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Instrucciones acerca del Reino
Lucas 19: 1-28

En su camino hacia Jerusalén para ser sacrificado como el Cordero de Pascua, Jesús se detuvo en Jericó. Era un lugar necesario de descanso antes de entrar en el peligroso desfiladero rocoso, infestado de ladrones, que desde allí conducía a la Ciudad Santa de Sión, y que constituía una subida áspera, casi continua, de seis horas, desde unos 274 metros por debajo hasta casi 914 metros por encima del nivel del mar.

Jericó era una ciudad levítica, y por lo tanto residencia de un gran número de sacerdotes. Además, su posición como centro de un distrito excepcionalmente productivo, y también del comercio de importación y exportación entre ambos lados del Jordán, la convertía en una ciudad de recaudadores de impuestos judíos. Todos ellos estaban bajo el control de un judío local llamado Zaqueo.

Mientras Jesús y Sus talmidim avanzaban hacia el Trono del SEÑOR (Jeremías 3:17), los Doce estaban seguros de que el Mesías iba allí para recibir una corona, ser reconocido como rey e instituir el Reino mesiánico. Fue entonces cuando Cristo les contó una parábola para corregir su malentendido.1225