–Save This Page as a PDF–  
 

El juicio civil

Pilato era romano y Caifás era judío. Ellos adoraban a deidades diferentes, comían alimentos distintos, tenían distintas esperanzas para el futuro y hablaban idiomas distintos. Pilato servía a la voluntad de un emperador supuestamente divino, mientras que Caifás supuestamente servía a la voluntad de ADONAI. Ambos compartían el dominio del griego y la creencia de que tenían derecho a hacer lo que fuera para mantenerse en el poder.

Dicho esto, en última instancia, nada ocurrió sin la aprobación de Poncio Pilato, el procurador romano (Persecus: Tácito, senador romano, Anales, Libro XV, 62-65 d.C., 15.44). Como recordatorio simbólico, Pilato guardaba la vestimenta del sumo sacerdote en un cofre ornamentado en la Fortaleza Antonia (haga clic en el enlace y vea el comentario sobre Éxodo Fw – Las Vestimentas del Sacerdocio Levítico). Bajo control romano, Pilato abrió el cofre la mañana anterior a las festividades más importantes y entregaba las vestiduras a Caifás, con el acuerdo de que se las devolvería después de la Fiesta de los Panes sin Levadura y la Pascua.

El juicio civil tuvo lugar en el antiguo palacio de Herodes el Grande, entonces llamado pretorio y sede de Poncio Pilato (Mateo 27:27; Juan 18:28 y 33). En tiempos de paz, se seleccionaba uno de los mejores edificios de cualquier ciudad para la residencia del procurador. Así, en Jerusalén, Pilato fijó su residencia en el pretorio. El pretorio era grande y lujoso, y sus patios estaban adornados con alabastro. Esta era la zona más exclusiva de Jerusalén y Pilato estaba acostumbrado al tamaño y la comodidad de un palacio real, no a las duras condiciones militares del Fuerte Antonia. Comandaba a los soldados romanos en Jerusalén, pero no vivía con ellos. Además, su esposa lo había acompañado. ¿La dejaría vivir entre soldados romanos rudos y revoltosos? ¡Jamás!

Las declaraciones de Josefo hacen casi seguro que la sede del procurador se encontraba en el palacio de Herodes. Se trataba de un edificio cuya magnificencia Josefo difícilmente podía apreciar suficientemente (Guerras, I, XXI, 1; V, IV, 4). Fue en este palacio donde “Florus, el procurador, se instaló en sus aposentos y, tras colocar su tribunal frente a ellos, celebró sus sesiones y los principales sacerdotes, personas influyentes y los notables de la ciudad comparecieron ante el tribunal” (Guerras II, xiv, 8). Más tarde, “Florus trajo a quienes estaban con él desde el palacio del rey, y los habría obligado a llegar hasta la ciudadela (Antonia); pero su intento fracasó” (II, xv, 5). Los soldados llevaron a Jesús al interior del palacio, es decir, el pretorio.

El sitio actual del pretorio no puede haber estado muy lejos de las tres torres asmoneas: la Torre de Hípico, la Torre de Fasael y la Torre de Mariamne. Los cristianos bizantinos del siglo V las reemplazaron por una torre mucho más grande y maciza, hoy llamada la Torre de David. Tomaron el nombre del Cantar de los Cantares, atribuido al rey Salomón, hijo del rey David, quien escribió: Tu cuello, como la torre de David edificada con hileras de piedras; miles de escudos cuelgan de ella, todos escudos de los valientes (Cantar de los Cantares 4:4).

Es interesante notar que, durante muchos años, dos puestos de guarnición turca ocuparon el mismo lugar que la guarnición romana de la época de Cristo. En 2011, la antigua prisión turca, construida por los turcos otomanos a mediados del siglo XIX se abrió brevemete al público. Se encuentra junto a la Torre de David. Es innecesario mencionar cuánto de esta información más reciente sobre el pretorio debe modificar las reivindicaciones tradicionales de la “Vía Dolorosa”, cuyo recorrido depende en su totalidad de la falsa teoría de que el “Camino del Dolor” comenzó en el Fuerte Antonia.

Volver al Esquema de contenido