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La señal del profeta Jonás
Mateo 12: 38-41

La señal del profeta Jonás ESCUDRIÑAR: ¿Por qué creen que los fariseos querían ver un milagro? ¿Qué piensa Jesús de esta generación? ¿Por qué? ¿Cuál es la señal de Jonás? ¿En qué sentido es Yeshúa mayor que Jonás? ¿Cómo podrían haber interpretado esto los fariseos?

REFLEXIONAR: ¿Alguna vez le ha pedido a Dios una señal? ¿Es eso algo bíblico? ¿Hay alguna diferencia entre la confirmación de ADONAI y una señal? ¿De dónde recibimos la confirmación?

Luego de blasfemar contra el Espíritu Santo y después de escuchar de Cristo las palabras de reprensión y juicio: algunos de los escribas y fariseos le replicaron, diciendo: Maestro, deseamos ver una señal de parte tuya (Mateo 12:38). Así algunos de los fariseos y maestros de la Torá intentaron retomar la ofensiva pidiendo una señal (vea el enlace haga clic en Co Jesús perdona y sana a un paralítico). El hecho de que ellos respondieran a Su dura denuncia con una pregunta superficialmente respetuosa, indicaba que se mordían la lengua y estaban decididos a dar la impresión de civilidad, hasta determinar el mejor momento para atacarlo.

El rabino de Galilea se negó categóricamente a concederles una señal, pero los dirigió a dos incidentes del TaNaJ.

El primer incidente es el relato del profeta Jonás, quien resucitó de entre los muertos después de ser tragado por un gran pez o ballena (vea el comentario sobre Jonás Ar El Señor preparó una gran ballena para tragarse a Jonás).

El segundo incidente al que se refirió Jesús es acerca de Salomón (vea Ep La Reina del Sur se levantará con esta generación y la condenará). Jesús era más grande que Jonás y más grande que Salomón. La reina de Saba oyó hablar de Salomón y viajó desde los confines de la tierra para escuchar su sabiduría. Por otro lado, el Mesías había venido del cielo, y sin embargo, los fariseos y los maestros de la Torá no lo escucharon.669

Los fariseos y maestros de la Torá/Ley no consideraban a nadie fuera de su grupo calificado para enseñarles algo. Por eso, cuando se dirigieron a Yeshua como maestro, la respuesta de ellos fue sarcástica e hipócrita. Era sarcástica porque consideraban al Nazareno hereje y blasfemo, y simplemente buscaban la manera de exponerlo como falso maestro. Y era hipócrita porque se burlaban de Él delante de la multitud.

El tipo de señal que ellos querían no se especificó, pero debió haber sido algo enorme, probablemente algo de magnitud mundial. El rabino hacedor de milagros ya había realizado tres milagros mesiánicos (vea el comentario sobre Isaías Gl Los Tres Milagros Mesiánicos). Pero, querían más y a mayor escala.

Los rabinos enseñan que un rabino llamado Eliezar fue cuestionado sobre su autoridad para enseñar. Para demostrar su idoneidad, se dice que hizo que un algarrobo se moviera 300 codos y que un arroyo fluyera hacia atrás. Cuando hizo que la pared de un edificio se inclinara hacia adelante, esta se enderezó solo por orden de otro rabino. Finalmente, Eliezar exclamó: «Si la Torá es como yo enseño, que se compruebe desde el cielo». En ese momento (según cuenta la historia), una voz vino del cielo diciendo: «¿Qué tienes que ver tú con el rabino Eliezar? La instrucción es como él enseña».

No era que los fariseos y los maestros de la Torá/Ley realmente esperaban que Yeshua realizara tal señal, porque su verdadero propósito era demostrar que Él no podía hacer tal cosa, y de ese modo desacreditarlo ante los ojos del pueblo. Aunque ninguna profecía del Tanaj previó jamás que el Mesías realizaría una señal de la magnitud que exigían, los líderes judíos dieron la impresión al pueblo de que así fue.670

El rabino inconformista respondió al desafío sarcástico declarando primero que, el hecho mismo de que ellos estuvieran pidiendo por una señal reflejaba las malas expectativas de una generación malvada y adúltera (Mateo 12:39a). La aceptación errónea de la Ley Oral los condujo a ellos a un sistema de creencias superficial, santurrón y legalista (vea Ei La Ley Oral). El Gran Sanedrín había desviado a la nación (vea Lg El Gran Sanedrín).

Por lo tanto, Jesús respondiendo, les dijo: Una generación malvada y adúltera demanda una señal milagrosa, pero no le será dada otra señal que la señal del profeta Jonás (Mateo 19:39). No le fue posible a Cristo realizar el milagro que deseaban los fariseos y maestros de la Torá/Ley, no porque no tuviera el poder para hacerlo, sino porque era totalmente contrario a la naturaleza y el plan de Dios. Dios no estaba, ni está, dispuesto a satisfacer los caprichos de personas malvadas que no tienen relación con Él.

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Sin embargo, el Señor declaró que otro tipo de señal se daría: la señal del profeta Jonás. Yeshua ya había cambiado Su política con respecto a las señales (vea En Cuatro cambios drásticos en el ministerio de Cristo). Así que, como resultado de esta nueva política, ahora dijo: Porque, exactamente como Jonás estuvo en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches (Mateo 12:40). Puede ser un gran pez o una ballena, vea el comentario sobre Jonás AtLa oración de Jonás. Dios sacó a Jonás de las tinieblas y la muerte, a la luz y la vida. La experiencia de Jonás fue un anticipo de la sepultura y resurrección de Jesús. Los líderes religiosos de Jerusalén no comprenderían la ilustración, pero los creyentes sí.

Continuando con Su ilustración de la vida de Jonás, Cristo contrastó la respuesta de los paganos ninivitas al mensaje de Jonás, con la respuesta de los fariseos y maestros de la Torá/Ley a Su mensaje. En una de Sus reprimendas más mordaces, el Nazareno les dijo a los líderes judíos santurrones, que creían que eran la flor y nata del pueblo de Dios, que: Los varones de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque se arrepintieron ante la predicación de Jonás. Y he aquí algo más que Jonás en este lugar (Mateo 12:41).

A pesar de la renuencia de Jonás a predicar el mensaje de Dios a los malvados e idólatras asirios de Nínive, cuando el profeta finalmente comenzó a predicar, Ha’Shem produjo una respuesta sin precedentes: los ninivitas creyeron a Dios, y proclamaron ayuno y se cubrieron de cilicio, desde el mayor hasta el menor de ellos. Cuando la noticia llegó hasta el rey de Nínive, éste se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. Cubrirse de cilicio y sentarse en el polvo era su forma de mostrar genuino dolor y arrepentimiento por el pecado. Dios vio lo que hacían, cómo se volvían de su mal camino, y desistió ’Elohim del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo (vea Jonás 3:5-10).

Los hombres de Nínive no solo eran gentiles y no tenían parte en el pacto de YHVH, ni de la Torá/Ley, sino que eran especialmente malvados y crueles, incluso para los estándares paganos. No conocían a ADONAI ni Su voluntad; sin embargo, fueron redimidos por su arrepentimiento sincero y se libraron de la destrucción, como lo proclamó el duro mensaje del profeta: de aquí a cuarenta días Nínive será destruida (Jonás 3:4). Jonás no hizo ningún milagro, ni dio ninguna promesa de liberación; sin embargo, sobre la base de su breve mensaje de destrucción, el pueblo de Nínive se arrojó a la misericordia del SEÑOR y fueron salvados.

Israel, por otro lado, era el pueblo elegido del pacto de Dios, privilegiado por haber recibido Su Torá, Sus promesas, Su protección y Sus bendiciones especiales de maneras incontables. Sin embargo, su pueblo no se arrepintió ni abandonó su pecado, incluso cuando el propio Hijo de ADONAI, que era más grande que Jonás, les predicó con gentil humildad y amor misericordioso, realizó tres milagros mesiánicos y les ofreció el perdón misericordioso de Dios y la vida eterna con Él en el cielo. Sin embargo, Su pueblo elegido decidió darle la espalda. Y por ello, sufrirían la condenación de los antiguos paganos en el juicio (vea el comentario sobre Apocalipsis Fo – El Juicio del Gran Trono Blanco).

La palabra señal se usa muchas veces en el TaNaJ; Isaías la usa 11 veces. Cuando vemos todos estos pasajes, vemos que se usa de tres maneras diferentes.

Primero, se usa en el sentido de cuerpos celestes; las estrellas se usan para la navegación (Génesis 1:14).
Segundo, se usa en el sentido de prueba positiva. No lo milagroso, sino simplemente una prueba positiva. Aquí Dios hablando a Moisés dice: Porque Yo estaré contigo, y ésta será la señal de que te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a ’Elohim sobre este monte (Éxodo 3:12). Ahora bien, eso en sí mismo no es un milagro, pero sirvió como un sentido de prueba positiva.
Tercero, también se usa en el sentido de lo milagroso (Éxodo 4:6-9). Varias personas fueron asociadas con una señal en el TaNaJ.

Abraham envió a Eliezar para encontrar una esposa para su hijo Isaac entre su pueblo. ¿Cómo sabría su siervo principal quién era la indicada? Abraham había depositado toda su fe en el SEÑOR, y su siervo también lo hizo, orando con urgencia: y dijo: ¡YHVH, Dios de mi señor Abraham, haz que hoy me suceda, te ruego, haz misericordia a mi señor Abraham! He aquí, yo estoy junto a una fuente de agua, y las hijas de los habitantes de la ciudad salen a sacar agua (Genesis 24:12-13). Debido a la costumbre de la hospitalidad hacia los extraños, sabía que casi cualquier mujer estaría dispuesta a darle un poco de agua. Pero, ¿qué pasaría si ella se ofreciera voluntariamente a dar de beber sus diez camellos sedientos? Decidió pedir una señal específica.

Eliezar pensó: Sea, pues, que la joven a quien yo diga: Inclina tu cántaro, te ruego, y beberé, y ella responda: Bebe, y también abrevaré tus camellos, ésa sea la que designaste para tu siervo Isaac, y por ella sabré que has hecho misericordia con mi señor (Genesis 24:14). Su disposición a ir más allá y ofrecerse a dar de beber también a diez camellos revelaría mucho de su carácter, pues los camellos beben grandes cantidades de agua. Así que… él continuó orando: que ella sea la que has elegido para tu siervo Isaac. El sirviente principal se dio cuenta de que esta novia estaba predestinada. Por esta señal sabré que has hecho misericordia con mi señor (vea el comentario sobre Génesis Fy – O SEÑOR, Dios de mi Señor Abraham, haz que hoy me suceda).

El sirviente hizo lo que Gedeón haría mil años después, al poner un vellón. Funcionó para él, pero, ¡no intentes esto en casa! Esta no es la mejor manera para que el pueblo de Dios determine Su voluntad, porque las condiciones que establecemos para que el SEÑOR las cumpla podrían no estar en Su voluntad. Aquí sí lo estuvo, pero podríamos estar caminando por vista y no por fe, y podríamos terminar tentando a Dios. Si tratamos de ponerle una correa a ADONAI y llamarlo para que nos siga, seremos tristemente decepcionados. A diferencia de las audaces oraciones de los salmistas que invocan a Dios para que sea Dios, el poner un vellón puede ser manipulador porque tenemos la sensación de que estamos tomando las decisiones. El hecho de que el SEÑOR a veces complazca y se acomode a nuestras debilidades e ignorancia, es una demostración de Su gracia, no una licencia para jugar a ser Dios. Él no está obligado a responder a nuestros caprichos. No tenemos el panorama general. Él sí.

La aparente falta de fe de Gedeón al buscar una señal milagrosa de Dios parece extraña para un hombre que figura en el salón de la fe (Hebreos 11:32). De hecho, Gedeón ya tenía una señal de ADONAI en el momento de su comisión (vea Jueces 6:17 y 21). Es importante notar que Gedeón no estaba usando el vellón para descubrir la voluntad de Dios, porque ya la sabía por revelación divina lo que el SEÑOR quería que hiciera (Jueces 6:14). La señal se relacionaba con una confirmación o seguridad de Su presencia o empoderamiento para la tarea en cuestión. Dios accedió a la fe débil de Gedeón y saturó el vellón de lana con rocío, tanto que Gedeón sacó de él rocío hasta llenar un tazón de agua. Quizás Gedeón tuvo dudas sobre la singularidad de su confirmación, por lo que solicitó lo contrario. Esa noche Dios así lo hizo: y la sequedad estuvo solamente en el vellón, mientras que hubo rocío en toda la tierra (vea Jueces 6:36-40). Tranquilizado, Gedeón continuó con su misión. 671

Para fortalecer su fe, el profeta Isaías le habló al rey Acaz, diciendo: Pide una señal a YHVH tu Dios, En lo profundo del abismo o en lo alto de los cielos (Isaías 7:10-11). Sería un milagro demostrable que confirmaría la palabra de Dios. El rey podía elegir cualquier milagro que su corazón deseara, ya fuera en lo más profundo o en lo más alto. Según el uso que se da aquí a la palabra «señal», el contexto de la señal era generar fe en Acaz (y, por lo que sabemos de Acaz, eso requeriría un milagro). Pero… Acaz no quería tal señal. ¿Por qué? Porque iba a confiar su destino y el de su nación a Asiria. Cualquier señal proporcionada por Isaías solo sería una vergüenza para él, así que intentó evitar el dilema apelando a la piedad (vea el comentario sobre Isaías Ca Pídele al SEÑOR tu Dios una señal).

Ezequías había pedido una señal cuando Isaías profetizó sobre su recuperación y quince años más de vida. El profeta le dio la señal que pedía al hacer que la sombra proyectada por el sol retrocediera diez pasos en lugar de avanzar (vea el comentario sobre Isaías Gy Ezequías enfermó y estuvo a punto de morir).

Un problema al pedir una señal o al poner un vellón es que no se tiene en cuenta que nuestra situación no es comparable a la del TaNaJ. Como creyentes, tenemos dos herramientas poderosas para la confirmación y la seguridad en nuestras vidas, de las que ellos carecían.
Primero, tenemos la Palabra de Dios completa,
sabemos que toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil para la enseñanza, para la refutación del error, para la corrección, para la instrucción en la justicia, a fin de que el hombre de Dios esté completamente calificado, equipado para toda buena obra (Segunda Timoteo 3:16-17). ADONAI nos ha asegurado que Su Palabra es todo lo que necesitamos para estar completamente capacitados para todo en la vida.
En segundo lugar, tenemos el Ruaj HaKodesh,
quien es Dios mismo, que reside en nuestros corazones para guiarnos, dirigirnos y animarnos. Antes de la Fiesta de las Semanas y del nacimiento de la Iglesia, los justos del TaNaJ tenían la Palabra de Dios y eran guiados por Su mano providencial. Pero ahora tenemos Sus Escrituras completas y Su Presencia morando en nuestros corazones.

En lugar de buscar señales o poner vellones, deberíamos contentarnos con conocer la voluntad de Dios para nosotros en cada situación. El rabino Saulo/apóstol Pablo nos da tres escrituras para guiarnos en este sentido.
Primero: La palabra del Mesías viva en vosotros en abundancia, con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando con gratitud en vuestros corazones a Dios (Colosenses 3:16).
En segundo lugar: ¡Regocijaos siempre! Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Jesús el Mesías (1 Tesalonicenses 5:16-18).
En tercer lugar: Y todo lo que hagáis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él (Colosenses 3:17).

Si estas cosas caracterizan nuestras vidas, y con el consejo piadoso de creyentes maduros, las decisiones que tomemos estarán en consonancia con la voluntad de Dios. Él nos bendecirá inmensamente con Su paz y seguridad, y no habrá necesidad de pedir una señal ni de usar un vellón.