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Las parábolas privadas del reino en la casa

Desde el mismo día de Su rechazo oficial por parte de los fariseos y la nación de Israel, Jesús habló en parábolas a las masas. Los de fe entenderían las parábolas, pero los incrédulos no. Yeshua terminó Sus parábolas junto al Mar de Galilea y entró en una casa en Cafarnaúm, quizás la casa de Simón Pedro (vea el enlace, haga clic en Es Las parábolas públicas del Reino junto al mar), En cierto momento, Su familia apareció porque estaban preocupados por Él (vea Ey Madre y hermanos de Jesús). Al anochecer, cuando finalmente estuvo a solas con sus talmidim les explicó las parábolas. Y sin parábola no les hablaba (aunque a sus propios discípulos les explicaba todo en privado) (Marcos 4:34). Para las masas, el propósito era ocultar la verdad; para los fieles, el propósito era ilustrarla.711

Si los Doce tenían fe, ¿por qué necesitaban que les explicaran las parábolas? En eso consiste el don de enseñar. Si las cosas de Dios no tuvieran que enseñarse ni explicarse, no habría necesidad del don de enseñar. Esta es la diferencia. Para los fieles, una vez que les fue explicado, lo entendieron y lo creyeron (vea Ft La fe de una mujer cananea). Pero para los infieles, incluso después de haberles enseñado, no lo entenderían, o incluso si les fuera posible entenderlo, no lo habrían creído.

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Después de dejar a la mayor parte de la multitud junto al mar y entrar en la casa, más tarde esa mismo día, al anochecer, Sus apóstoles le preguntaron sobre esta parábola (Marcos 7:17). Eran hombres fieles que necesitaban ser enseñados. ¿No es esto igual de cierto para nosotros hoy? Por eso el don de la enseñanza es necesario en las congregaciones de Dios.

Tras la introductoria parábola de los terrenos, hay cuatro duplas más de parábolas.
La primera se dirigió a los Doce junto al Mar de Galilea y a la gran multitud, compuesta por creyentes e incrédulos.
La segunda a los apóstoles, en la casa (probablemente) de Pedro en Cafarnaúm.
La tercera dupla está compuesta por las parábolas del Tesoro Escondido (Israel) y la Perla de Gran Precio (Gentiles), que muestran que la pared intermedia de separación, es decir, la enemistad, ha sido derribada (Efesios 2:14-18) y que judíos y gentiles juntos forman la Iglesia universal invisible.
La cuarta dupla se compone de las parábolas de la Red Barredera (salvados y perdidos) y del Padre de Familia (antiguo y nuevo), donde vemos algunas comparaciones entre la vida presente y la vida en el futuro en el Reino mesiánico.