Cuatro cambios drásticos en el ministerio de Cristo

En este punto el ministerio de Jesús cambió dramáticamente en cuatro áreas principales. Estos cuatro cambios sólo pueden entenderse a la luz del rechazo oficial de Cristo como el Mesías, en respuesta al segundo milagro mesiánico.
El primer cambio se centró en el propósito de sus milagros. Antes de Su rechazo, Su propósito era autenticar Su mesianismo; sin embargo, después de Su rechazo, solo era para la formación de Sus doce discípulos/talmidim. Por lo tanto, el énfasis pasó de la nación a los apóstoles.
El segundo cambio se centró en las personas a quienes les realizó los milagros. Antes de Su rechazo, Jesús realizó milagros para beneficio de las masas y no exigió una demostración de fe; sin embargo, después, solo realizó milagros basados en la necesidad individual y una demostración de fe. Así, el énfasis cambió de las multitudes sin fe a los individuos con fe.
El tercer cambio se refería al mensaje que Él y los Doce dieron. Antes de Su rechazo, Cristo y Sus apóstoles viajaron por todo Israel proclamando a Yeshua como el Mesías. Cuando Jesús hacía milagros, decía: «vayan y cuenten lo que Dios ha hecho por ustedes» Ntd1. Pero, tras Su rechazo, estableció una política de silencio. Luego les mandó enfáticamente: «no se lo digan a nadie» Ntd2.
La Gran Comisión en Mateo 28:16-20 anularía esa política de silencio. Pero antes de eso, el énfasis cambió a «no se lo digan a nadie».
El cuarto cambio se centró en su método de enseñanza. Antes de Su rechazo, Cristo enseñaba a las masas en un lenguaje comprensible, pero después, solo enseñaba en parábolas. El mismo día que Jesús fue rechazado, comenzó a hablarles en parábolas (vea Mateo 13:1-3, 34-35; Marcos 4:34). Es imposible entender por qué Su ministerio cambió en estas cuatro áreas a menos que entendamos primero la gravedad del rechazo oficial del Sanedrín (vea el enlace, haga clic en Eh – Jesús es oficialmente rechazado por el Sanedrín). El rechazo de Su mesianismo por posesión demoníaca fue una respuesta directa al segundo milagro mesiánico (vea Ek – El segundo milagro mesiánico: Solo por Beelzebú, el príncipe de los demonios, este hombre expulsa demonios). Por lo tanto, se les había dado suficiente luz. Los fariseos e Israel habían rechazado la luz y no se les daría más. Así que el énfasis cambió de la enseñanza clara a la enseñanza parabólica.668
Aquel mismo día, saliendo Jesús de la casa, se sentó a la orilla del mar. Y se le juntaron grandes multitudes, por lo cual, subiendo a una barca, se sentó; y toda la muchedumbre estaba de pie en la playa. Y les habló muchas cosas en parábolas (Mateo 13:1-3a). Esto fue el mismo día de Su rechazo por parte de los fariseos y la nación de Israel, entonces comenzó a enseñarles en parábolas…
Tiempo después, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? (Mateo 13:10). El Señor les dio tres razones.
En primer lugar, para los doce apóstoles, el propósito de las parábolas era ilustrar la verdad espiritual. Jesús respondió: «Porque a vosotros ha sido dado a conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no ha sido dado» (Mateo 13:11).
En segundo lugar, debían ocultar la verdad a los incrédulos. Para entonces, se les había dado suficiente luz para responder correctamente con fe. Pero, por falta de fe, respondieron incorrectamente al rechazar Sus afirmaciones mesiánicas. Por lo tanto, no se les daría más luz (Mateo 13:11b). Después de Su primera parábola, Jesús dijo: «El que tiene oídos, oiga» (Mateo 13:9). Los creyentes tendrían oídos espirituales para oír y comprender las parábolas. Pero los incrédulos estaban cegados a la verdad y carecían de oídos espirituales para oír.
En tercer lugar, las parábolas fueron dadas para cumplir la profecía del TaNaJ (vea el comentario sobre Isaías Bs – ¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?
Ntd1: al varón de quien habían salido los demonios le dice: Lucas 8:39 Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas te ha hecho Dios. Y él fue proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas le había hecho Jesús.
Ntd2: Vea como ejemplo: Marcos 7:36; Marcos 8:26, Marcos 8:29-30; Marcos 9:9; Mateo 16:20; Lucas 9:21


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