Cuando Jesús terminó de decir estas cosas,
las multitudes estaban asombradas de Su enseñanza
Mateo 7:28 a 8:1
La respuesta a este sermón, el más magnífico que se haya dado jamás, fue variada. No era como si todos los que estaban allí ese día creyeran que Yeshua era el Mesías hijo de David. Parece seguro que algunos de los que estaban en la gran multitud creyeron en Él, pero el número de los que entraron por la puerta estrecha demostró lo que dijo: ¡Cuán estrecha es la puerta, y angosto el camino que conduce a la vida! Pocos son los que la hallan (Mateo 7:14).

Pero no se registran las conversiones que pudieron haber tenido lugar. Solo se nos dice que: sucedió que cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes quedaron asombradas de su enseñanza (7:28). Ellos estaban totalmente atónitos por el poder de lo que Jesús dijo. Sin duda, mucho de esto se debió al enfoque espiritual y al contenido de Su mensaje. Ellos nunca habían escuchado palabras tan amplias y perspicaces de sabiduría, profundidad, conocimiento y percepción. La multitud nunca había escuchado una denuncia tan directa y sin miedo de los fariseos y maestros de la Torá. Los israelitas nunca habían escuchado una descripción tan poderosa de la verdadera justicia, o una descripción y condena tan implacable de la autojustificación. Ciertamente hubo algunas nuevas verdades y aplicaciones reveladas por el Rabino de Galilea. Sin embargo, lo más notable que asombraba a la multitud ese día fue la forma como Él enseñaba.
Todo rabino enseñaba basándose en la autoridad rabínica previa. Al enseñar, un rabino siempre citaba a rabinos anteriores, diciendo cosas como: “Esto es lo que dice el rabino Cohen” o “Esto es lo que dice el rabino Kasdan”. Pero, en contraste con esto, Yeshua no citó ninguna otra fuente rabínica porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas de ellos (7:29). Era obvio que el Señor no necesitaba ninguna autoridad adicional porque Él tenía la Autoridad máxima. A medida que el niño Jesús crecía, cada mañana, Dios el Padre despertaba a Dios el Hijo, lo tomaba a un lado y comenzaba a enseñarlo y entrenarlo en preparación para Su futuro ministerio (vea el enlace, haga clic en Ay – Y el niño crecía y se fortalecía, estaba lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre él). La línea entre Él y los fariseos había quedado claramente trazada y todo el mundo lo sabía.
En este sentido, Yeshua en realidad, estaba cumpliendo uno de los ministerios anticipados del Mesías. El Santo, bendito sea, se sentará y expondrá la nueva Torá que Él dará a través del Mesías. “Nueva Torá” significa los secretos y los misterios de la Torá que han permanecido ocultos hasta ahora. No se refiere a otra Torá, Dios no lo quiera, porque seguramente la Torá que Él nos dio a través de Moisés nuestro Maestro, la paz sea con Él, es la Torá eterna; pero la revelación de sus secretos ocultos se llama “nueva Torá” (Midrash Talpiyot 58a). ¡Qué final tan apropiado para la dinámica enseñanza de Cristo! El Mesías ha venido a revelar el sentido profundo de la Torá/Ley. Seamos sabios y construyamos sobre esa roca también hoy.607
Cuando descendió del monte, lo siguieron grandes multitudes (Mateo 8:1), ellos no lo hicieron porque lo siguieran como a su Mesías. La mayoría de ellos, sin duda, eran simplemente curiosos, nunca antes habían visto a alguien hablar con tanta autoridad (Mateo 4:23-25 y 7:28-29). Eran observadores no comprometidos, asombrados por lo que el Nazareno había dicho, pero no lo suficientemente convencidos como para seguirlo como su Señor y Salvador.
Como unidad, el Sermón del Monte es la interpretación de Cristo de la justicia, en contraste con la interpretación farisaica de la justicia de la Torá/Ley. Pero más que eso, fue el rechazo público de Jesús al judaísmo farisaico tal como se encarna en la Ley Oral (vea Ei – La Ley Oral). Por lo tanto, esto conducirá al rechazo por parte del Sanedrín de Sus afirmaciones mesiánicas y a Su crucifixión final (vea Lg – El Gran Sanedrín).


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