El mayor en el Reino de los Cielos
Mateo 18:1-5; Marcos 9:33-37; Lucas 9:46-48
El mayor en el Reino de los Cielos ESCUDRIÑAR: ¿Qué tema discutían y debatían los apóstoles? ¿Cómo resolvió Jesús la disputa de ellos? ¿Qué cualidad Él exigió? Según el Mesías, ¿quién es grande a los ojos de Dios? ¿Qué significa humillarse como un niño? ¿Por qué cree usted que esto es importante para el Reino de Yeshua? ¿Cómo ilustró el Señor la importancia de las personas humildes y perdonadas como los niños?
REFLEXIONAR: ¿Por qué nos enorgullecemos tanto con tanta frecuencia? ¿Qué sucede cuando empieza usted a compararse con los demás? Describa la humildad y de algunos ejemplos. Nuestra sociedad es un poco diferente a la del antiguo Imperio Romano. ¿Cuáles son los valores dominantes que rigen la vida de nuestros vecinos y colegas? ¿Por qué es tan difícil recordar tratar a los demás con dignidad y respeto? ¿Cuáles son los peligros del orgullo?
Después de la segunda vez que Yeshua predijo Su muerte, los talmidim respondieron con orgullo e incomprensión; (vea el enlace haga clic en Ge – Jesús predice su muerte por segunda vez). Nada demuestra mejor que este incidente lo lejos que estaban los Doce de comprender el verdadero significado del mesianismo de Jesús. Él les había hablado repetidamente de lo que le aguardaba en Jerusalén. Sin embargo, era evidente que aún consideraban el Reino de Cristo como algo terrenal y a sí mismos como Sus ministros de Estado.
Llegaron a Capernaúm y surgió entonces una discusión entre los apóstoles. Hay algo desgarrador en el Mesías yendo a la cruz, y ver a Sus talmidim discutiendo sobre quién era el mayor. Sin embargo, en el fondo de su corazón, ellos sabían que estaban equivocados, porque cuando Yeshua estaba en la casa, les preguntó: ¿Qué discutíais en el camino? Pero ellos callaban, porque en el camino discutieron entre sí acerca de quién era mayor (Marcos 9:33-34; Lucas 9:46). Ellos callaban, y no tenían defensa. Es interesante como las cosas toman su lugar y su verdadera naturaleza se aprecia cuando se las ve desde la perspectiva de Jesús.
Mientras pensaron que Cristo no estaba escuchando y que no había visto, el argumento parecía bastante justo, pero cuando fue expuesto a la presencia del Maestro, de repente se vio en toda su indignidad. Si habláramos y actuáramos como si estuviéramos en la presencia del Señor, haría toda la diferencia en el mundo. Antes de actuar, si nos preguntáramos: “¿Podría seguir haciendo esto si Jesús me estuviera mirando?” O si nos preguntáramos: “¿Podría seguir hablando así si el Señor me estuviera escuchando?”, habría muchas cosas de las que seríamos guardados de hacer o decir. Y si se supiera la verdad, para los creyentes, todo lo que hacemos y decimos es en Su presencia. El Espíritu nos convence de pecado y nos recuerda que nos abstengamos de usar las palabras o hacer las acciones de las que nos avergonzaríamos si Él las oyera o viera.895 Probablemente pueda esconderse de su papá, y tal vez incluso de su mamá, pero no puede esconderse de Jesús.
Esta sección ocurre después de que el Mesías dispusiera que Pedro pagara su impuesto del Templo, como el Suyo (Mateo 17:25). Pedro probablemente se creía especial. ¡Como si el Señor tuviera algo “especial” para él! Y Él así lo haría. Pedro fue crucificado boca abajo. Por alguna razón, no creo que eso fuera lo que Pedro tenía en mente. Además, este incidente ocurrió después de la transfiguración, en la que a tres de los apóstoles se les permitió ver al Rey de reyes en toda Su gloria y al resto no. En cualquier caso, se desató una discusión.
En aquella hora los discípulos se acercaron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? (Mateo 18:1). Mateo usa el reino de los cielos porque está hablando a una audiencia judía. Los judíos de entonces, así como hoy, evitan usar la palabra Dios porque es muy sagrada para ellos. Sustituyeron el nombre ADONAI, o Señor, pero para algunos, como los judíos ortodoxos, incluso ese nombre es demasiado sagrado. Por eso, los judíos ortodoxos de hoy usan Ha’Shem, o «el nombre». Al escribir, nunca deletreaban completamente «el nombre», así que deletreaban D-os.
Discutían sobre quién ocuparía la posición más alta en el Reino mesiánico cuando este se estableciera. Por mucho que Cristo hablara de Su muerte y resurrección, simplemente no lo entendían. Ellos creían que el comienzo del Reino mesiánico era inminente. Tenían un sentimiento de superioridad. Por eso, Yeshua les enseñó la lección de ser como niños usando a un niño pequeño.
Cuando Napoleón Bonaparte se exilió en la isla de Santa Elena, uno de sus amigos le preguntó: “¿Quién fue el guerrero más grande que el mundo haya conocido?”. Sin dudarlo, Napoleón respondió: “Jesucristo“. “Pero”, dijo su amigo, “no siempre has hablado así. Cuando ganabas batallas, incluso la de Waterloo, tu dejabas la impresión de ser el guerrero más grande del mundo”.
Así respondió Napoleón: «Sí, siempre he actuado como si me creyera el mayor conquistador del mundo. He tenido mucho tiempo para pensar desde que llegué a esta isla. Los Césares, Alejandro Magno, Aníbal, Carlomagno y yo mismo hemos luchado con sangre, lágrimas, espadas y hierro, y hemos perdido. Todos perdimos. Perdimos nuestros cetros, nuestras coronas y nuestros cargos. La única espada que tenía Cristo era una caña rota: su corona, algunas espinas retorcidas. Su ejército, una banda de pescadores y granjeros: su munición, un corazón de amor redentor. Él vive, y mi especie y yo morimos. Estoy aquí y llamo a la Vieja Guardia para que venga, pero no me oyen. No oigo nada más que las olas que golpean la roca bajo mis pies. Pero después de que 1800 años han pasado desde el tiempo de la tumba, Jesús llama y los hombres responden. Si es necesario, entregan sus cuerpos para ser quemados; si es necesario, lo siguen hasta el corazón de África; pero mejor aún, viven pacientes y triunfantes en Su nombre. Sí, los demás guerreros y yo nos convertiremos en polvo, pero Jesucristo vive para siempre.896
Cada vez que Jesús predijo Su muerte, los apóstoles respondieron con orgullo e incomprensión. Esto le dio a Yeshua la oportunidad de enseñarles sobre el servicio o el discipulado que lleva la cruz. Después de sentarse, llamó a los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos (Marcos 9:35). Les enseñaba sentado en la posición de un rabino. Irónicamente, quienes ahora serían los últimos, serían los primeros en el reino de los cielos. El Mesías no abolió la ambición, más bien, la redirigió. Sustituyendo la ambición de gobernar por la ambición de servir.
En 1997, dos mujeres mundialmente famosas fallecieron con pocos días de diferencia. La princesa Diana de Inglaterra era conocida por su belleza y estilo, mientras que la madre Teresa de Calcuta era aclamada por su incansable servicio a los más pobres de la India. ¿Quién fue la primera? ¿Quién fue la última? El verdadero altruismo es raro, y cuando se encuentra, se recuerda.897
Los apóstoles estaban discutiendo sobre quién tendría la mayor posición en el Reino mesiánico cuando se estableciera. No importa cuántas veces Cristo hablara de Su muerte y resurrección, simplemente ellos no lo entendían. Erróneamente ellos pensaron que el comienzo del Reino mesiánico era inminente, y lo peor era que los Doce se sentían superiores. Por eso, Yeshua les enseña la lección de ser como niños usando a un niño pequeño.
Por consiguiente, Jesús, conociendo sus pensamientos, llamó a un niño pequeño, lo puso en medio ellos. Ahora bien, un niño no tiene influencia alguna. Los niños no pueden impulsar la carrera de nadie ni aumentar el prestigio de nadie. Un niño no puede darnos cosas, es al revés, un niño necesita cosas. Los niños requieren que se hagan cosas por ellos. Así, es como si Cristo dijera: “Si alguien acoge a los pobres, a la gente común, a la gente sin influencia, riqueza ni poder, a la gente que necesita que se le hagan cosas, esa persona me acoge a Mí. Esa persona acoge a Dios.898

Entonces Jesús, que conocía el razonamiento del corazón de ellos, tomó a un niño y lo puso junto a sí mismo, y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque quien es el más pequeño entre todos vosotros, ése es grande (Mateo 18:2; Marcos 9:36-37; Lucas 9:47-48). Jesús abraza a cada creyente humilde y sin pretensiones con estas amables palabras, tal como solía hacerlo con los niños pequeños. Debemos recibirnos unos a otros con ternura, cuidado, bondad y amor, abriendo nuestros corazones para dar la bienvenida a los hermanos creyentes sin importar quiénes sean. Al hacerlo, abrazamos al Señor Yeshua y al Espíritu de Dios que vive en ellos. Debemos cuidarnos unos a otros como hijos preciosos.899
Aquellos que quisieran ser grandes en el reino de los Cielos tendrían que cambiar de actitud y volverse como niños. Dijo: de cierto os digo: Si no fuerais transformados y llegarais a ser como niños, de ningún modo entraréis en el reino de los cielos (Mateo 18:3). Yeshua les enseñaba que, como los niños pequeños, dependen de sus padres terrenales, los talmidim necesitaban demostrar una dependencia infantil de su Padre celestial para entrar en el reino de los cielos. Solo la fe infantil trae salvación.
Por tanto, cualquiera que se humilla como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos; y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe (Mateo 18:4-5). Si bien la fe es necesaria para entrar en el Reino Mesiánico, la posición de los apóstoles en el Reino dependería de que asumieran la posición de un niño. Los niños reconocen que no tienen derechos en el hogar, sino que están sujetos a la voluntad de sus padres terrenales. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. En otras palabras, a mayor humildad, mayor lugar en el Reino.
Los apóstoles de Yeshua necesitaban enfocarse en servir, en lugar de ser servidos. En el mundo, el orgullo, las intrigas o las maniobras políticas suelen marcar el camino a la grandeza. Esto es especialmente cierto en la era actual. La forma más rápida de ascender es, a menudo, pisar la cabeza y los hombros de otra persona. El llamado del Mesías es a la humildad y la auto humillación. Como los niños, que viven con simple confianza en sus padres amorosos, de la misma manera los creyentes en el Señor deben tener una fe sencilla y duradera en nuestro Padre celestial.
En 1915, el pastor William Barton comenzó a publicar una serie de artículos. Utilizando el lenguaje arcaico de un narrador antiguo, escribió sus parábolas bajo el seudónimo de Safed el Sabio. Durante los siguientes quince años, compartió la sabiduría de Safed y su fiel esposa, Keturah. Era un género que disfrutaba. A principios de la década de 1920, se decía que Safed contaba con al menos tres millones de seguidores. Convertir un acontecimiento cotidiano en una ilustración de una verdad espiritual, fue siempre una característica clave del ministerio de Barton.
Había una polilla que tenía su hogar en el Santuario, y vivió mucho y fue feliz. Pues su morada estaba entre dos tachuelas, en el borde de la alfombra, en un rincón oscuro donde la escalera asciende al púlpito. Y habría sido difícil encontrar un lugar mejor para una polilla de hábitos sedentarios. Y nunca, nunca se alejaba de su hogar, sino que blanqueaba el rincón donde estaba. Es decir, no vagó hasta el momento en que comienza este capítulo de la historia, y este capítulo no es largo, y no habrá más capítulos después de este. Porque esa polilla ya no está allí, y el lugar que la conoció ya no la conoce.
Y la polilla escuchaba el órgano, y creía que la música era para su edificación, y oía los sermones y las oraciones, y hasta donde ella sabía, estaban dirigidos a ella.
Alzó la vista y vio que había metros y metros de alfombra, extendiéndose por los largos pasillos a lo largo de la nave central. Miró a derecha e izquierda, y vio que la alfombra se extendía hasta los confines de la iglesia. Las cuerdas le habían caído en lugares agradables, y tenía una buena herencia.
Pero engordó y se envaneció. Y se dijo: «ve ahora; exploraré mi herencia; porque, mira, todo esto es mío, y para mí ha sido creado». Y salió sigilosamente de su rincón y emprendió un viaje por el pasillo central.
Y cuando había salido como una pulgada y media, he aquí que llegó el conserje con una aspiradora, y aún no tiene claro qué le ocurrió en su mente. Pues fue succionada por un fuerte viento, arrastrada por un camino socavado, arrastrada por un tubo de goma que conducía a una tubería de hierro hasta el sótano, y sepultada en el polvo. Y mientras meditaba, llegó el conserje, abrió la cuba, metió una pala, recogió el polvo y lo arrojó al horno de fuego ardiente, y la polilla estaba en el polvo cuando esto ocurrió. Y la historia de la polilla desde entonces no contiene nada importante. Pero pocas veces ha habido una polilla con perspectivas de futuro más alentadoras que esa, si no se hubiera engreído y se hubiera creído el jefe de todo el establecimiento.
Ahora bien, las personas que creen que el Universo fue creado para su propia conveniencia, deberían quedarse en su pequeño rincón; porque si salen a donde ocurren cosas importantes, es probable que algo les suceda a ellos o a su teoría.900


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