At – Aman fue engrandecido mas que todos los otros nobles, pero Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante el – cap 3 vers 1-6

Amán fue engrandecido más que todos los otros nobles, pero Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él
3: 1-6

ESCUDRIÑAR: ¿Quién viene ahora como una “estrella”? ¿Por qué no Mardoqueo? ¿Por qué Mardoqueo no se arrodilló? ¿Por qué Amán intenta asesinar a todos los judíos? ¿Es esto un choque de prioridades? ¿De personalidades? ¿De percepción? ¿de los pueblos?

REFLEXIONAR: Como judío compañero, usted: ¿hubiera instado a Mardoqueo a arrodillarse y darle honor a Amán (vea el comentario sobre Génesis Jv – José como primer ministro) en vez de arriesgar las vidas de todos los demás? ¿Por qué?

En este punto, se introduce un nuevo personaje en la historia: Amán el agagueo (o agagita). El autor coloca la promoción de Amán justo donde los lectores originales habrían esperado ver a Mardoqueo. Esto toma un giro inesperado en la trama. Después de estas cosas, el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata, el agagueo (3:1a). Amán es presentado como el agagita, una referencia intencional a la tensión entre los israelitas y los amalecitas. La Septuaginta, o la traducción griega del TaNaJ, traduce al agagueo (o agagita) como el matón, interpretando el texto libremente para los lectores griegos. La antigua conquista de Saúl de Agag y su ejército es parte de la tradición de Isra’el, que siempre se esconde detrás de las escenas del libro. Los rabinos enseñan que Amán era un descendiente de Agag.

En la narrativa hebrea, los rasgos de un nuevo personaje cuando se presenta por primera vez son clave para entender su papel en la historia. Cuando Mardoqueo se presenta en 2:5, él no es identificado como un hombre sabio o como un funcionario de la corte, sino como un judío de la tribu de Benjamín. Cuando se presenta a Amán, se lo identifica como un agagita. El autor implica que la relación personal de enemistad entre los judíos y los amalecitas se refleja en la relación personal entre Mardoqueo y Amán. Los lectores originales esperarían que la relación se caracterizara por el conflicto y la agresión. 36

El rey Asuero engrandeció a Amán… y lo ensalzó y estableció su autoridad por encima de todos los príncipes que estaban con él (3:1b). Aunque el rey le debía su vida a Mardoqueo, la promoción fue para Amán quien se convirtió en el primer ministro de Persia, solo superado por el propio rey. No se nos dice por qué Amán fue honrado de esa manera. Pero sí sabemos que en este libro, otros manipularon al rey con demasiada facilidad.

Y todos los súbditos del rey que estaban en la puerta real se inclinaban y se postraban ante Amán, porque el rey así lo había dispuesto (3:2a). Puede parecer extraño tener tanta gente en la puerta del rey. Si se compara con la puerta de Persépolis, la Ciudad de los Persas donde Darío construyó el Palacio de Apadana, estaba custodiada por enormes figuras de león, y la entrada medía 30 por 60 metros. Esto sería suficiente para todos los oficiales reales y otros además de los rincones del palacio del rey en Susa. Todos los que fueron nombrados oficialmente por el rey tenían que permanecer dentro de la puerta del palacio real. En su cultura, era costumbre inclinarse hacia los superiores. El hecho de que el rey tuviera que hacer un mandato real para que la gente lo hiciera indica una falta general de respeto hacia Amán.37

Pero Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él (3:2b). Esto se desarrolla como un subtema del libro. La negativa de Mardoqueo a inclinarse no era un acto de adoración, como el que le demandaban a Daniel y sus tres amigos (Daniel 3:8-15). Pero los persas vieron el inclinarse como un acto de reverencia que rayaba en reconocer al oficial como divino. Huelga decir que Mardoqueo tenía razones tanto políticas como religiosas para negarse a inclinarse ante Amán.38 Uno de los Targums dice que ningún benjamita que se respetara mostraría reverencia a un descendiente de los amalecitas. Por lo tanto, Mardoqueo, conociendo muy bien la antigua creencia amalecita de que “el poder hace las cosas bien” (vea Aq – Amán, el Agagita: el enemigo de los judíos), no iba presentarse, o debería decir, inclinarse ante él. Como judío, ¡seguramente no se inclinaría ante un amalecita!

Y los súbditos del rey que estaban en la puerta real preguntaban a Mardoqueo: ¿Por qué desafías el mandato del rey? (3:3). Día tras día le hablaron, pero él se negó a cumplir. La testaruda terquedad de Mardoqueo seguramente provocaría una reacción. Al principio, Amán no se dio cuenta de que Mardoqueo había actuado de manera diferente a los otros oficiales. Pero algunos de los otros oficiales aparentemente informaron su comportamiento a Amán para ver si él era una excepción a la orden del rey. Y preguntándole ellos cada día sin que él les prestara atención, ocurrió que lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme a su dicho, por cuanto él les había declarado que era judío (3:4). Esto parece indicar cierta tensión entre judíos y gentiles en la corte del rey. Y cuando Amán observó que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, se llenó de furor (3:5).

Pero tuvo en poco poner mano en Mardoqueo solamente, pues como le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo, Amán procuró exterminar a todos los judíos que había en todo el reino de Asuero, por ser el pueblo de Mardoqueo (3:6). Amán se obsesionó tanto con el odio hacia su némesis (enemigo), que incluso la muerte de Mardoqueo no podía calmar su sed de venganza. Sin embargo, al saber quién era el pueblo de Mardoqueo, despreció la idea de matar solo a Mardoqueo. Amán, con su orgullo herido por la falta de respeto de Mardoqueo, se vuelve tan enojado y vengativo que decide matar a todos los judíos. Este es otro vínculo de Amán con Amalec, quien no teme a Dios (Deuteronomio 25:17-18). El ataque de los amalecitas sobre los israelitas que salieron de Egipto fue un acto de desafío, basado en la negación de la existencia de ADONAI y la suposición de que el azar gobierna el universo. . . y también lo fue Amán mil años más tarde cuando arrojó el pur (3:7). No fue una coincidencia que Mardoqueo, como Saúl, fuera un descendiente de Cis (Kish) que también enfrentó al Agagita.

Aquí se presenta la trama principal del libro: el intento de destruir al pueblo judío. El nombre de Amán parece algo así como la palabra hebrea para ira, una descripción adecuada de su temperamento y su papel en el libro. Una vez que supo que Mardoqueo era un judío, la ira de Amán dirigida por el orgullo se volvió contra todos los judíos en el imperio. Aunque tácita, la única explicación plausible sería el antisemitismo que comenzó con el antiguo conflicto entre Amalec e Isra’el.39 Por lo tanto, Amán se convirtió en el prototipo de todos los líderes antisemitas que querían destruir al pueblo judío.

Ahora la historia comienza a encajar. Ester había sido llevada a una posición de poder para fines desconocidos hasta ahora. La amenaza del genocidio contra los judíos de Persia era entonces una realidad. Mardoqueo se negó a honrar a Amán por razones políticas y religiosas. Mardoqueo se identificó como judío. Debido a la antigua derrota y ejecución de su antepasado Agag por el profeta Samuel (1 Samuel 15:33), Amán odió a los judíos. Por lo tanto, el odio y la amargura estaban en la raíz de la búsqueda de poder de Amán. Para él, el poder descansaba en la completa destrucción de los judíos. Pero Amán aún no había encontrado el poder del Dios de ellos.40

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

2019-02-28T22:27:10+00:00 0 Comments

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