La parábola de las diez minas
Lucas 19: 11-28
La parábola de las diez minas ESCUDRIÑAR: En la parábola de las diez minas, ¿qué error impulsó a Yeshua a contarla justo antes de entrar en Sión? ¿Quién es el hombre de noble cuna? ¿A dónde fue él? ¿Quiénes son sus siervos? ¿y sus enemigos? ¿Qué deben hacer el en su ausencia? ¿Cómo lo consideran ellos? ¿Cómo recompensa el amo al primer y al segundo siervo? ¿Cómo influye el informe del tercer siervo en una percepción errónea de su amo? ¿Cuál fue su castigo?
REFLEXIONAR: ¿Qué talentos y recursos cree que Jesús le ha dejado? ¿Cómo se siente al ver cómo los ha aprovechado?
El punto principal de la parábola de las diez minas es que habrá “un retraso” en el Reino Mesiánico prometido; pero cuando llegue, los súbditos leales del Rey que ejercieron una administración apropiada de lo que les fue dado, ellos serán recompensados, mientras que aquellos que no aceptaron Su reinado serán castigados.
Estando ellos oyendo estas cosas, prosiguió y propuso una parábola, por estar cerca de Jerusalén, y porque ellos pensaban que el reino de Dios iba a ser manifestado inmediatamente (Lucas 19:11). Esta parábola para corregir una idea errónea. Durante Su ministerio terrenal, Cristo había ofrecido a Israel el Reino Mesiánico, este se establecería si la nación lo recibía como Señor y Salvador. Era una oferta legítima. Pero la nación lo rechazó así que El Reino tuvo que posponerse (vea el enlace haga clic en Ek – Es sólo por Beelzebú, el Príncipe de los Demonios, que este hombre expulsa a los Demonios). Ellos no tenían idea de cuánto duraría el retraso, pues la Era de la Iglesia era un misterio para ellos (Efesios 5:32); vea el comentario sobre Hebreos Bp – La Dispensación de la Gracia.
Cristo había enseñado previamente que la generación de Sus días no vería el Reino (Lucas 17:22) porque sería pospuesto indefinidamente para un tiempo futuro. Las palabras del Señor no negaron el concepto de un ofrecimiento genuino del Reino en Sus días, ni negaron el concepto de un Reino literal en un día futuro. Más bien, esta parábola tenía como propósito enseñar la verdad sobre la postergación del Reino mesiánico.1230 Al igual que el hombre noble de nacimiento, Jesús recibirá Su Reino, pero también confiará mucho a Sus siervos leales y esperará una buena recompensa por todo lo que Él invirtió en ellos.1231
La primera escena: Dijo pues: Cierto hombre de noble nacimiento partió para un país lejano a recibir para sí un reino, y regresar. Y llamando a diez de sus siervos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad mientras vengo (Lucas 19:12-13). El noble de nacimiento representa claramente a Jesús. Ya que los Doce y la gente pensaron que el Reino se establecería inmediatamente, Yeshua les dijo que el noble de la parábola partió para un país lejano para recibir para sí un reino, y regresar. Jesús tendría que partir antes de que Su Reino sea establecido. Así que antes de partir, el noble llamó de sus siervos y les dio a diez minas, una a cada uno. Una mina equivalía a unos tres meses de salario, así que su valor era considerable. Debían invertir el dinero mientras el noble se había ido.
Pero sus conciudadanos lo aborrecían, y enviaron tras él una delegación, diciendo: No deseamos que éste llegue a reinar sobre nosotros (Lucas 19:14), (vea Lg – El Gran Sanedrín) Obviamente, este grupo de conciudadanos representaba al judaísmo farisaico en particular y a la nación de Israel en general. Con esto termina la primera escena.
La segunda escena: Después de recibido el reino, sucedió que él regresó y ordenó que le llamaran a aquellos siervos a los cuales había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno (Lucas 19:15). Fue hecho rey y regresó a casa después de mucho tiempo. Lo que se enfatiza aquí es Su autoridad real, no un territorio en sí.

Llegó el primero, diciendo: Señor, tu mina produjo diez minas. Le dijo: ¡Bien hecho, buen siervo! Por cuanto en lo muy poco fuiste fiel, ten autoridad sobre diez ciudades (Lucas 19:16-17).
Y llegó el segundo, diciendo: Señor, tu mina produjo cinco minas. También dijo a éste: Tú también sé sobre cinco ciudades (Lucas 19:18-19).
Y el otro llegó, diciendo: Señor, aquí está tu mina, que tenía guardada en un pañuelo. Porque te temía, pues eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste y siegas lo que no sembraste (Lucas 19:20-21). La palabra otro del griego: heteros, significa otro de una clase diferente. El siervo malo defendió su conducta alegando que el noble era un hombre severo. La cualidad de ser severo, se describe entonces como obtener un margen de ganancias inusualmente alto de sus inversiones y cosechando una cosecha que otros habían producido. En su defensa, el siervo malvado intentó pintar una imagen negativa del carácter del noble. Los lectores de la historia, sin embargo, sabrían que esto era incorrecto debido a su generosidad en los versículos 17 y 19.1232
Le dice: Mal siervo, de tu propia boca te juzgo. ¿Sabías que soy hombre severo, que tomo lo que no puse y que siego lo que no sembré? ¿Por qué pues no diste mi dinero al banco, para que viniendo yo lo demandara con el logro? (Lucas 19:22-23). Si el mal siervo tenía razón en su evaluación de su amo (que no era el caso), entonces al menos debería haber puesto el dinero en el banco. Entonces el rey al menos habría recibido su dinero con intereses. La implicación era que el siervo no creía realmente que el rey volvería. No le preocupaba en absoluto el regresó del rey., así que no se involucró en los asuntos del rey. Era uno de los súbditos que lo aborrecían. No deseamos que éste llegue a reinar sobre nosotros (Lucas 19:14b).1233
Y a los presentes les dijo: ¡Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas! Y le dijeron: ¡Señor, ya tiene diez minas! Os digo que a todo el que tiene le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado (Lucas 19:24-26). Le da diez minas, al que más había hecho por el rey. Se quejaron: «Señor», «¡ya tiene diez minas!». El que sirve fielmente es recompensado con aún más.
La tercera escena: Jesús debió de mirar a su alrededor a los fariseos hipócritas de largas barbas presentes en su audiencia y continuó con la parábola… y a aquellos enemigos míos que no quisieron que yo llegara a reinar sobre ellos, ¡traedlos acá y decapitadlos ante mi presencia! (Lucas 19:27). En contraste con los dos sirvos que había esperado su regreso, los enemigos del rey fueron ejecutados en su presencia. Los que practican la iniquidad serán excluidos. En ese momento, Jesús dirá: Nunca os conocí. ¡Apartaos de mí, hacedores de maldad! (Mateo 7:23). La analogía de esta parábola era clara para los oyentes de Jesús. El Mesías se iba a recibir un reino. A su regreso, establecería Su reino mesiánico. Hasta entonces, Sus siervos fieles debían cumplir con las responsabilidades que les había encomendado. A Su regreso, recompensaría a los fieles según su servicio, y Sus enemigos serían juzgados ante Él (vea el comentario sobre Apocalipsis Fo – El Juicio del Gran Trono Blanco).1234
Y habiendo dicho esto, seguía adelante subiendo a Jerusalén (Lucas 19:28). Jesús siguió adelante, recorriendo las 27 kilómetros hasta Jerusalén, cumpliendo Éxodo 23 (vea el comentario sobre Éxodo Eh – Tres veces al año me celebran una fiesta).
¿Qué hemos hecho con los dones y talentos que Dios nos ha dado? ¿Los hemos cultivado mediante la oración y la acción? ¿Hemos permitido que el Ruaj HaKodesh nos purifique y nos conforme a la imagen de Cristo? ¿Estamos trabajando con Él en el ministerio, mientras Él nos prepara un hogar en el cielo? Amar y adorar a Dios, y amar y servir al prójimo es un gran privilegio y un llamado exigente. Dado que trabajamos en el reino de nuestro Padre, no lo hacemos con sabiduría ni esfuerzo puramente humanos. Como Sus fieles siervos, nuestra recompensa se basará en la administración de los dones que Él nos ha dado.
Padre, ayúdanos a renunciar a nuestra sabiduría humana para que Tu sabiduría florezca en nosotros. Aceptamos con gusto la manera en que Tú nos has llamado a servir. Espíritu Santo, perfecciona nuestro don (o dones) y fortalécenos, para que la Gloria de Cristo se manifieste ante todos los que nos encontremos.1235


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