Bf – Entonces colgaron a Aman en el poste que el habia preparado para Mardoqueo – cap 7 vers 1-10

Entonces colgaron a Amán en el poste que
él había preparado para Mardoqueo
7: 1-10

ESCUDRIÑAR: El rey preguntó de nuevo, implicando una consulta anterior. ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Qué ha llevado a este dramático banquete? ¿Qué revela sobre el personaje de Ester? ¿Qué revela acerca del personaje de Amán? Si bien este capítulo termina con la muerte de Amán, ¿qué cuestiones quedan sin resolver?

REFLEXIONAR: Si usted fuera Ester, ¿hubiera manejado la situación de manera diferente? ¿Cómo sería eso? ¿Cuándo ha “salido con fe”, como ella lo hizo? ¿Qué estaba en juego? ¿Qué “enemigo” lo amenaza en este momento? ¿Qué lección le enseña Amán?

Entonces, al día siguiente, fueron pues el rey y Amán a beber con la reina Ester (7:1). Ambos no tenían idea de lo que les esperaba allí. Este es el quinto banquete mencionado en el libro de Ester (vea la tabla a continuación). Y al segundo día, mientras bebían vino en el banquete, el rey volvió a preguntar a Ester: ¿Cuál es tu petición, reina Ester? Pues te será concedida. ¿Cuál es tu demanda? ¡Hasta la mitad del reino te será concedido! (7:2). Y como estaban bebiendo vino al final de la comida el segundo día, el rey repitió su invitación a Ester, pero esta vez usó su título real: reina Ester. Una vez más, la expresión la mitad del reino te será concedido, no debía tomarse literalmente, sino que significaba que el rey miraría favorablemente su petición. Este fue un signo alentador para la reina.

La estructura literaria del libro se destaca por la repetición de un banquete o gala. Ester comienza y termina con un par de banquetes, con otros pares en el medio como se revela en el siguiente diagrama:

A1 banquete de Asuero para los nobles del imperio (1:2-4)

B1 El banquete de Asuero para todos los hombres en Susa (1:5-8)

C1 Banquete de coronación de Ester (2:18)

D1 El primer banquete de Ester para el rey y Amán (5:1-8)

D2 El segundo banquete de Ester para el rey y Amán (7:1-9)

C2 Festejo de celebración por la promoción de Mardoqueo (8:17)

B2 El primer día de Purim festejado en el imperio (9:17 y 19)

A2 El segundo día de Purim festejado en Susa (9:18)

Ester comienza ahora la delicada y peligrosa tarea de acusar a Amán sin incriminar al rey que, después de todo, había sellado el decreto de muerte de Amán con todo su conocimiento y aprobación. Ella tiene que provocar a Asuero contra su amigo y consejero más cercano sin traer la ira del rey hacia ella.79 Esta no fue una tarea fácil.

Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia ante tus ojos, y si ello place al rey, ¡concédase mi vida por mi petición y la de mi pueblo por mi demanda! (7:3). En hebreo solo hay cuatro palabras; pero son palabras que tienen un atractivo especialmente conmovedor para el judío que entiende la interdependencia del destino del judío individual que está ligado al destino de su pueblo. La breve declaración estaba llena de emoción reprimida. Ella estaba diciendo que su vida y la vida de su gente eran inseparables. Su destino estaba ligado al de ellos. Tan pronto como Ester se identificó como judía, ella se convirtió en el blanco del holocausto de Amán.

Ester continuó su breve pero magistral respuesta al rey: porque yo y mi pueblo hemos de ser destruidos (3:9), muertos y exterminados. Ester cita las palabras precisas del decreto de Amán (3:13), pero usando la voz pasiva hebrea, 80 ella retrasó cualquier referencia al primer ministro o el hecho de que era el mismo rey quien vendió a los judíos por diez mil talentos de plata (3:9 y 11).

¡Porque yo y mi pueblo hemos sido vendidos para ser destruidos, matados y exterminados! (7:4a). Ysin esperar que el rey hablara, ella agregó: Si como esclavos o esclavas hubiéramos sido vendidos, yo habría callado, porque aun tal calamidad no sería digna de la molestia del rey (7:4b). Ella no solo muestra el poder increíble del rey, sino también la condición a la que fue reducida. Ester pudo haber sido aprensiva, sin saber si el rey le concedería su pedido. Cuando ella dijo: mi pueblo, se puso en una posición peligrosa. Era muy posible que el rey Asuero se enfureciera, como lo había hecho con Vasti (1:12).81 O posiblemente Amán podría haber tenido más influencia de la que ella sospechaba.

Pero el rey no se enojó al principio; en su lugar, solicitó más información sobre quién había hecho tal cosa con Ester y su gente. Su táctica indirecta era similar a la utilizada por el profeta Natán cuando confrontó a David y su pecado con Betsabé (II de Samuel 12). Natán desactivó la defensa de David cuando despertó por primera vez su indignación y su determinación de ver que se hiciera justicia antes de revelar que era David el culpable. La misma estrategia funcionó para Ester, y la indignación e ira del rey estalló con la exigencia para que ella le dijera al rey: ¿Quién es y dónde está el que ha ensoberbecido su corazón para hacer tal cosa? (7:5)? La emoción y el enojo se pierden en la traducción, pero las palabras hebreas son pronunciadas en una respuesta inmediata. Evidentemente, el edicto de muerte de Amán había causado tan poca impresión en el rey Asuero que Amán ni siquiera recordaba la cita de Ester.

La respuesta de Ester fue breve y directa: ¡El adversario y enemigo es este malvado Amán! Hasta este momento, ella había tenido cuidado de evitar cualquier referencia al primer ministro, pero casi gritando, ella dijo: ¡Este malvado Aman! (7:6a). Al informar al rey Asuero que Amán era el culpable, ella le había revelado el hecho de que ella era judía. Esto debe haber sido una verdadera sorpresa para el rey también, porque él no sabía su nacionalidad.

Entonces Amán quedó aterrorizado delante del rey y de la reina (7:6b). El hecho de que la reina fuera judía también era nuevo para Amán. Al instante se debe haber dado cuenta de que no solo había condenado a todos los judíos en Persia, ¡sino que uno de ellos era la esposa favorita del rey!

Entonces el rey se levantó enfurecido del banquete y se fue al jardín del palacio, pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal ya estaba determinado contra él de parte del rey (7:7). Ahora el rey estaba furioso: el rey se levantó enfurecido del banquete y se fue al jardín del palacio (7:7a). Amán había visto la ira del rey y sabía lo que significaba. Asuero podría haber sido manipulado en algunas de sus relaciones personales, pero no era tonto políticamente. ¡Qué había hecho él! Se sintió atrapado por sus propias palabras. ¿Cómo podría castigar a Amán por un complot que él mismo había aprobado? Si él hiciera un mea culpa, perdería su imagen a los ojos de sus súbditos. Pero, lo que era más importante, él había emitido un decreto irrevocable. ¿Cómo podría cancelarse? Por extraño que parezca, el malvado Amán pronto resolvería este problema por sí mismo.

Pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Ester, porque vio que el mal ya estaba determinado contra él de parte del rey (7:7b). Por cuarta y última vez en el libro de Ester, el nombre de Dios está oculto (véanse 1:20, 5:4 y 5:13). Aquí, dentro de la frase el mal ya estaba determinado, el nombre de YHWH (ver el comentario sobre Éxodo At- Segunda objeción y respuesta de Moisés) está una vez más oculto. Está formado por las letras finales de cuatro palabras hebreas sucesivas cuando se lee hacia adelante: kY kaltháH eláW hara’áH o también kI-kjol•tháH ’e•láV ha•ra•‛áH. 82

Qué irónico que Amán, que había exigido que Mardoqueo se inclinara ante él, se postrara a los pies de la Reina judía Ester. Ella era su única esperanza. El protocolo del harén, sin embargo, dictaba que solo el rey podía quedarse solo con una mujer del harén. Amán debería haber dejado la presencia de Ester inmediatamente cuando Asuero se retiró al jardín, pero ¿a dónde podría ir él? Su elección fue o seguir al rey, que se había escabullido de ira por su presencia, o huir de la habitación, sugiriendo culpabilidad e invitando a la persecución. Amán estaba atrapado, era jaque mate.83

Probablemente ellos no estaban solos en la habitación; sin embargo, incluso en presencia de otros, un hombre debía estar a más de siete pasos de una mujer del harén del rey. El momento de Amán no pudo haber sido peor. Justo cuando el rey volvió del jardín del palacio al aposento donde estaban bebiendo el vino, ¡he aquí Amán se había caído encima del reclinatorio en que Ester se hallaba recostada! (7:8a). El matón arrogante se convirtió, como cualquiera en un desastre, en un cobarde llorón. Era inimaginable que Amán realmente estuviera en el mismo sofá donde la reina estaba reclinada. El dilema del rey sobre qué hacer con Amán se solucionó. Por lo que el rey exclamó: Acaso querrá también violar a la reina en mi presencia y en mi propia casa? No bien hubo salido tal exclamación de la boca del rey, cubrieron el rostro de Amán (7:8b). En su ira ciega, el rey malinterpretó por completo la postura de Amán como un avance sexual. No importaba las intenciones de Amán, había roto el protocolo del harén y eso solo era motivo para condenarlo a muerte. Los rabinos enseñan que el comportamiento de Amán era tan impensable que cayó sobre el sofá de la reina solo después de que el ángel Gabriel le dio un duro empujón, asegurando su destino.84 Fue la última acción desesperada y fatal de Amán.

La naturaleza de los tres personajes centrales sale a la luz en este verso. Amán era un hombre orgulloso y también un cobarde de corazón. El rey era fácilmente influenciable y débil a pesar de su apariencia de poder, y Ester fue valiente y firme. Ella no era dura ni insensible por no escuchar las súplicas de Amán. Ella no podría haberlo ayudado incluso si hubiera querido hacerlo. Estaba completamente fuera de sus manos.85 No bien hubo salido tal exclamación de la boca del rey, cubrieron el rostro de Amán antes de llevarlo lejos para ser ejecutado. Él estaba condenado a muerte.

En ese mismo momento, Ester demostró una gran fortaleza de carácter y cumplió su llamado más alto. Ella lo hizo suyo solo después de tomar la decisión consciente de alinearse con el pueblo del pacto de Dios. Ester no era una esposa trofeo, o un adorno, una reina solo de nombre, sino que se convirtió en una participante líder en la voluntad de Dios. Ella fue creada para esto. Esta era su vocación como mujer: hacer la guerra contra los enemigos de Dios y luchar por Su reino y Su pueblo. Ella hizo lo que el Rey Saúl no pudo, o no quiso. La reina Ester mató a Amán con su astucia, como seguramente el rey Saúl pudo, de hecho debería haberlo matado a Agag con la espada (ver Aq – Amán el Agagueo: enemigo de los judíos).

Y dijo Harbona, uno de los eunucos que estaban en presencia del rey: ¡He allí precisamente colocado en casa de Amán un madero de cincuenta codos de altura, el cual Amán preparó para Mardoqueo, quien habló en provecho del rey! (7:9a). Posiblemente Amán fue odiado por muchas personas en el palacio y en la ciudad de Susa. Parece que había quienes no perderían el sueño por la muerte de Amán, siendo Harbona uno de ellos. Obviamente, él sabía del plan de Amán para matar a Mardoqueo, cuando sugirió que Amán fuera colgado en el poste que había preparado para Mardoqueo, el Mardoqueo quien por cierto había salvado al rey de asesinato, esta idea era lo suficientemente buena para Asuero.

El rey dijo: ¡Colgadlo en él! (7:9b)! En consecuencia, al final, Dios trajo justicia: Y colgaron a Amán en el madero que él había preparado para Mardoqueo, y se aplacó la ira del rey (7:10). En lugar de ser ahorcados por el cuello en una horca de tipo moderno, las personas eran colgadas con clavos en un poste de madera a la vista del público, como una lección para el pueblo. Su caída de la gracia fue repentina. Un día él estaba en la cima del mundo, con toda la riqueza y el poder del poderoso Imperio Persa, y al día siguiente, fue ejecutado en desgracia. Él nunca lo vio venir.

Cuando se celebró un banquete, hubo una inversión de roles. Aquí, los roles de Amán y Mardoqueo están invertidos. Amán pasó de ser el segundo en rango a Asuero (3:1), como lo demuestra la posesión del anillo de sello del rey (3:10), a Mardoqueo, segundo en rangode Asuero (10:3), y que poseía el anillo de sello del rey (8:2)

Entonces se aplacó la ira del rey (7:10b). Varios Proverbios expresan la verdad de lo que sucedió esa noche. De acuerdo con Proverbios 11:6: La rectitud del justo lo librará, Pero el traidor quedará atrapado en su codicia (Proverbios 29:16, 26:27).

La historia, sin embargo, no había terminado. El autor ha demostrado que la estrella fugaz de Amán se desplomó, pero el decreto de destrucción total sellado con anillo del rey todavía estaba intacto. Mucho más estaba en juego aquí que la vida de Mardoqueo; también estaban en juego las vidas de todos los judíos en el Imperio Persa.

¿Quién vive y quién muere? En este capítulo, tanto Ester como Amán enfrentan la muerte y suplican por sus vidas. Cuando Ester se mostró a Amán como su enemigo moral, ella simultáneamente se reveló a sí misma como el objeto de su edicto contra los judíos. Aunque Amán está colgado al final del capítulo, la súplica de Ester por ella y las vidas de su gente permanece sin respuesta. A pesar de que el rey le ha asegurado tres veces que él concedería su pedido, ¿puede revocar su decreto irrevocable? En este punto, la pregunta permanece sin respuesta.

Impulsado por su orgullo y arrogancia fuera de control, Amán planeó la masacre de los judíos de Persia porque su ansia de poder no podría ser satisfecha mientras Mardoqueo se negara a inclinarse ante él. Pero la historia da un giro brusco en el camino teológico cuando su plan se amplió y la gente que escogió era judía, la niña de los ojos de Dios (Deut 32:10b). Hablando mejor de lo que ella creía, la propia esposa de Amán, Zeres, predijo que, debido a que Mardoqueo era judío, no podía oponerse a él y que seguramente llegaría a la ruina (6:13). Entonces, al invitarnos a pensar sobre la cuestión de la vida y la muerte en este capítulo, el autor también revela el vínculo entre el mal humano y la justicia divina.

El mal humano, donde sea que ocurra y por cualquier motivación, siempre se enfrenta a ADONAI, porque Él es la definición de bondad y justicia. La justicia divina es inevitablemente la destrucción total del mal. El autor de Ester nos muestra que el mal es personal. No está separado, simplemente “allá afuera” en algún lado; el mal no existe aparte de los seres que son malvados. En consecuencia, para librar al pueblo judío de la aniquilación como Dios había prometido en Su Pacto Davídico con ellos (2 Samuel 7:5-16), el Señor tenía que destruir el mal que amenazaba su existencia. Y en este caso, ese mal vino en la persona de Amán (ver AqAmán el agaguita: enemigo de los judíos). La misericordia en Amán habría sido contraria al pacto de ADONAI.86

Sin embargo, Amán no fue simplemente víctima de una deidad animadora y vengativa, sino que su fin fue el resultado de sus propias acciones. Santiago lo dijo de esta manera: Nadie que es tentado, diga: Soy tentado por Dios. Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado cuando es atraído por la propia concupiscencia, y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, engendra el pecado, y el pecado, ya desarrollado, da a luz la muerte (Santiago 1:13-15). Como dijo alguna vez Calvino, el famoso predicador de la Reforma Protestante, “El hombre cae según la providencia de Dios ordena, pero él cae por su propia culpa”.

Si la liberación de ADONAI de Su pueblo en Ester es por providencia, entonces también es la destrucción de Amán. La liberación de uno y la destrucción del otro son como dos caras de la misma moneda. Aunque la liberación de Ester es el resultado de que Dios está trabajando detrás de escena, el autor nos muestra que Amán es responsable de cada paso en falso en el camino que finalmente lo lleva a su propia muerte.

El ejemplo de Amán nos muestra que el mal humano es auto engañoso. Se convencen a sí mismos de que están justificados en sus acciones malvadas y lo suficientemente astutos como para no quedar atrapados en sus propias mentiras. Amán tenía todas las ventajas, pero todo se vino abajo porque el rey se mantuvo levantado la mayor parte de la noche mientras él construía un poste de setenta y cinco pies para ser colgado. Es como el asesinato perfecto que se resuelve por un evento fortuito que el asesino no pudo haber anticipado o evitado. Nadie comete tales actos malvados porque cree que lo van a atrapar. Moisés tenía razón cuando dijo: Pero si no lo hacéis así, he aquí habréis pecado contra YHVH, y sabed que vuestro pecado os alcanzará (Números 32:23).

Amán no podía ver su propia situación peligrosa porque su mal lo había cegado a la verdad. La verdad era que, si bien él pensaba que estaba recomendando su propio honor (6:7-9), era realmente el de Mardoqueo (6:10-11). Construyó un poste para colgar a Mardoqueo (5:14), pero resultó ser su propio poste de la muerte (7:9). Se jactó ante sus amigos de que estaba siendo honrado al ser invitado solo al banquete de la reina (5:12), sin darse cuenta de la verdad que en realidad fue una invitación a su propia ejecución (7:10). Para él, las cosas no eran lo que parecían. Asaf lo dijo de esta manera: Hasta que entrando en el Santuario de Dios, Percibí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos, Y harás que caigan en la destrucción. ¡Cómo fueron asolados de repente! ¡Cómo perecieron consumidos de terrores! (Salmo 73:17-19). De repente, sin previo aviso, se reveló el verdadero destino del mal humano: Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio lo encomendó al Hijo (Juan 5:22). En ese último día de juicio (vea el comentario sobre Apocalipsis Fo – El Gran Juicio del Trono Blanco), los condenados finalmente se darán cuenta de que no tienen a nadie a quien culpar sino a sí mismos. 87

 

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

2019-03-02T20:34:18+00:00 0 Comments

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