La puerta estrecha y la puerta ancha
Mateo 7: 13-14
La puerta estrecha y la puerta ancha ESCUDRIÑAR: ¿Cuál es el sentido de las dos puertas, dos caminos, dos grupos y dos destinos? ¿Cómo podría la regla de oro de Mateo 7:12 definir lo que Yeshua quiere decir con la puerta estrecha? ¿Por qué ese camino es menos transitado? ¿Por qué es más difícil? ¿Cómo debemos entrar por la puerta estrecha? ¿Qué hace que el camino ancho sea muy atractivo?
REFLEXIONAR: ¿Qué piensa usted cuando ve la calcomanía que dice “coexistir” en el parachoques del auto que tiene frente a usted (todas juntas: la media luna del Islam, el pentáculo wiccano, la estrella de David, el símbolo chino del yin y el yang, y la cruz cristiana)? ¿Qué le anima a permanecer con el Señor en este mundo malvado actual? ¿Qué le incita a tomar la puerta ancha y el camino espacioso? ¿Qué le motiva a tomar la puerta estrecha y el camino angosto?

En su decimocuarto ejemplo, el Salvador de las almas nos enseña que la verdadera justicia nunca será fácil, como lo ilustran el camino angosto y la puerta estrecha. El Sermón del Monte contrasta la justicia de los fariseos y maestros de la Torá con la de la Torá/Ley. Aquí el Mesías nos dice que la verdadera justicia escoge la puerta estrecha, mientras que la falsa justicia del judaísmo farisaico escoge la puerta ancha.
En definitiva, la salvación es una elección que cada uno de nosotros debe hacer y la Biblia presenta varios ejemplos. A través de Moisés, ADONAI confrontó a los israelitas cuando dijo: Hoy mismo hago testificar contra vosotros a los cielos y a la tierra, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia (Deuteronomio 30:19). Josué desafió a los hijos de Israel: Y si mal os parece servir a YHVH, escogeos hoy a quién sirváis: si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses del amorreo en cuya tierra habitáis, pero yo y mi casa serviremos a YHVH (Josué 24:15). Elías pidió una decisión en el monte Carmelo: Y Elías se acercó a todo el pueblo, y dijo: ¿Hasta cuándo andaréis cojeando en dos muletas? Si YHVH es Ha-’Elohim, seguidle; y si lo es Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió palabra (1 Reyes 18:21). Dios le dijo a Jeremías: Y a este pueblo le dirás: Así dice YHVH: He aquí Yo pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte (Jeremías 21:8).
Aquí hay dos puertas, estrecha y ancha; dos caminos, angosto y espacioso; dos destinos, la vida y la perdición; y dos grupos, los pocos y los muchos. Luego Jesús continúa en Mateo 7:16-27 describiendo dos tipos de árboles, buenos y malos; dos tipos de frutos, buenos y malos; dos tipos de constructores, sabios e insensatos; y dos cimientos, roca y arena. No hay punto medio, Yeshua exige una decisión. Estamos en una encrucijada y cada uno de nosotros debe elegir.
Según la Torá/Ley, quien quisiera encontrarse con Dios en el Templo debía purificarse ritualmente. Entre los diversos métodos de purificación, los baños rituales tenían un papel bastante destacado para el cuerpo e incluso para la ropa. Los baños rituales eran una parte fundamental de la vida cotidiana judía (Levítico 14:8-9; 15:5-27; 16:4, 24, 26, 28; 17:15; 22:6; Números 19:7-8, 19, 21; Deuteronomio 23:11; Juan 13:10; Tito 3:5).
La impureza levítica en su sentido más amplio estaba relacionada con el nacimiento y la muerte (Levítico 12, 15 y 19, por ejemplo). Es a través de esto que se pueden ver las dos doctrinas fundamentales. David dijo: He aquí, en maldad fui formado, Y en pecado me concibió mi madre (Salmo 51:5), fui pecador al nacer, pecador desde el momento en que mi madre me concibió. Esto significa que se viene al mundo con una naturaleza caída heredada de Adán, que nos obliga al mal. Y, en segundo lugar, la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesús el Mesías (Romanos 6:23). En términos generales, la impureza levítica enseñaba que el pecado hace que las personas sean impuras. Sin embargo, Jesús dejó en claro que ser ritualmente impuro en sí mismo no es pecaminoso, es lo que está dentro de nuestros corazones y mentes lo que nos hace impuros (vea el enlace, haga clic en Fs – ¿Por qué vuestros discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?). Las posibilidades de purificación ritual en la Torá/Ley utilizan un lenguaje simbólico para señalar el camino de salvación de ADONAI. Llevaba al adorador, de la impureza y la separación de Dios, a la pureza y la comunión con Él.
En la época del Segundo Templo, la purificación se obtenía mediante el lavado en un baño ritual de 40 Seá o Se’ah (unos 292 litros) de agua, sumergiéndose completamente. Había una prescripción rabínica sobre la construcción de los baños rituales y el tratamiento del agua de purificación (Tratado Talmud Miqva’oth). Sólo observando esas normas el agua podía considerarse pura. La “doctrina de los lavamientos” mediante baños rituales era exclusivamente judía (Hebreos 6:1-2).

Cerca de la escalera monumental (denominada monumental porque tenía una gran anchura de 64 m) que conducía a la Puerta Hermosa, la entrada principal al Patio de las Mujeres, había un baño ritual y un lugar de purificación. Los escalones que descendían hasta el baño ritual (en estado impuro) eran anchos. Después de la inmersión, uno daba un giro de 180 grados y (en estado puro) subía los escalones por el camino angosto.
Se han descubierto otros dos baños rituales en los que el camino de la impureza y el de la pureza estaban marcados por puertas de entrada separadas, una al lado de la otra. También se han encontrado marcas de dos entradas junto a los dos caminos de un baño ritual cerca del Arco de Robinson.593

Siempre ha habido dos sistemas de fe en el mundo. Uno se basa en la fe en el SEÑOR, y el otro se basa en la fe en uno mismo. Uno se basa en la gracia de ADONAI, y el otro se basa en las obras humanas. Uno es de fe y el otro es de carne. Uno es de un corazón sincero interno y el otro es de hipocresía externa. La religión humana se compone de miles de formas y nombres, pero todos se basan en logros humanos y en la inspiración del Enemigo de las Almas. Pero, para aquellos que aman al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, nuestra fe se basa en los logros divinos y está separada de las obras (Romanos 3:28). Por lo tanto, la elección que hacemos entre las dos puertas y los dos caminos, es una elección para la eternidad.
Dos puertas: Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición, y muchos son los que entran por ella (Mateo 7:13). En el Reino de Yeshua, la puerta de la vida no es fácil, sino estrecha. Se refiere al camino del mundo. Todos entran por una puerta o la otra – eso es inevitable. Aquí, Jesús nos ruega que entremos por la puerta de la justicia, la puerta de Dios, la única puerta que conduce a la vida y al cielo. La persona que entra por la puerta estrecha debe entrar solo. No podemos llevar a nadie más, ni nada más con nosotros. No hay tarifa grupal. Entonces, la puerta es tan estrecha que debemos pasar desnudos. Es la puerta de la abnegación, por la que no podemos llevar el equipaje del pecado y la voluntad propia (Mateo 16:24-25). Y finalmente, la puerta estrecha exige arrepentimiento. Los rabinos enseñaban que el simple hecho de ser judío, descendiente físico de Abraham, era suficiente para garantizar un lugar junto al seno de Abraham. Hoy en día, muchas personas creen que ser miembro de una iglesia o de una sinagoga mesiánica los califica para el cielo. Pero, el hecho de que usted se siente en el garaje no le convierte en un auto. Algunos creen que Dios es demasiado bueno y amable para enviar a alguien al infierno. Pero, solo si nos alejamos de nuestro propio camino y nuestra propia justicia a la de Dios, es en única camino para entrar en Su Reino y la única manera de no perecer.594
Muchos incrédulos confían en el universalismo que enseña que todos van al cielo. Esto les hace sentir seguros en su pecado. Satanás los engaña haciéndoles creer que nunca habrá consecuencias eternas por rechazar a Yeshua. En lugar de perdición, algunas versiones traducen destrucción (griego: apoleia) esta palabra no se refiere a la extinción o aniquilación total, sino a la ruina y pérdida total (como en Mateo 3:12, 18:8, 25:41 y 46; Segunda Tesalonicenses 1:9; Judas 6-7). Porque YHVH conoce el camino de los justos, Pero la senda de los malos conduce a la perdición (Salmo 1:6). Es el destino del infierno y el tormento eterno para los incrédulos.
Dos caminos: Jesús utilizó cosas que eran familiares para Sus oyentes cuando enseñaba. Usó los lirios del campo, la tierra, una puerta, una moneda, la luz, el pan, los pájaros, un pastor y las ovejas. Y así Lo hizo aquí, cuando utilizó los ejemplos de la puerta estrecha–el camino difícil (en un estado puro) que conduce a la vida, y la puerta ancha–el camino espacioso (en un estado impuro) que conduce a la destrucción, Su audiencia podía identificarse instantáneamente con Su enseñanza. El camino espacioso es el camino fácil, atractivo, inclusivo, permisivo y egocéntrico del mundo. Hay pocas reglas, pocas restricciones y pocos requisitos. Todo lo que necesita hacer es “ser religioso” y es aceptado. El pecado se tolera, la verdad se transgrede, y la humildad se ignora. La Biblia es alabada, pero no se estudia, y la doctrina de Yeshua es admirada, pero no se sigue. Entrar por la puerta ancha no requiere madurez espiritual, carácter moral, compromiso y, por supuesto, ningún sacrificio. Hay camino que al hombre parece derecho, Pero su fin es camino de muerte (Proverbios 14:12). La persona que dice sí al Mesías debe decir no a las cosas de este mundo.
En consecuencia, hay muchas personas en su camino por la vida, pero sólo unos pocos siguen el camino más difícil de Cristo. ¡Cuán estrecha es la puerta, y angosto el camino que conduce a la vida! Pocos son los que la hallan (Mateo 7:14). El hecho de que haya pocos que encuentran el camino a ADONAI, implica que se debe buscar con persistencia. Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis con todo vuestro corazón (Jeremías 29:13). Nadie jamás ha entrado al Reino por casualidad ni ha entrado por la puerta estrecha por accidente. Le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Él entonces les dijo: Esforzaos para entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar y no podrán (Lucas 13:23-24). La palabra griega para esforzarse (agonizomai) muestra que entrar por la puerta del Reino de Dios requiere un esfuerzo consciente, decidido e intenso. El Reino no es para débiles… no es para Balaam, el joven rico, Pilato o Judas. No se gana por medio de oraciones postergadas, promesas incumplidas y pactos rotos. Es para hombres fuertes y robustos como Moisés, José, Elías, Daniel, Mardoqueo, Esteban y rabino Saulo/apóstol Pablo; mujeres valientes como Sara, Rut, Ana (madre de Samuel), Débora, Ester, Ana y Lidia lo alcanzan.
Dos grupos: Al entrar por las dos puertas, recorrer dos caminos y dirigirse a dos destinos distintos, encontramos dos grupos diferentes de personas. Son muchos los que entran por la puerta ancha, recorren el camino que es espacioso hacia la destrucción. Estos incrédulos incluiyen ateos, “gente religiosa”, “gente espiritual”, humanistas, agnósticos, judíos y gentiles – toda persona de cualquier edad, origen, creencia y circunstancia que no haya llegado a la fe salvadora en Jesús/Yeshua el Mesías. Desde una perspectiva humana, el camino espacioso, es el camino de menor resistencia. Es fácil seguir a la multitud porque la gente prefiere el pecado a la justicia. Juan nos recuerda que esta es la acusación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus obras eran malas (Juan 3:19). Pero, toda esta gente será juzgada en el gran trono blanco (vea el comentario sobre Apocalipsis Fo – El Juicio del Gran Trono Blanco).
En contraste con los perdidos, los que entran por la puerta estrecha recorren el camino angosto que lleva a la vida, y sólo unos pocos la encuentran. En Lucas 12:32, Jesús miró a Sus talmidim (discípulos) y dijo: No temáis manada pequeña, porque vuestro Padre se complació en daros el reino. La palabra traducida pequeña es la palabra griega mikrós, de la cual viene el prefijo micro, que significa algo muy pequeño. Es la misma palabra que se usa para la semilla de mostaza, una de las semillas más pequeñas (vea Ew – La parábola de la semilla de mostaza). Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos (Mateo 22:14). El número de creyentes es pequeño, no porque la puerta sea demasiado estrecha para dar cabida a más personas. No hay límite para el número de personas que pueden pasar por la puerta estrecha, sino que ellos deben pasar por Su puerta y por Su camino. Tampoco es el número “pocos” porque el cielo es limitado de alguna manera. La gracia de ADONAI es infinita, y las moradas del cielo son infinitas. La puerta estrecha no es la más fácil. No es el camino más popular, pero es el único camino que conduce a la vida eterna.595
Dos destinos: Ambas puertas, la amplia y la estrecha indican la buena vida, la salvación, el cielo, Dios y Su bendición. Pero, en realidad, sólo la puerta estrecha conduce allí. No hay ningún letrero en el camino espacioso que diga: “por aquí es el camino al infierno”, porque el Adversario es un mentiroso y un ladrón (Juan 8:44 y 10:10). Se disfraza de ángel de luz (Segunda Corintios 11:14). El camino ancho que al principio parece fácil se hace cada vez más difícil y no puede llevar a ninguna parte, sino al infierno. Lo que al principio parece tan atractivo, al final solo conduce a la destrucción. Ese camino está abarrotado de viajeros porque es atractivo y seductor.
Pero el camino del SEÑOR, el camino difícil, conduce a la vida eterna, a la comunión eterna con ADONAI, a Sus ángeles y a Su pueblo (vea Ms – La seguridad eterna del creyente). La vida eterna es una cualidad de la vida, la vida de Dios en nuestras almas. David dijo: En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia, Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza (Salmo 17:15). En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no, os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y cuando me vaya y os prepare lugar, vengo otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis. Y adonde Yo voy, sabéis el camino (Juan 14:2-4). La puerta estrecha y el camino difícil pueden no parecer muy atractivos, pero es el único camino al cielo.596


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