La Segunda Trompeta:
un tercio del mar se convirtió en sangre
8: 8-9

ESCUDRIÑAR: ¿Qué fue lo que golpeó la tierra? ¿Cómo afectó el mar? ¿Por qué está haciendo esto Dios (Ha’Shem)? ¿Cuál es su propósito? ¿Cómo se relaciona esto con la primera plaga en Egipto?

REFLEXIONAR: ¿Qué tiene que hacer YHVH para llamarle su atención? ¿Qué puede hacer usted para llamar la atención de los demás sobre esto? ¿Qué responsabilidad tiene de difundir la Palabra de Dios con respecto al futuro de este mundo?

Tan pronto como el granizo dejó de caer y los fuegos dejaron de arder, un juicio aún mayor golpeó la tierra. Una masa ardiente se estrelló en el mar.

El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en llamas fue precipitada al mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre (8:8). Juan está tratando de describir eventos que nunca antes había visto. No era una montaña, sino como una montaña. Probablemente podría ser un meteorito gigante guiado por los ángeles de Dios, que llega a la tierra, rodeado de gases combustibles que se incendiarán cuando entren en la atmósfera.

Aunque su colisión real con el mar solo afectará un lugar, está claro que toda la tierra recibirá el mensaje. La gente lo rastreará desde el espacio a medida que ingresa en la atracción gravitacional de la tierra e inevitablemente será arrastrado hacia el mar. El mundo entero estará observando un ciclo continuo de noticias de veinticuatro horas.

La poderosa explosión eclipsará cualquier bomba de hidrógeno y será aterradora más allá de lo creíble. Un tercio del mar se convertirá en sangre. Aquí recordamos la primera plaga egipcia, donde el rio Nilo se convirtió en sangre, matando a los peces y haciendo que el agua no se pueda beber (vea el comentario sobre Éxodo – Bk La primera plaga: de sangre). Fue sangre real en el Nilo y será sangre real en la Gran Tribulación. Aquí no hay necesidad de tratar de encontrar algo simbólico. El Nilo se convirtió en sangre cuando Moisés golpeó el Nilo con su vara, y un tercio del mar se convertirá en sangre cuando sea golpeado por “un meteorito gigante”. Y como todas las plagas de Egipto, el mar convertido en sangre desafía cualquier fenómeno natural. Esto no es una “marea roja” porque nadie nunca ha estado cerca de duplicar los resultados devastadores de este juicio.

Y murió la tercera parte de las criaturas que había en el mar, cuantas tenían vida, y la tercera parte de las naves fueron destruidas (8:9). Estas muertes serán porque la sangre los envenenará. No es sorprendente que un tercio de los peces y otras especies marinas mueran, lo que se sumará al envenenamiento será el hedor y el horror por todo esto. Aunque no se menciona a los animales terrestres, no cabe duda de que también se verán afectados. La hierba se quemó como resultado del juicio de la primera trompeta, y un tercio de los organismos marinos morirán cuando suene la segunda trompeta. Estos son los componentes más bajos y básicos de muchas de las cadenas alimentarias del mundo, por lo que su destrucción producirá un efecto dominó en muchas formas de vida superiores. No hay duda de que los efectos físicos serán devastadores.

Los efectos psicológicos; sin embargo, será aún mayores debido a los dos testigos de Dios. Ya habían pedido una sequía mundial que todavía estaría vigente, y luego orarán para que las aguas se convirtieran en sangre. Los dos testigos tienen la potestad de cerrar el cielo, para que no caiga lluvia en los días de su profecía; también tienen potestad sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran (11:6).

…y la tercera parte de las naves fueron destruidas (8:9b). ¿Cómo podrá pasar esto? Lo más probable es que el mismo “impacto meteórico” que envenenó el mar también genere un gigantesco tsunami, que golpearía una gran cantidad de barcos anclados en la costa destruyéndolos y volcaría enormes embarcaciones en el océano. La pérdida de vidas humanas seguirá siendo mínima a pesar de la gran destrucción en la biosfera y la hidrosfera. La interrupción resultante del comercio y el transporte causará un caos económico. Estos eventos seguramente darán una tremenda advertencia a la humanidad de una gran tragedia inminente para aquellos que persisten en la rebelión contra Dios Padre y Su Hijo.252