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Las probabilidades que se se cumplan 8 profecías mesiánicas 

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En 1957, Moody Press de Chicago, Illinois, publicó un libro del profesor Peter W. Stoner, llamado Science Speaks, An Evaluation of Certain Christian Evidences.

Stoner introduce el capítulo sobre “El Cristo de la Profecía” con una cita destacada de Juan 5:39: Escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Volveremos a este pasaje.

En la página 71, Stoner señala: «estoy utilizando el conocido principio de probabilidad. Si la probabilidad de que ocurra una cosa es de uno en M y la probabilidad de que ocurra otra cosa independiente es de uno en N; entonces la probabilidad de que ambas ocurran es de uno en M por N. Supongamos que un hombre de cada diez es calvo y uno de cada 100 ha perdido un dedo; entonces, un hombre de cada 1000 (el producto de 10 por 100) es la probabilidad de que un calvo y haya perdido un dedo».

En un correo electrónico que mantuve yo con el abogado Lee Stroebel, en enero de 2007, el exagnóstico y autor de ” El caso de Cristo”,El caso de la fe” y “El caso de la Pascua” señaló que las probabilidades estadísticas de que ciertas profecías mesiánicas se cumplieran, según lo documentado en Science Speaks, le infundían confianza para creer en Cristo.

Precisamente porque deseo animarle, querido lector, a creer también en Cristo, resumo algunos de los hallazgos de Stoner. En el prólogo de este libro, el Dr. H. Harold Hartzler, Secretario-Tesorero de la “Afiliación Científica Americana”, escribe lo siguiente: “El manuscrito Science Speaks ha sido revisado cuidadosamente por un comité de miembros de la American Scientific Affiliation (Asociación Científica de USA) y el Consejo Ejecutivo y se ha considerado, en general, fiable y preciso en cuanto al material científico presentado. El análisis matemático incluido se basa en principios de probabilidad rigurosamente sólidos, y el profesor Stoner los ha aplicado de forma adecuada y convincente”.

Al identificar profecías específicas, indagaremos cuál sería la probabilidad estadística de que «¿Un hombre entre cuántos hombres ha cumplido esta profecía?» (p. 99f). Las probabilidades que Stoner señala fueron propuestas inicialmente por una clase de Evidencia Cristiana del Pasadena City College, impartida por la Comunidad Cristiana Interuniversitaria. Al analizar cada profecía, los estudiantes «coincidieron unánimemente en una estimación definitiva, considerada razonable y conservadora» (p. 100) Stoner impartió esta misma clase sobre Evidencia Cristiana doce veces y combinó las probabilidades propuestas por cada grupo de estudiantes para obtener las estadísticas utilizadas en el capítulo titulado «El Cristo de la Profecía».

Se consideraron las siguientes ocho profecías:

1. Pero tú, Bet-léhem Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, De ti me saldrá el que será Caudillo en Israel, Cuyo origen es desde el principio, desde los días de la eternidad (Miqueas 5:2) (Nota: hoy la población de la tierra es mayor que la cifra de 2 mil millones utilizada cuando Stoner hizo su modelo). Para llegar a la respuesta, Stoner comenzó con la población promedio de Belén desde los días del profeta Miqueas hasta el presente y la dividió por la población promedio de la tierra para el mismo período. Se descubrió que esta proporción era de 1 a 280.000. Desde entonces, la tierra ha tenido una población promedio de 2.000.000.000. Entonces, la respuesta sería un hombre en 7.150/2.000.000.000 o un hombre en 2,8 x105 (o 10 a la quinta potencia) nació en Belén.

2. He aquí, Yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (Malaquías 3:1a). ¿Cuántos hombres nacidos en Belén han tenido un precursor enviado por Dios para prepararles el camino? Usaremos una estimación conservadora de 1 entre 1000 o 1 entre 103 (10 elevado a la tercera potencia).

3. ¡Alégrate mucho, capital de Sión! ¡Da voces de júbilo, ciudad de Jerusalén! Mira a tu Rey llegando, justo y victorioso, Humilde, montado en un asno, en una cría de asna (Zacarías 9:9). La pregunta ahora es: “¿un hombre entre cuántos, que nació en Belén y tuvo un precursor, entró en Jerusalén como rey cabalgando sobre un pollino de burra?” Debido a que esta pregunta es demasiado restrictiva, la ampliaremos para que diga: “¿Un hombre entre cuántos, que ha entrado en Jerusalén como gobernante, ha entrado cabalgando sobre un burro, sobre un humilde pollino de burra?” Usaremos 1 entre 102 (10 a la segunda potencia).

4. Y le preguntarán: ¿Y qué heridas son éstas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de los que me aman (Zacarías 13:6). ¿Un hombre entre cuántos en todo el mundo ha sido traicionado por un amigo y, como resultado, ha sufrido heridas en la espalda? Usaremos 1 entre 1000 o 1 entre 103 (10 elevado a la tercera potencia).

5. Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario, y si no, dejadlo. Y pesaron por mi paga treinta piezas de plata (Zacarías 11:12). De todas las personas que han sufrido traición, ¿cuántas lo han sido por exactamente treinta piezas de plata? Usaremos 1 entre 1000 o 1 entre 10 elevado a la tercera potencia.

6. Y me dijo YHVH: ¡Échalo al tesoro! ¡Valioso precio con que me han preciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en el tesoro de la Casa de YHVH (Zacarías 11:13). Esto especifica que el precio no debía devolverse, sino arrojarse en la casa del Señor. Entonces, sin que la persona que las arrojara hiciera nada, aquellos a quienes se les devolvió la plata tendrían que dársela al alfarero. La razón por la que los sacerdotes a quienes Judas, con remordimiento, devolvió el dinero que recibió de ellos para traicionar al Mesías no devolvieron los fondos al tesoro del templo fue porque no era dinero obtenido de la forma apropiada. Había una disposición que permitía a los sacerdotes gastar fondos discrecionales para satisfacer necesidades específicas. El campo que compraron al alfarero se utilizó posteriormente como cementerio para viajeros y personas de bajos ingresos. Ninguno de los estudiantes había oído hablar de otro incidente que involucrara todos estos criterios. Así que utilizamos la estimación como 1 en 100.000 o 105 (10 a la quinta potencia).

7. Siendo oprimido (aunque fue Él quien se humilló a sí mismo), No abrió su boca; Como cordero fue llevado al matadero, Y como la oveja enmudece ante sus trasquiladores, Así no abrió su boca (Isaías 53:7). ¿Qué probabilidades hay de que un hombre inocente, traicionado, oprimido y afligido, y sometido a juicio por su vida, no ofrezca una sola palabra en su defensa? Usaremos 1 entre 1000 o 1 entre 103 (10 elevado a la tercera potencia).

8. Perros me han rodeado, Me ha cercado cuadrilla de malignos, Horadaron mis manos y mis pies (Salmo 22:16). Cuando el rey David escribió estas palabras, la muerte por crucifixión aún no se había inventado. La pregunta es: “¿Un hombre de cuántos, desde la época del rey David, ha sido crucificado?” (p. 105). Calculamos que habría sido 1 entre 10.000, o 1 entre 104 (10 elevado a la cuarta potencia).

A continuación, “Si estas estimaciones se consideran justas, ¿un hombre entre cuántos hombres, en todo el mundo, cumplirá las ocho profecías? Hagamos los cálculos.

Tenemos 1 en 2,8 x 100.000 x 1.000 x 100 x 1.000 x 1.000 x 100.000 x 1.000 x 10.000. Esto nos da 1 en 2,8 x 1028 (10 elevado a la 28 potencia). Simplifiquémoslo llamándolo 1 x 1028 (10 elevado a la 28 potencia).

Escrito tenemos 1 en 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.” (p.105f)

¿Cuáles son las probabilidades de que haya existido algún hombre desde el día de estas profecías hasta el tiempo presente las haya cumplido todas por pura casualidad? o ¿qué tan probable es que alguien haya cumplido todas estas profecías al azar?”

Para obtener esta respuesta, dividimos nuestro 1028 (10 elevado a 28) por el número total de personas que han vivido desde el tiempo de estas profecías. En el momento de publicarse este libro, el número era de 88 mil millones de personas, o 8,8 x 1010 (10 elevado a la décima potencia). Para simplificarlo, redondeémoslo a 1011 (10 elevado a 11). Las probabilidades de que cualquier hombre que haya vivido desde que se hicieron las profecías hasta el momento actual haya cumplido las ocho profecías son de 1 en 1017 (10 elevado a la 17 potencia).

¿Podemos visualizar esto con un ejemplo? Supongamos que tomáramos a un profesor ateo, le vendamos los ojos y cubríamos todo el estado de Texas (unos 696000 km2) hasta 60 centímetros de profundidad con monedas de un dólar de plata. Luego, marcamos uno de esas monedas y los mezclamos. Las probabilidades de que una persona cumpla sólo estas ocho profecías serían las mismas que las de que este profesor ateo seleccionara el dólar de plata sobre el cual hemos puesto la marca, en su primer intento.

Hay alrededor de 300 a 350 profecías que fueron escritas en el TaNaJ para ayudarnos a identificar qué persona es el Mesías prometido (vea el enlace haga clic en Mu 354 Profecías Cumplidas en Jesucristo). ¿Qué tal si añadimos ocho profecías más a nuestra lista? Y supongamos que la probabilidad de que se cumplan con un solo hombre es la misma que la de las ocho profecías que acabamos de considerar. Esas probabilidades serían de 1028 (10 elevado a la 28 potencia) x 1017 (10 elevado a la 17 potencia), o 1 en 1045 (10 elevado a la 45 potencia).

¿Qué tan grande sería hacer una bola de dólares de plata usando este número? Su diámetro sería treinta veces la distancia del centro de la Tierra al Sol. Tomemos a ese mismo profesor ateo, pongámosle un traje espacial, marquemos uno de esos dólares de plata y lanzémoslo al espacio. ¿Cree que elegiría el dólar de plata con la marca la primera vez? Quizás si le quitáramos la venda.

Ahora mantengamos las mismas probabilidades y elijamos 48 profecías. La probabilidad de que una persona las cumpla todas sería de 1 en 10157 (10 elevado a la 157 potencia). El dólar de plata es demasiado grande para hacer una comparación. Se necesitan 2,5 x 1015 (10 elevado a la 15 potencia) de electrones colocados uno al lado del otro para formar una fila india de una pulgada de largo. La luz viaja a 300.000 kilómetros en cada segundo. Supongamos que formamos una bola sólida de electrones que se extiende en todas direcciones desde la Tierra hasta una distancia de 6.000 millones de años luz.

El Dr. Stoner continúa: «supongamos de nuevo que tuviéramos esta gran cantidad de electrones, 10157 (10 elevado a la 157 potencia), y fuéramos capaces de crear 500 de estas enormes bolas, de 6 mil millones de años luz de radio, cada minuto. Si trabajáramos día y noche, nos llevaría 1010 (10 elevado a la 10) veces los 6.000 millones de años de regreso a la creación agotar nuestra reserva de electrones». (p. 111) Por favor, marque uno de estos electrones. Ahora, tomemos a este mismo profesor ateo y pidámosle que encuentre el electrón marcado en su primer intento.

Recuerden, estas son las probabilidades de que un solo hombre cumpla solo 48 de las 300 a 350 profecías mesiánicas. ¿Quién de nosotros puede negar las credenciales de Cristo? El universo no es lo suficientemente grande como para contener la evidencia.

Simplificándolo. Supongamos que tomamos todas las profecías mesiánicas y calculamos la probabilidad de que un solo hombre las cumpla en 1:4. Terminaríamos con un número mayor que el que obtuvimos al calcular las probabilidades de las 48 profecías. Stoner añade: «Cualquier persona que rechace a Cristo como Hijo de Dios está rechazando un hecho comprobado quizás con mayor contundencia que cualquier otro hecho en el mundo». (p. 112)

Supongamos que usted fuera un oficial de patrulla de carreteras y detuviera a una persona por ir a 130 km/h en una zona de 100 km/h. Supongamos que la persona dijera: “pero sé que la ley dice que el límite de velocidad es 100, por lo tanto, le pido que no me multe”. ¿Qué le diría al conductor? Regresemos al pasaje inicial donde Cristo enseña en Juan 5:39-40, 45-47: Escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. ¡Y no queréis venir a mí para tener vida! No penséis que Yo os acusaré delante del Padre; hay quien os acusa: Moisés, en quien vosotros habéis puesto la esperanza. Pero si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?

Ahora que usted conoce datos adicionales que documentan la identidad del Mesías, probablemente aceptarás intelectualmente la verdad de las Escrituras. De la misma manera, quien es sorprendido conduciendo a exceso de velocidad puede aceptar intelectualmente el límite de velocidad establecido. Pero, así como el conocimiento no basta para que el policía decida no multar al conductor, tampoco basta con conocer la identidad del Mesías. Yo también debo acudir al Mesías de quien Moisés escribe para obtener la vida eterna. Todos debemos hacerlo.

{Aparte: Algunos de mis lectores eruditos son expertos en Moisés y el relato de la creación en Génesis. Disfrutarán del primer capítulo de este libro. La probabilidad de que Moisés adivine correctamente la secuencia y la esencia de 13 aspectos de la creación (tal como los registró en Génesis) por casualidad es de 1 en 331.351.040. (p. 47) Aquí hay suficiente evidencia fascinante para dar lugar a muchas conferencias excelentes. Stoner añade: “Si desea conocer la certeza de la evidencia de los capítulos 1 a 3 combinados, tendrá que multiplicar todas las probabilidades individuales. El resultado es una cifra asombrosamente alta: 1 en 1,7 x 10245 (10 elevado a la 245 potencia).” (p. 113)} 1733