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Jesús se apareció a Sus apóstoles
Lucas 24:36-43 y Juan 20:19-25
Alrededor de las 8 pm del domingo 17 de Nisán

Jesús se apareció a Sus apóstoles ESCUDRIÑAR: ¿Por qué temieron los apóstoles en ese momento? ¿Cómo es “shalom alejem” (paz a vosotros) un buen resumen del evangelio? ¿Cómo se relaciona esto con ser enviado? ¿Por qué los talmidim tienen tanta dificultad para creer: no usan ellos sus ojos? ¿No tienen suficientes evidencias? ¿No tienen suficiente fe? ¿Demasiada alegría o gozo? ¿Por qué era necesario que vieran a Jesús y no a un fantasma? ¿Cómo les ayuda Yeshua a creer que Él había resucitado?

REFLEXIONAR: ¿Cómo necesita usted tener el shalom de Yeshua en su vida? ¿O en alguna relación? ¿En algún temor interno? ¿En su trabajo? ¿Por qué es importante para usted que la misión de Cristo se anticipara con mucha anticipación en el TaNaJ? ¿Qué esperanzas del TaNaJ para el Mesías son especialmente significativas para usted? ¿Cómo viviría usted de manera diferente si el Buen Pastor no estuviera reinando en el cielo, sino que fuera solo otro noble mártir? En vista de sus circunstancias, ¿dónde está el “campo misionero” al que el Señor le ha enviado? ¿Quiénes son los “Diez más Buscados” en su lista de oración?

Antes de que terminara el día de la resurrección de Jesús, Sus seguidores comenzaron a congregarse en lo que probablemente era un lugar de reunión familiar (Lucas 24:33). Las puertas estaban cerradas con llave en previsión de la persecución del Sanedrín. Juan incluye este detalle para ilustrar por primera vez la naturaleza diferente del cuerpo resucitado de Cristo. A diferencia de Lázaro, quien después de su resurrección vivió con las mismas limitaciones, sufrió enfermedades y lesiones, y finalmente murió de nuevo, el cuerpo de Yeshua resucitado, aunque todavía completamente humano, poseía cualidades sobrenaturales. Él resucitó a una nueva vida, para no morir jamás. Y un día nosotros también tendremos cuerpos resucitados (haga clic en el enlace vea el comentario sobre Apocalipsis Ff Bienaventurados y Santos los que tienen parte en la primera resurrección).

Cuando fue la tarde de aquel mismo día uno de la semana, y estando cerradas las puertas donde estaban los discípulos, por temor a los judíos, Jesús llegó y se puso en medio, y les dice: Paz a vosotros (Lucas 24:36; Juan 20:19). Al anochecer de ese primer día de la semana, los apóstoles estaban reunidos con las puertas cerradas por temor a los líderes judíos. La Comunidad Mesiánica comenzó con un grupo de hombres asustados en una habitación del segundo piso de la Ciudad de David. A ellos les preocupaba que el Sanedrín no se conformara con la muerte de su líder, sino que también los persiguieran. Aunque ellos marcharon con Jesús durante tres años y medio, y ahora estaban sentados… y temerosos. Ellos eran soldados tímidos, guerreros renuentes, mensajeros mudos. Atreviéndose a soñar que el Maestro les había dejado alguna palabra, algún plan, alguna dirección, regresaron. Pero justo cuando alguien murmuraba: «es inútil», oyeron un ruido, de repente, Jesús mismo llegando les dijo: “shalom alejem o paz a vosotros. Esta fue su quinta aparición después de la resurrección.

Aquel que fue abandonado buscó a los apóstoles que lo abandonaron. ¿Él qué les dijo? No les dijo: “¡qué montón de fracasados!”. No les dijo: “¡yo se los dije!”. No les dijo: “¿Dónde estaban cuando los necesitaba?”. Simplemente una frase: la paz sea con vosotros. Lo que ellos no tenían era precisamente lo que Él les ofrecía: Shalom.1674

Lucas nos cuenta que Su aparición fue tan inexplicable por medios convencionales y que ellos entonces se turbaron y se llenaron de temor, pues pensaban que veían un espíritu. Pero Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Ved mis manos y mis pies, que Yo mismo soy; palpadme y ved, pues un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que Yo tengo. Y habiendo dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como ellos, a causa del gozo y del asombro, aún no creían, les dijo: ¿Tenéis aquí algún alimento? Ellos entonces le presentaron parte de un pez asado. Y tomándolo, lo comió delante de ellos (Lucas 24:37-43). Entonces los discípulos, al ver al Señor, se regocijaron (Juan 20:21) y creyeren que Él era. Al parecer, a la gente del primer siglo le costaba creer en una resurrección física de entre los muertos. Los herejes resolvieron el problema proponiendo diversas alternativas a la resurrección. El apóstol Pablo/rabino Saulo abordó este problema en Primera Corintios 15. Pero Yeshua lo abordó demostrando que Él no era simplemente un fantasma, o una vaga entidad “espiritual”, sino que estaba completamente presente físicamente, con capacidades especiales que no estaban disponibles para las personas que no habían resucitado, como volverse invisible (Lucas 24:31) y atravesar paredes (Lucas 24:36-37; Juan 20:19-20).1675

En este punto Yeshua les da la primera de tres comisiones finales. Así que les dijo otra vez: Paz a vosotros: como el Padre me envió, Yo también os envío (Juan 20:22). Les dice tres cosas.
Primero, les da un ministerio autorizado, enviado por Jesús mismo: como el Padre me envió, Yo también os envío al mundo con Mi mensaje de Buenas Nuevas.
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En segundo lugar, sopló y les dice: Recibid el Espíritu Santo (Juan 20:22). No recibieron el Espíritu Santo de manera permanente porque eso no sucederá hasta la fiesta de Shavuot (vea el comentario de Hechos Al – El Espíritu Santo llega en Pentecostés). Hasta el nacimiento de la comunidad mesiánica/iglesia; en Shavuot se conmemoraba el aniversario del día en que ADONAI entregó la Torá/Ley a toda la nación de Israel reunida en el Monte Sinaí. Pero desde Hechos 2 en adelante, los creyentes conmemoran el nacimiento de la Iglesia. Así, cuando el Mesías sopló el Espíritu Santo sobre ellos, lo recibieron como lo hicieron los justos del TaNaJ (Salmo 51:11) para que pudieran comprender la enseñanza del Señor en los cuarenta días siguientes, antes de que Jesús ascendiera al cielo (Hechos 1:9).

En tercer lugar: A cuantos perdonéis los pecados, les han sido perdonados; a cuantos los retengáis, les han sido retenidos (Juan 20:23). Este versículo ha sido utilizado por la Iglesia Católica Romana como base bíblica para la autoridad del sacerdote para perdonar pecados. Pero nada más lejos de la realidad. Este versículo es importante, pero se malinterpreta con frecuencia. No significa que el poder de perdonar pecados se le dio a cualquier individuo o grupo; significa que se le dio el poder de proclamar el evangelio. Y junto con esto, el poder de advertir que el perdón no está disponible para los pecadores perdidos que se niegan a arrepentirse.

Entonces a los apóstoles se les concedió autoridad, la misma autoridad que se da a todos los creyentes que tienen al Espíritu Santo morando en ellos. Yeshua comisionó y empoderó a los creyentes para proclamar Su mensaje de perdón. Las frases traducidas como “sus pecados han sido perdonadoy a cuantos los retengáis, les han sido retenidosestán en voz pasiva y tiempo perfecto, describiendo una acción ya realizada por ADONAI con resultados continuos. En otras palabras, Dios ya ha perdonado los pecados de los creyentes. Si alguien respondía con fe al mensaje del Evangelio (Primera Corintios 15:3-4), los talmidim tenían la autoridad de declararlo perdonado de sus pecados.

En ninguna parte del libro de los Hechos ni en las cartas del apóstol Pablo/rabino Saulo, Pedro o Juan encontramos ningún ejemplo de un apóstol perdonando los pecados de alguien. Sin embargo, ellos van por todas partes proclamando el perdón de los pecados. ¿Qué es el perdón de los pecados? Incluso Dios no puede perdonar los pecados arbitrariamente. El perdón de los pecados viene solo por la sangre de Jesucristo. Antes de la venida de Cristo, el perdón de los pecados se basaba en el hecho de que Yeshua vendría y moriría. Dios salvó “a crédito” para los justos del TaNaJ hasta que el Mesías viniera y pagara el castigo. En la actualidad, ADONAI perdona nuestros pecados cuando creemos que Cristo murió por ellos.

¿Cómo podemos usted y yo perdonar pecados? ¡Contando la historia del Evangelio! Este es un gran ministerio que se nos ha encomendado. Cuando alguien abandonó su estilo de vida pecaminoso y creyó en Jesús mientras aún vivía en la tierra… eso fue maravilloso. Pero lo asombroso es cuando usted o yo simplemente compartimos la Palabra de Dios y alguien nace de nuevo (vea Bv Jesús enseña a Nicodemo). Esa persona entonces se convierte es una nueva creación en Cristo. De modo que, si alguno es nueva criatura en el Mesías, las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas (Segunda Corintios 5:17). ¡Qué gran responsabilidad tenemos!1676

Pero Tomás, uno de los doce, el llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús había aparecido (Juan 20:24). Dídimo o el gemelo, vea Cy Estos son los nombres de los doce apóstoles. Tomás pudo haber regresado a su hogar en Galilea. A su regreso a la Ciudad de David, le dijeron los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Pero él les dijo: A menos que vea en sus manos la señal de los clavos, y meta mi dedo en el lugar de los clavos, y meta mi mano en su costado, de ningún modo creeré (Juan 20:25). Pero se negó a creer ese testimonio, incluyendo el de Pedro y Juan. Fuera de la biblia algunos le pusieron el apodo de “Tomás el incrédulo”. Sin embargo, es más preciso llamarlo pesimista o melancólico; mejor aún, Tomás reflexivo (Juan 11:16, 14:5). Pero Tomás quería una prueba concreta, no para satisfacer sus dudas, sino para superar su desesperanza. En efecto, es como si hubiera dicho: “¿ha resucitado? eso es demasiado bueno para ser verdad. No me permitiré tener esperanza hasta que esté seguro de que mi esperanza no se verá frustrada”.1677

En nuestro mundo de presupuestos, planificación a largo plazo y computadoras, ¿no nos cuesta confiar en lo increíble? ¿Acaso no solemos la mayoría de nosotros escudriñar la vida con el ceño fruncido y caminar con cautela? Nos cuesta imaginar que Dios pueda sorprendernos. Darle un pequeño espacio a los milagros hoy en día, bueno, no es una buena idea.

Cometemos el mismo error que Tomás: olvidamos que “imposible” es una de las palabras favoritas de ADONAI.

¿Y usted? ¿Cómo está su imaginación últimamente? ¿Cuándo fue la última vez que dejo que sus sueños se apoderaran de su lógica? ¿Cuándo fue la última vez que imaginó lo inimaginable? ¿Hace tiempo que usted no reclama la promesa de Dios que puede hacer todas las cosas mucho más abundantemente y más allá de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3:20)? 1678