La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén
como Cordero Pascual
Mt 21:1-11 y 14-17; Mc 11:1-11; Lc 19:29-44; Jn 12:12-19
Domingo 10 de Nisán
La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén como el cordero pascual ESCUDRIÑAR: La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén fue muy importante. ¿Por qué celebró el pueblo la entrada de Yeshua a Jerusalén? ¿Por qué el Mesías lloró al ver a Sión mientras todo el pueblo lo alababa? ¿Por qué vino Jesús montado en un burro (pollino) en lugar de un caballo? Ante la respuesta que recibió, ¿cuáles eran las expectativas de la multitud? ¿Qué implica la respuesta de Yeshua al fariseo sobre Él?
REFLEXIONAR: ¿Con qué grupo de la multitud se identifica usted hoy? ¿Sus ideas sobre Cristo provienen de lo que otros han dicho o de su propia relación con él? ¿Ha recibido usted personalmente a Jesús en su vida con las palabras: «Bendito el que viene en el nombre de ADONAI»? ¿Cómo puede el tiempo que pasamos con el Señor minimizar nuestra decepción con Dios? ¿Qué le convenció de que Jesús es su Rey?
Cantando en el Templo: Este día particular para Israel era el Día de los días. Del Tratado Talmud tamid sabemos exactamente qué salmo se cantaba en qué día de la semana en relación con el holocausto diario en el Templo. Es sorprendente la estrecha coincidencia de cada salmo con el canto de estas lecturas diarias. Además, es asombroso cómo los salmos diarios coinciden exactamente con los eventos diarios de la Santa Semana.1241 Así como Yeshua el Mesías entró triunfalmente a Sión en cumplimiento de Zacarías 9:9, exactamente el día en que el coro levítico con acompañamiento instrumental de la orquesta del Templo, cantó:
De YHVH es la tierra y su plenitud, El mundo y los que en él habitan. Porque Él la fundó sobre los mares Y la afirmó sobre las corrientes. ¿Quién subirá al Monte de YHVH? ¿Y quién podrá estar en pie en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón, El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni ha jurado con engaño. Éste llevará la bendición de YHVH, Y la justicia del Dios de su salvación. Tal es la generación de quienes lo buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah
¡Alzad, oh puertas, vuestras cabezas! ¡Sed levantados vosotros, portales eternos, Y entrará el Rey de gloria! ¿Quién es este Rey de gloria? ¡YHVH, el fuerte y poderoso! ¡YHVH, el poderoso en batalla! ¡Alzad, oh puertas, vuestras cabezas! ¡Sed levantados vosotros, portales eternos, Y entrará el Rey de gloria! ¿Quién es este Rey de gloria? ¡YHVH Sebaot! ¡Él es el Rey de gloria! Selah (Salmo 24:1-10).
El ministerio mesiánico de Yeshua y los doce apóstoles había tomado un rumbo bastante tortuoso en los meses anteriores. Desde el norte de Galilea, cruzando el río Jordán hasta Perea, y bajando hasta la antigua ciudad de Jericó, multitudes seguían acudiendo para ver y escuchar al popular rabino de Nazaret. Sión los atraía como un imán. Cuando los rabinos pensaban en sus Ciudad en su gloria, dijeron: «El mundo es como un ojo. El océano que rodea el mundo es el blanco del ojo; su negro es el mundo mismo; la pupila es Jerusalén; pero la imagen dentro de la pupila es el Santuario».1242 Fue el lugar donde Melquisedec salió al encuentro de Abraham (Génesis 14:18-20); fue en Moriah, el monte donde se ofreció el sacrificio de Isaac (Génesis 22:1-19). Allí Salomón construyó el primer Templo (Primera Reyes 6:1-38). Así que, naturalmente, los talmidim estaban llenos de emoción a medida que se acercaban a Sión.
Israel había rechazado el mesianismo de Jesús aproximadamente un año y medio antes (vea el enlace haga clic en Ek – Es solo por Beelzebú, el Príncipe de los Demonios, que este hombre expulsa demonios). Debido a su rechazo nacional, Yeshua declaró a la generación de Su época culpable del “pecado imperdonable”. A partir de ese momento, Israel cayó sujeto al juicio que vendría en el año 70 dC. Además, la oferta del Reino que el Señor hizo a esa generación de judíos fue retirada y se volverá a ofrecer a una generación judía posterior (vea el comentario sobre Apocalipsis Ev – La base para la segunda venida de Jesucristo).
La entrada triunfal en Jerusalén no tenía como propósito que Jesús se ofreciera como Rey, pues eso ya estaba decidido por el rechazo nacional de ellos. Su propósito era apartarse como el Cordero de Dios para el sacrificio de la Pascua. Yeshua sabía que este último Pésaj de Su vida proporcionaría una expiación completa y suficiente por el pecado mediante Su muerte sustitutoria (Lucas 22:14-16).
Mientras el camino los llevaba por el acceso oriental de Jericó a Jerusalén, ellos llegaron a la zona del Monte de los Olivos y luego a Betania. Después de pasar un tranquilo Shabat en casa de Miriam, Marta y Lázaro, Yeshua estaba listo para declararse como el tan esperado Mesías. Esta era Su hora. Toda la vida de Cristo había apuntado hacia ese momento en que entraría en Sión y se declararía a Sí mismo Rey de los judíos.
La entrada de Cristo en Jerusalén tuvo lugar en una fecha específica del calendario judío. Era el día 10 del mes judío de Nisán. Éxodo 12:3-6 nos dice que ese día debía apartarse para la inspección minuciosa de los corderos pascuales (vea el comentario sobre Éxodo Bw – Cristo y la Pascua). Luego serían sacrificados a partir del mediodía del 14 de Nisán y luego comidos en el Séder esa noche del 15 de Nisán. Esta prueba del Cordero tuvo lugar de domingo hasta el jueves. No fue casualidad que Yeshua entrara en Jerusalén el mismo día en que se escogían los corderos. Durante esos cinco días, Jesús, el Cordero de Dios fue probado para demostrar que Él no tenía mancha ni defecto (Primera Pedro 1:19); vea el comentario sobre Apocalipsis Cf – Eres digno de tomar el rollo.
Y cuando se acercan a Jerusalén por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, envía a dos de sus discípulos, y les dice: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y no más entrar en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre se ha montado aún. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os dice: ¿Por qué hacéis esto? Decid: El Señor tiene necesidad de él, y enseguida lo envía otra vez acá (Mateo 21:1-3; Marcos 11:1-3; Lucas 19:29-31). Jesús envió a dos de Sus talmidim desde Betania por Betfagé, que era el más pequeño y menos conocido de los dos pueblos. El pollino era indómito, nunca había sido montado, como corresponde a un animal consagrado a un propósito sagrado. Nuestro Señor también fue enterrado en una tumba donde nunca nadie fue puesto. Estas afirmaciones de singularidad contrastaban marcadamente con Su habitual descenso a las circunstancias de una vida humana común.1243 Continuó dando instrucciones específicas a los dos. Su destino final estaría tres kilómetros en total, sobre la cima del Monte de los Olivos, bajando al valle de Cedrón y subiendo de nuevo a la ciudad dorada de Jerusalén.
Y esto aconteció para que se cumpliera lo dicho por el profeta, cuando dice: Decid a la hija de Sión: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre un asna, y sobre un pollino, hijo de bestia de carga (Mateo 21:4-5; Juan 12:15); vea también Isaías 62:11; Zacarías 9:9. Los rabinos debatieron las múltiples posibilidades por las cuales Mesías vendría a Israel. La siguiente cita enfatiza dos maneras distintas en que el Mesías podría aparecer: el rabino Alexandri dijo: El rabino Yehoshua ben Levi combinó dos versículos. Está escrito: «Y he aquí, uno como un hijo de hombre vino con las nubes del cielo», y está escrito: «¡Humilde y montado en un pollino!». Por lo tanto, el rabino dedujo que, si Israel [es digno de la salvación de Dios] El Mesías vendrá “con las nubes del cielo”. Pero si Israel [no es digno de la salvación de Dios] Mesías vendrá “montado en un pollino”.1244
Sin darse cuenta, el rabino Yehoshua ben Levi le dio a la nación de Israel un atisbo de la posibilidad de que en realidad hubiera dos apariciones del Mesías. Los rabinos creen que habrá dos Mesías, no dos apariciones. Enseñan que el Mesías ben José vendrá a sufrir y morir, y luego, en una fecha posterior. El Mesías ben David vendrá a establecer Su Reino mesiánico (vea Mv – El concepto judío de dos Mesías). Irónicamente, el rabino Yehoshua ben Levi tenía algo de razón sin siquiera darse cuenta. El Cordero de Dios vino la primera vez y la nación de Israel no era digna de la salvación de Dios porque rechazó y crucificó a Su único Hijo; y el León de la Tribu de Judá vendrá una segunda vez con las nubes del cielo (vea el comentario sobre Apocalipsis Ai – Mira, viene con las nubes).
Todo salió tal como lo había predicho Jesús el Rabino. Fueron y encontraron una burra con su pollino a su lado. Y fueron y hallaron el pollino atado afuera en la calle, junto a una puerta, y lo desatan. Pero unos que estaban allí les decían: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Entonces ellos les dijeron tal como Jesús dijo, y los dejaron (Marcos 11:4-6; Lucas 19:32-34). El hecho de que ellos estuvieran satisfechos con la respuesta de los talmidim demuestra que Yeshua era muy conocido por la zona (Juan 11). Ellos sabían que podían confiar en Él y probablemente estaban orgullosos de que Él usara su pollino.
Y los discípulos fueron e hicieron como Jesús les mandó, y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se sentó encima de ellos. Y la mayoría de la gente extendió sus mantos en el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino (Mateo 21:6-8; Marcos 11:7-8; Lucas 19:35-36; Juan 12:14). Ellos trajeron el pollino de Betfagé a Betania, como el Señor les había pedido, en cumplimiento de Zacarías 9:9. ¡Qué contraste! El Rey Mesías no llegaba en el victorioso caballo blanco de un comandante militar, ni con la pompa y solemnidad de un rey terrenal. Era un Rey, ¡pero montado sobre un humilde pollino! Esta era una imagen perfecta de toda la vida de Jesús como Siervo del SEÑOR.1245
La resurrección de Lázaro reavivó la esperanza de las masas. La multitud, pues, que estaba con Él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de los muertos, daba testimonio (Juan 12:17). Como resultado, cuando Jesús partió de Betania en el pollino que nadie había montado jamás, una multitud de fieles lo acompañó a Él y a sus discípulos continuando por el Monte de los Olivos hasta Betfagé. Era poco más de unos 1600 metros.
Luego, desde la otra dirección, subía mucha gente de Jerusalén se dirigieron hacia Betania. Por esto también salió a su encuentro la multitud, porque oyeron que Él había hecho esta señal (Juan 12:18), (habían oído que había dado la señal milagrosa de Lázaro y salieron a recibirlo). Era Pésaj, y las expectativas del pueblo judío sobre el regreso del Mesías en la Pascua eran muy altas.
Fue en ese momento que dos corrientes de personas se encontraron en Betfagé, una proveniente de Betania y la otra de Jerusalén. Solo podemos imaginar cómo el fuego se expandía de corazón en corazón. Y cuando llegó ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto (Lucas 19:37). Y la gente que iba delante, y la que venía detrás, aclamaba, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! (Marcos 11:9). La multitud, pues, que estaba con Él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de los muertos, daba testimonio. Por esto también salió a su encuentro la multitud, porque oyeron que Él había hecho esta señal (Juan 12:17-18). Cuando se acercó al lugar donde el camino baja del Monte de los Olivos, las multitudes que lo precedían desde Jerusalén, y las que lo seguían desde Betania, comenzaron a alabar a Dios con alegría a grandes voces por todos los milagros que habían visto (Mateo 21:9a; Marcos 11:9a; Lucas 19:37). La multitud que había venido de la ciudad provenía principalmente de Galilea y de pueblos gentiles, debido a que muchos de los habitantes de Sión eran profundamente hostiles a Cristo. La multitud proveniente de fuera de la ciudad podía ser peligrosa para los líderes religiosos apóstatas de Jerusalén.1246
Gradualmente, la larga procesión ascendió por la cima donde comienza el descenso por la cara frontal del Monte de los Olivos hacia Sión. En este punto podía verse por primera vez de la esquina sureste de Jerusalén. La ladera del Monte de los Olivos a la derecha ocultaba el Templo y las zonas más septentrionales de la Ciudad. A medida que el camino desciende, la visión de la Ciudad dorada se oculta de nuevo tras la cima del Monte de los Olivos. Unos momentos después, el camino asciende de nuevo, subiendo por una cuesta escarpada. Continuando, llega a una cornisa de roca lisa y, en poco tiempo toda la ciudad aparece a la vista. No cabe duda de que esta subida y curva en el camino, esta cornisa rocosa, fue el punto exacto donde la procesión se detuvo de nuevo.

Y cuando llegó cerca y vio la ciudad, lloró sobre ella (Lucas 19:41). En Su momento de triunfo, sufrió una profunda agonía. El lloro aquí es fuerte, con profundos sollozos, como antes de resucitar a Lázaro. El Mesías veía cosas que los demás no podían ver. El contraste era realmente terrible entre la Ciudad que veían quienes lo rodeaban con toda su belleza, gloria y seguridad, y Jerusalén, que Él vio en visión elevándose tenuemente en el horizonte. Jesús podía ver el campamento enemigo cercar Jerusalén y rodeada por todos lados, abrazándola cada vez más fuerte en un abrazo mortal. El historiador judío Josefo nos da los sórdidos detalles (vea Mt – La Destrucción de Jerusalén y el Templo en el año 70 dC).
Al “ver” esta casi histórica escena a través de sus propios ojos, Jesús permaneció sentado en silencio y triste entre la multitud exaltada, con el rastro de lágrimas por Jerusalén corriendo por Su rostro. Finalmente, lleno de emoción, dijo: ¡Oh si tú hubieras conocido, siquiera en este día, lo conducente a la paz! Pero ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos levantarán torres de asedio contra ti, y te rodearán por todos lados, y te arrasarán con tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación (Lucas 19:42-44). Siempre protegiéndose contra la posibilidad de impureza, ningún cadáver podía permanecer dentro de los muros de la Ciudad durante la noche; no había tumbas allí, excepto las de la casa de David y (quizás) la de la profetisa Hulda (vea Ntd). Ni siquiera se podían criar gallinas, ni plantar huertos, para que el olor a vegetación en descomposición no contaminara el aire, y no se podían construir hornos por temor al humo.1247 Sin embargo cuando llegó el juicio, la Ciudad de David estaría llena de cadáveres. Observen que esto no fue un nuevo ofreciminto del Reino. Más bien, cuando Él habla, Sus palabras son palabras de juicio contra el Israel infiel (Oseas 9:10-17). Ese juicio se cumpliría en el año 70 dC con la destrucción de Jerusalén.

Lo que la gente decía y hacía indicaba que creían que Jesús entraba en Jerusalén para establecer su Reino Mesiánico. Y la mayoría de la gente extendió sus mantos en el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino (Mateo 21:8; Marcos 11:8; Lucas 19:36). Esto es lo que se hace en Sucot: El primer día tomaréis para vosotros fruto de árbol selecto, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo, y durante siete días os regocijaréis en presencia de YHVH vuestro Dios (Levítico 23:40). El Reino mesiánico se cumplirá con la fiesta de los Tabernáculos. La gran multitud cometió el mismo error que Pedro cometió en la monte de la Transfiguración (vea Gb – Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a una monte donde se transfiguró). En efecto, decían: «el Reino ha llegado, así que saquemos las palmas y cantemos el Hallel mientras celebramos el cumplimiento de Sucot». Ni siquiera era la época del año para celebrar Sucot, pero eso no les importaba. Estaban dando la bienvenida a Jesús como Rey de Israel y no importaba la época del año.
Tres veces se les había hablado a los doce apóstoles de Su muerte. Al principio sus discípulos no entendieron esto, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces recordaron que estas cosas estaban escritas acerca de Él, y que se las hicieron (Juan 12:16).
El pueblo imaginaba una conquista militar. Parecía una procesión real romana que regresaba de una campaña victoriosa. Solo en dos ocasiones anteriores se habrían colocado ramas de palma ante un vencedor judío. Primero, fue cuando Simón Macabeo purificó el Templo (1 Macabeos 13:51), y segundo, Judas Macabeo cuando expulsó a los gentiles del Templo (2 Macabeos 10:7). También recordaba el respeto mostrado al rey Jehú cuando el pueblo tomó sus mantos y los extendió en el camino ante él (Segunda de Reyes 9:13).
La multitud, pues, que estaba con Él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de los muertos, daba testimonio. Por esto también salió a su encuentro la multitud, porque oyeron que Él había hecho esta señal. Por tanto los fariseos se dijeron unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? ¡He aquí, el mundo se va tras él! (Juan 12:17-19). No todos se inclinaron. Un grupo de los “separados” había estado esperando a Jesús, observaba con disgusto. El Nazareno tenía enemigos poderosos dentro de los mismos muros de Jerusalén.
…una gran multitud que había llegado a la fiesta, oyendo: Jesús viene a Jerusalén, (Juan 12:12). Yeshua animó al pollino a avanzar. Paso a paso, descendió el Monte de los Olivos y cruzó el Valle de Cedrón, mientras atravesaba el túnel de adoradores. El Hijo de Dios cabalgó majestuosamente colina arriba y entró en la dorada Ciudad.
Y cuando Él entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? Y las multitudes decían: Éste es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea (Mateo 21:10-11). Ellos quedaron atónitos y conmocionados. La multitud ofreció una respuesta sencilla pero profunda, nótese el artículo definido el. Esto hace referencia a las palabras de la Torá/Ley que exhortaban a todo Israel a estar atentos a un profeta especial que sería incluso más grande que el propio Moisés (Deuteronomio 18:18-19).
La emoción por la resurrección de Lázaro explica sin duda el entusiasmo sin precedentes que mostró la gran multitud el Domingo de Ramos al saludar a Jesús como Rey Mesías. …tomaron ramas de palmeras y salieron a su encuentro (Juan 12:13a). Estas son palabras que se dirían en la festividad de Sucot, no en Pésaj. En los cuatro evangelios hay un total de siete saludos. Ellos aclamaban:
Hosanna (Juan 12:13b), que significa «Por favor, salva» (vea Salmo 118:25a). Es significativo el juego de palabras en hebreo: la raíz de «salvar», u hoshía, tiene la misma raíz que el nombre de quien entra en Jerusalén.
¡Con gritos de alegría, la multitud recibió a Yeshua como el Hijo de David!
Hosanna en las alturas, significa ¡oh, salve!; ó sálvanos ahora, oh Dios que vives en los cielos,
¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas! (Lucas 19:38b),
Bendito el Rey de Israel, centrándose en su realeza (Juan 12:13d), y
Bendito sea el reino que viene, de nuestro padre David (Marcos 11:10), vea Segunda Samuel 7:11-14).
Con gritos de alegría, la multitud recibió a Jesús con el famoso saludo: «Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel» (Juan 12:13c), que es el saludo mesiánico oficial. Los rabinos enseñaban que cuando el Mesías viniera, debía ser recibido con estas mismas palabras. Esto proviene del Salmo mesiánico 118:26. Esta frase se usaba con frecuencia cuando los sacerdotes se dirigían entre sí durante el servicio del Templo. Aquí tiene implicaciones mesiánicas más amplias, ya que las multitudes reconocen a Yeshua como el Mesías capaz de lograr la liberación definitiva de Israel.1248
Todo judío anhelaba la llegada del Mesías. Creían que, cuando llegara, Roma sería derrotada y los judíos estarían libres de impuestos y de la miseria. Los soldados romanos ya no podrían acorralarlos como ganado, para luego apuñalarlos y golpearlos hasta que las alcantarillas de su Ciudad Santa se llenaran de sangre judía. Para este pueblo, esta esperanza era como un salvavidas, dándoles valor para enfrentar la crueldad implacable de Roma. Solo el Mesías podría guiarlos. Los profetas prometieron que vendría tal hombre, y ellos creyeron con todo su corazón que Yeshua era el Ungido.1249 Y algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Respondiendo, dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían (Lucas 19:39-40). Él aceptó la alabanza del pueblo porque era y es el Mesías.
Y se le acercaron en el templo los cojos y los ciegos, y los sanó (Mateo 21:14). La majestuosa muestra de compasión divina del Mesías estuvo acompañada de una poderosa expresión de poder divino. Tan pronto como los ciegos y los cojos se acercaron a Él, los sanó. Solo Dios puede devolver la vista a ojos totalmente destruidos por la enfermedad, como muchos ciegos en aquellos días. Y solo Dios puede restituir miembros destrozados y vidas destrozadas sin posibilidad de reparación.
Y se le acercaron en el templo los cojos y los ciegos, y los sanó. Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hizo, y a los niños que aclamaban en el templo, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron (Mateo 21:15-16). Pero en lugar de unirse a la adoración del Ungido, los fariseos y los maestros de la Torá/Ley se indignaron cuando vieron esto. La palabra indignación conlleva la idea de furia e ira. Para aquellos hombres, el poder sanador de Jesús solo se lograba mediante el poder de Belcebú, el Príncipe de los Demonios, y les era repugnante. En lugar de reconocer la autoridad de los fariseos falsos, Cristo condenó su farisaísmo. Estos le dijeron: ¿Oyes qué dicen éstos? Jesús les dice: Sí, ¿nunca leísteis: De boca de niños y lactantes Perfeccionaste alabanza? Él simplemente respondió: “Sí”, era plenamente consciente de lo que se decía, y de su significado e importancia. Pero continuó preguntándole a los eruditos sobre la alabanza. Jesús citaba el Salmo 8:2, y las dos palabras hebreas «niños» e «lactantes» se refieren a niños menores de tres años, la edad a la que la mayoría eran destetados. El punto del Maestro era que, incluso si los niños y lactantes estuvieran dispuestos a alabarlo, ¿cuánto más podrían alabarlo ellos?1250
Y entró en Jerusalén, en el templo, y habiéndolo reconocido todo en derredor, siendo ya avanzada la hora, salió a Betania con los doce (Marcos 11:11). Ellos volvieron sobre sus pasos fuera de Jerusalén, pasando por los campamentos de tiendas en el Monte de los Olivos, donde hojas de palma pisoteadas y ramas de olivo todavía cubrían el camino de tierra, de regreso a dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y pernoctó allí (Mateo 21:17). Aunque la multitud dejó claro que deseaban que Él fuera su rey y consideraron Su llegada como un preludio a Su coronación, Yeshua no dijo ni hizo nada que fomentara ese sentimiento.1251
A menudo, Dios nos sorprende o nos decepciona porque nuestras expectativas sobre Él no se corresponden con Su voluntad ni con la realidad última. Podemos tener ideas fuertes (y erróneas) sobre cómo debería desarrollarse la vida. Pero entonces chocamos de frente con los propósitos de Dios y surge la confusión. La solución a este dilema común es renunciar a nuestras opiniones y esperanzas sobre cuál debería ser el plan perfecto de Dios y concentrarnos en lo que es. Dedique tiempo a conocer al Señor de primera mano. Cuando hacemos esto, y cuando luego abordamos las situaciones de la vida con una mente abierta y un espíritu rendido, podemos evitar decepciones innecesarias. Recuerda que ADONAI no es lo que queremos que sea. Él es quien Es. Y Él hará lo que Él hará.
Señor, tanta gente estaba allí. Se quedaron cerca de Ti y te observaron, ¡pero ellos te pasaron por alto! Permitieron que las falsas expectativas y los rumores ajenos les impidieran una relación personal contigo. No permitas que cometamos el mismo error. Anímanos a buscarte con pasión y a conocerte como realmente eres.1252
Ntd: Esta tumba de Hulda (2 Reyes 22:14) no figura en la biblia y aparece según fuentes rabínicas del siglo II dC.


Leave A Comment