–Save This Page as a PDF–  
 

La parábola del portero vigilante
Marcos 13: 32-37
A última hora de la tarde
del miércoles 13 de Nisán

En mi opinión personal la idea principal de la parábola del portero vigilante es estar siempre preparados para el Arrebatamiento.

Durante la noche, el capitán del Templo hacía su ronda. A su llegada, los guardias debían ponerse de pie y saludarlo de una manera particular. Cualquier guardia que fuera sorprendido durmiendo durante su turno era golpeado o se le quemaba la ropa. Pero, aun estando cansados, no habría habido mucha inclinación a dormir dentro del Templo. Es cierto que el jefe de cada una de las veinticuatro divisiones y los cabezas de familia descansaban en divanes donde estaba permitido sentarse, y los sacerdotes mayores podían tumbarse en el suelo envueltos en sus vestiduras sacerdotales mientras los más jóvenes vigilaban. Pero, además, los preparativos para el holocausto matutino exigían que todos se levantaran muy temprano.

El sacerdote encargado de supervisar los preparativos podía llamar a la puerta en cualquier momento y exigir entrar. El llegaba de repente y sin previo aviso; nadie sabía cuándo. Los rabinos usaron casi las mismas palabras que la Biblia, que describe la llegada inesperada del Maestro. Los rabinos decían: A veces llegaba al canto del gallo, a veces un poco antes, a veces un poco después. Pero a cualquier hora que llamara, debían estar preparados para abrirle la puerta y dejarlo entrar.1343

https://jaymack.net/wp-content/uploads/2018/11/Life-of-Christ-Jt-The-Parable-of-the-Watchful-Porter.jpeg

Pero acerca de aquél día y hora, nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre (vea también Mateo 24:36). Estad alerta y velad, porque no sabéis cuándo es el tiempo. Es como un hombre que, saliendo de viaje, dejó su casa y dio la autoridad a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordenó al portero que velara (Marcos 13:32-34). Vea Ntd

El Arrebatamiento es inminente para cada generación y otorga urgencia a la misión de Yeshua. Se nos implora que estemos alerta hasta el Arrebatamiento.

Por tanto, velad, pues no sabéis cuándo viene el señor de la casa: si al atardecer o a la medianoche, o al canto del gallo o en la madrugada, no sea que llegando de repente, os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad! (Marcos 13:35-37). Al comienzo del Discurso del Monte de los Olivos, Cristo se dirigió solo a cuatro apóstoles (Marcos 13:3), pero para entonces los demás habían regresado, y ahora se dirigió a todos. De esta manera, el Señor muestra Su preocupación no solo por Sus discípulos, sino también por todos los creyentes por quienes estaba a punto de morir.

Somos como aquellos que viven a la sombra de la eternidad. Nuestra preparación no debe ser temerosa ni histérica. Significa que día a día debemos completar nuestra labor, nuestro ministerio. No significa que debamos vivir como si no importara cuándo llegue el Arrebatamiento. Nos da la gran tarea de hacer que cada día sea digno de que Jesús nos vea, y estar siempre listos Después nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados simultáneamente con ellos en las nubes al encuentro con el Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (Primera Tesalonicenses 4:17b). Entonces toda la vida se convierte en una preparación para encontrarnos con el Rey Mesías.1344

Ntd: Otros autores sostienen que se refiere a la Segunda Venida. Vea The footstps of the Messiah de Arnold G. Fruchtenbaum. Punto M. Parábolas que exhortan a la vigilancia, la preparación y el trabajo — Mateo 24:43-25:30; Marcos 13:33-37 Pag 642-647.