiores a todos los demás. Pero, Jesús dijo: Porque si amáis a los que os aman, ¿qué galardón tenéis? ¿Acaso no hacen también lo mismo los publicanos? (Mateo 5:46; Lucas 6:32), vea Cp – El Llamado de Mateo. Tenemos un llamado más elevado en Yeshua. De hecho, es tan elevado que, en última instancia, está más allá de nuestra capacidad. Nuestra fe no es meramente una filosofía religiosa o un sistema de moral para tratar de seguir. En el análisis final, se trata de permitir que el Mesías y el Ruaj HaKodesh nos den nueva vida.
Cuarto: y si sólo saludáis a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen también así los gentiles? (Mateo 5:47; Lucas 6:33). Jesús dijo que el amor de los fariseos y maestros de la Torá no era mejor que el de aquellos a quienes despreciaban por encima de todo. “Vuestra justicia”, declaró, “¡no es mejor que la de los gentiles!” La única forma en que podemos ser tan perfectos como ADONAI, es recibiendo la justicia de Yeshua por la fe, que nos hace perfectos. Mientras nos encontramos ante el Padre, cuanto más estudiamos la interpretación que el Mesías hace de la Torá/Ley en el Sermón del Monte, más nos damos cuenta de nuestra desesperada necesidad de ayuda de Dios. Bendito sea Dios que ha provisto el camino de la redención a través de Su Hijo, Jesús el Mesías.544
Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué clase de gracia es la vuestra? También los pecadores dan prestado a los pecadores para recuperar lo mismo (Lucas 6:34). Los tres mandamientos anteriores son todos imperativos en tiempo presente, y enfatizan la necesidad de que el creyente ame continuamente (Lucas 6:32), haga el bien (Lucas 6:33), y preste (Lucas 6:34). Así como ADONAI ha sido misericordioso con los creyentes: Dios demuestra su mismo amor hacia nosotros en que, siendo nosotros aún pecadores, el Mesías murió por nosotros (Romanos 5:8), por lo que debemos dar libremente a cambio.
Más bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y dad prestado no esperando nada, y vuestro galardón será grande (Lucas 6:35a). En esta afirmación no hay ninguna idea de mérito, pues incluso después de una perfecta obediencia y servicio a Dios, los creyentes sólo podrán decir: Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ordenó, decid: Siervos inútiles somos; hemos hecho lo que debíamos hacer (Lucas 17:10). Es pura gracia la que hace Dios para recompensar a Sus siervos; pero recompensa habrá, y esto no es raro en el Nuevo Pacto (Mateo 6:1-6, 18, 10:41-42; Marcos 9:41; Lucas 6:35, 12:33, 18:22; 1 Corintios 3:14). Y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bondadoso hacia los ingratos y malvados (Lucas 6:35b). ADONAI es bondadoso, y Su carácter se revela en el hecho de que antes de la salvación, el creyente, aunque ingrato y malvado, ha sido receptor de Su misericordia.
Vosotros pues sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto (Mateo 5:48; Lucas 6:36; Levítico 19:2; Salmo 145:8-9). La suma de todo lo que Yeshua enseña en el Sermón del Monte, de hecho, todo lo que enseña en la Biblia, es contenido por estas palabras. El estilo de vida de un discípulo debe ser diferente al de otras personas en el sentido de que no se inspira en las reglas de la sociedad sino, en el carácter de Dios. Guardar la Ley Oral no significaba nada (vea Ei – La Ley Oral). Jesús exigía un enfoque diferente, no vivir según reglas externas de conducta, sino mirar más allá de esas leyes, a la mente de HaShem. La redacción de este resumen recuerda la fórmula repetida de la Torá/Ley: Sed santos, porque Yo, YHVH vuestro Dios, soy santo (Levítico 19:2, 11:44-45, 20:26). Los hijos de Dios deben reflejar Su carácter en todo momento, en todas las épocas. 545
En 1915, el pastor William Barton comenzó a publicar una serie de artículos. Utilizando el lenguaje arcaico de un antiguo narrador de historias, escribió sus parábolas bajo el seudónimo de Safed el Sabio. Y durante los siguientes quince años compartió la sabiduría de Safed y su fiel esposa
Ketura. Era un género que disfrutaba. A principios de la década de 1920, se decía que Safed tenía al menos tres millones de seguidores. Convertir un evento ordinario en una ilustración de una verdad espiritual fue siempre una tónica del ministerio de Barton.
En uno de mis viajes me hospedé en casa de un amigo que en años anteriores había predicado, pero que ahora se había retirado y vivía en una pequeña ciudad hermosa donde hay un colegio y donde en años anteriores él había predicado. Él se había comprado una casa en una intersección de dos calles y vivía feliz, tranquilo y de manera útil. Que el Señor me conceda la gracia y el dinero para vivir cuando llegue a su edad.
Ahora bien, los muchachos de la ciudad pasan por su casa en su camino a la escuela, y muchos de ellos doblan la esquina allí; y habiendo aprendido de un cierto maestro llamado Euclides, cuyas teorías nadie discute porque pocos las entienden. Y que en un triángulo rectángulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos, y teniendo alguna duda al respecto, crean una hipotenusa a través del césped de mi amigo, para encontrar si no es verdad que la hipotenusa es más corta que el camino alrededor de la esquina.
Entonces los vecinos de mi amigo le hablaron, diciendo: Esos muchachos infernales arruinarán tu jardín. Ve, haz un obstáculo en su camino, y hazlo de alambre de púas, para que se enreden en él y se pinchen con las puntas, y dejen de arruinar tu jardín.
Entonces mi amigo construyó un obstáculo y lo colocó en su camino, pero no lo hizo con alambre de púas. Lo construyó con piedra, lo rellenó con tierra, lo cavó, lo abonó y plantó flores.
Y los muchachos continuaron después el paseo, y miraron las flores y las admiraron, y dijeron: “Miren, el buen hombre ha plantado un cantero de flores en su césped; ahora seguiremos el camino para no dañarlo; y caminar alrededor de él sería más molesto que seguir por la vereda.
Y los muchachos nunca sospecharon que él había plantado las Flores para su bien, ni que las Flores habían sido plantadas para embellecer el césped.
Cuando vi esto, me dije a mí mismo: “Mi amigo no es sólo una persona de buen corazón, sino también un hombre de gran sabiduría. ¡Con qué facilidad podría haber despertado el resentimiento del alma juvenil, mientras que ha alegrado el corazón del vecindario, ha salvado su jardín y ha conservado la buena voluntad de los muchachos!”.
Entonces pensé en los muchos obstáculos que la buena gente ha erigido en el camino de los pecadores, y cuán a menudo han resultado inútiles, pues he visto a jóvenes saltando felices sobre el alambre de púas y aterrizando con los talones hundidos en el césped del otro lado.
Y le dije a mi alma: Siempre que sea necesario erigir un obstáculo en el camino de los malvados o de los irreflexivos, buscaré una Flor y la plantaré allí. Y eso me será contado como Justicia, así como un Buen Sentido práctico.546


Leave A Comment