Ac – El libro de Judas desde una perspectiva judía

El libro de Judas desde una perspectiva judía

A Antonietta, nuestra fiel editora. Ella sigue amando al Señor y ministrando incansablemente en Su nombre. Su devoción a la Palabra de Dios es incesante. Su deseo de que Él sea conocido por otros en su vecindario y en todo el mundo es su pasión.

Ella es una verdadera guerrera en las líneas del frente para ADONAI.

El comienzo de la dispensación de la Era de la Iglesia, compuesta por creyentes judíos y gentiles (Efesios 2:14), se describe en los Hechos de los Apóstoles. El final de la Era de la Iglesia se establece en el libro de Judas, que podría llamarse los Hechos de los Apóstatas. Es el primer libro, del cual se puede decir que contiene la historia de la Iglesia, que describe las obras y enseñanzas de los hombres de Dios a través de los cuales el Mesías comenzó a edificar Su Iglesia. Esta carta relata las obras y enseñanzas de hombres y mujeres malvados que vivirán en la tierra a medida que finalice la Dispensación de la Iglesia.

Judas es el único libro en toda la Palabra de Dios dedicado enteramente a la gran apostasía que vendrá sobre el mundo, justo antes del Arrebatamiento de la Iglesia (vea el comentario sobre Apocalipsis By – El Rapto de la Iglesia), y el comienzo de la Gran Tribulación. Este breve mensaje de veinticinco versículos es la puerta de entrada al libro de Apocalipsis, que nos presenta los juicios apocalípticos que se encuentran allí.1

Autor

El Nuevo Testamento enumera ocho hombres llamados Judas. Judas es la forma en español de la palabra griega Ioudás, que tradujo el nombre hebreo Yejudá (o Jeudá). El nombre era tremendamente popular por dos razones. Primero, porque Judá fue el fundador de la tribu de Judá, y segundo, porque el héroe de los Macabeos que se sublevó contra el gobernante griego Antíoco Epifanes en el siglo II aC, fue nombrado Judá. De los ocho hombres mencionados en el Nuevo Pacto (Brit Hadashah) solo dos se asociaron con Santiago (Judas 1): el apóstol Judas y Judas el hermanastro de Santiago. No podía ser el apóstol Judas porque él fue el hijo, y no el hermano, de Santiago (Lucas 6:16; Hechos 1:13). Además, si Judas el hijo de Santiago fuera el autor se hubiera identificado a sí mismo como un apóstol. Pero, el escritor de Judas se distinguió de los apóstoles en Judas 17.

El Santiago con quien Judas se identificó era el hermano del Señor (Gálatas 1:19), líder de la comunidad mesiánica en Jerusalén y autor del libro de Santiago. Después del martirio del apóstol Santiago (Hechos 12:2), no había otro Santiago en la iglesia primitiva al que se pudiera referir simplemente por su nombre sin ser más específico. Por lo tanto, Judas, como Santiago, fue uno de los medios hermanos de Jesús (Yeshua) (Mateo 13:55). Judas es el único escritor del Nuevo Pacto que se identifica a sí mismo por una relación familiar.

Irónicamente, el autor humano que escribió la condena más acusatoria de los apóstatas en la Biblia comparte el mismo nombre que el más infame de todos los apóstatas, Judas Iscariote. Eso puede ayudar a explicar por qué casi todas las traducciones modernas en inglés usan a Juda en lugar de Judas.

Poco se sabe sobre Judas aparte de esta carta. Según Primera a Corintios 9:5, estaba casado y tenía un ministerio itinerante como evangelista. Judas hizo lo que otros escritores bíblicos no hicieron: citó de la literatura apócrifa. No significaba que él pensara que esos libros apócrifos eran Escrituras; él simplemente hizo referencia a aquellos elementos en los libros apócrifos que contienen verdades. Esto es similar a las citas de Pablo de los poetas y filósofos paganos griegos de Creta (Tito 1:12-13) y Atenas (Hechos 17:28). Judas 9 se refiere al libro apócrifo “testamento o asunción de Moisés”, y Judas 14 y 15 se refieren al libro de Enoc. Sin embargo, Judas no indica que todo lo dicho en el “testamento o asunción de Moisés” fuese verdadero, ni tampoco que todo en el libro de Enoc fuese verdadero. Sin embargo, había elementos verdaderos contenidos en ambos libros, y él autenticó solo esos elementos verdaderos.2

Según Hegesipo, citado por Eusebio, Judas tuvo hijos y nietos. Debido a que los nietos eran miembros de la casa de David, el emperador Domiciano los vio como líderes potenciales de una revuelta contra Roma y los llevó ante su tribunal. Pero cuando le mostraron a Domiciano sus manos callosas, demostrando que eran simples agricultores, los despidió con desprecio. Aparte de eso, la historia de la Iglesia guarda silencio con respecto a Judas.3

Fecha

Segunda de Pedro utiliza a Judas en gran medida (ver Ad – Las similitudes entre Judas y Segunda de Pedro). Parece obvio que uno de estos escritores estaba tomando prestado del otro. Es mucho más probable que Pedro incorporara la totalidad de Judas en su libro que Judas, sin ninguna razón aparente, omitiera grandes secciones de Segunda de Pedro. La herejía gnóstica antinómica, a la que Judas estaba respondiendo, comenzaba a hacer sentir su influencia en el primer siglo.

Lectores originales

Judas fue escrito para el mismo cuerpo de creyentes judíos, la misma audiencia mesiánica judía, para quien Primera y Segunda de Pedro fueron escritas. La referencia al TaNaJ y a los libros apócrifos judíos identificó a los lectores originales como aquellos que entenderían estas referencias sin necesidad de explicación. Las referencias a Egipto, Sodoma y Gomorra, Moisés, Caín, Balaam, Coré, Enoc, Adán y los ángeles caídos de Génesis 6 apuntan a personas familiarizadas con las historias del TaNaJ y la literatura apócrifa.4

Ocasión

Judas había planeado inicialmente escribir una carta alentadora, celebrando la salvación común que comparte con sus lectores (Judas 3). Pero tenían falsos maestros, como lobos con piel de oveja, infiltrados en las iglesias (sinagogas mesiánicas) a las que escribió, poniendo en peligro la salvación de la verdad (Judas 4), que le obligó a cambiar su estrategia. En consecuencia, escribió una fuerte crítica de los falsos maestros y su estilo de vida sin Dios. Él advirtió a sus lectores exhortándolos a que contendáis ardientemente por la fe una vez dada a los santos (Judas 3c-d), acerca de nuestra común salvación (Judas 3b). La magnífica bendición final (Judas 24-25) revela la confianza de Judas en que sus lectores se mantendrían firmes en la gracia de ADONAI.

El cuadro que Judas pinta de los falsos maestros revela las profundidades impactantes de su decadencia. Los cuales convierten en lascivia la gracia de nuestro Dios (4c), convirtiendo la misma gracia que enseña a los creyentes que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos sobria, justa y piadosamente en el mundo presente (Tito 2:11-12) como una excusa para pecar. Estaban tan corruptos que Judas los comparó a los pecadores infames con los ángeles caídos, con los hombres de Sodoma y Gomorra, Caín, Balaam, y los rebeldes encabezados por Coré (Judas 6-7 y 11). En pocas palabras, eran como animales irracionales (Judas 10). En su descarada audacia, rechazaron la autoridad y difamaron a los seres celestiales (Judas 8b-c), algo que incluso el poderoso arcángel Miguel no hizo (Judas 9). Debido a su arrogante orgullo, los hombres dicen injurias contra lo que no entienden (Judas 10).

En resumen, aunque se infiltraron en las iglesias (sinagogas mesiánicas), no formaban parte de ella. Ellos no tienen el Espíritu (Judas 19), y por esa razón no se han guardado, si alguno no tiene el Espíritu del Mesías, éste no es de Él (Romanos 8:9). La realidad de su perversa hipocresía y el peligro resultante que crearon, provocaron la condena y advertencia más fuertes posibles de Judas para los creyentes de todas las dispensaciones.5

Estilo

Judas escribió en un estilo dinámico, utilizando muchas figuras del habla. Él pensó en términos de tres en tres. Como resultado, hay un total de quince ternas:

(1) a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesús el Mesías (Judas 1:1c-d).

(2) Las bendiciones de Dios consisten en un suministro (generoso) de Su misericordia, paz y amor (Judas 2).

(3) destinados desde antiguo para este juicio, los cuales convierten en lascivia la gracia de nuestro Dios, y niegan a Jesús el Mesías nuestro único Soberano y Señor (Judas 4b, c,d,e).

(4) Jesús, habiendo salvado al pueblo sacándolo de la tierra de Egipto (Judas 5a), los ángeles que no guardaron su estado original (Judas 6a) y, así como a Sodoma y Gomorrahabiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza (Judas 7a).

(5) ellos contaminan la carne (de sus propios cuerpos) (Judas 8a), rechazan y desprecian la autoridad (Judas 8b) y, siendo audaces y arrogantes, ellos estaban blasfemando de las potestades superiores (Judas 8c).

(6) ¡Ay de ellos! Porque siguieron el camino de Caín (Judas 11a), por lucro se lanzaron al error de Balaam (Judas 11b), y perecieron en la rebelión de Coré (Judas 11c).

(7) Éstos son manchas ocultas en vuestros ágapes (Judas 12a), que comiendo con vosotros sin temor, se apacientan a sí mismos (Judas 12b); nubes sin agua llevadas por los vientos (Judas 12c)

(8) árboles de otoño tardío, sin fruto, dos veces muertos, desarraigados (Judas 12d-e), olas embravecidas del mar, que espuman su propia vergüenza (Judas 13a); estrellas erráticas, para quienes las más densas tinieblas están reservadas para siempre (Judas13b).

(9) Jesús el Cristo viene para ejecutar juicio sobre todos (Judas 15a), y convencer a todos los impíos de todas las obras impías que hicieron impíamente (Judas 15b) y de todas las injurias que hablaron contra Él los pecadores impíos (Judas 15c)

(10) Éstos son murmuradores, quejumbrosos (Judas 16a), que viven según sus propias pasiones (Judas 16b); y su boca profiere palabras arrogantes, adulando a personas por motivos de interés (Judas 16c).

(11) Éstos son los que causan divisiones (Judas 19a), los sensuales (Judas 19b), que no tienen el Espíritu (Judas 19c).

(12) Pero vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo (Judas 20b), conservaos en el amor de Dios (Judas 20c), aguardando la misericordia de Jesús el Mesías, nuestro Señor, para vida eterna (Judas 21).

(13) Tened misericordia con algunos que vacilan (Judas 22); a otros salvad, arrebatándolos del fuego (Judas 23a); de otros tened compasión, con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne (Judas 23b).

(14) Y a Aquél que es poderoso para guardaros sin caída (Judas 24a) y presentaros sin mancha (Judas 24b) delante de su gloria (Su gloria Shekinah) con gran alegría (Judas 24c)

(15) al único Dios, nuestro Salvador (Judas 25a), sea la gloria, la majestad, el dominio y el poder (Judas 25b), por medio de Jesús el Mesías, nuestro Señor, desde antes de todos los siglos, ahora y por todos los siglos, amén (Judas 25c).

Además, Judas refiere con frecuencia al Tanaj. Él habló del Éxodo (Judas 5), de la muerte de muchos israelitas en el desierto (Judas 7), del cuerpo de Moisés (Judas 9), de Caín (Judas 11), de Balaam (Judas 11), de Coré (Judas 11), de Enoc (Judas 14) y de Adán (Judas 14).

Propósito

El propósito de Judas es advertir a los destinatarios que la profecía de Segunda de Pedro ahora se ha cumplido. Un pensamiento caracteriza esta carta: cuidado con los apóstatas. De acuerdo con esta advertencia, Judas alentó a sus lectores a luchar por la fe (Judas 3). Eran antinomianos, esto es personas que creían que la ley moral del universo no se aplicaba a ellos. Los antinomianos han existido en cada dispensación. Ellos pervierten la gracia. Su posición es que la ley moral está muerta y que están bajo la gracia. Las restricciones de la ley moral pueden aplicarse a otros, pero no a ellos. Sienten que pueden hacer lo que quieran. Su creencia es que la gracia es suprema, y ​​puede perdonar cualquier pecado. De hecho, cuanto más se peque, habrá más oportunidades de mayor gracia (Romanos 6). Su credo es que el cuerpo no es importante; lo que realmente importa es el interior del corazón. Creen que todas las cosas pertenecen al Mesías, y, como resultado, todas las cosas son suyas. Y así, para ellos, nada está prohibido.

En consecuencia, Judas dice que los falsos maestros convirtieron la gracia de Dios en una excusa para la flagrante inmoralidad (Judas 4). Incluso se dedican a la inmoralidad sexual antinatural descarada y la perversión, como lo hicieron la gente de Sodoma y Gomorra (Judas 7). Contaminaron sus propios cuerpos y no lo consideraron pecado (Judas 8). Con sus formas sensuales, eran capaces de destruir las fiestas de amor de la Iglesia primitiva (Judas 12). Fueron guiados por sus propios malos deseos y no por el Espíritu Santo (Judas 16).

Judas pronuncia dos cargos contra ellos. En la terna final del libro, Judas elogia al único Dios (25a), una frase que también aparece en Romanos 16:27 y Primera a Timoteo 1:17. Además, Judas también afirma que niegan a Jesús el Mesías, nuestro único Soberano y Señor (Judas 4). La recurrencia de la palabra único es importante. Si Judas habla de nuestro único Soberano y Señor y del único Dios, es natural pensar que los apóstatas cuestionaron la unidad de Dios y la singularidad de Jesucristo.

Primero, los apóstatas cuestionaron la unidad de Dios. En el Nuevo Pacto, este tipo de pensamiento llegó a ser conocido como gnosticismo. Aunque el verdadero gnosticismo aún no existía (y no lo sería hasta el segundo siglo), las ideas de tipo gnóstico comenzaron en el primer siglo. Su idea básica era que este es un universo dualista con dos principios eternos. Los gnósticos creen que, desde el principio de los tiempos, siempre ha habido un dualismo entre el espíritu y la materia. El espíritu era esencialmente bueno, y la materia era esencialmente mala. Entonces el mundo fue creado a partir de esta materia defectuosa. Pero Dios es espíritu puro y, por lo tanto, no podría tener ningún contacto con la materia porque era pura maldad. En consecuencia, estos falsos maestros no tuvieron reparos en participar en una orgía salvaje antes de ir a una fiesta de amor. Podían pecar con impunidad y no sufrir consecuencias porque, después de todo, la carne era mala. ¿Qué podrían hacer ellos? De hecho, ¡creían que cuanto más pecaban, la gracia era mayor (Romanos 6:1)!

¿Cómo entonces se produjo la creación? Creen que Dios puso una serie de eones o poderes divinos; cada uno de estos eones estaba cada vez más lejos de Él. Al final de esta larga cadena de eones, alejados de Dios, había un eón que podía tocar la materia. Y fue este eón, este Dios distante y secundario, el que realmente creó el mundo.

No solo eso, sino que a medida que la cadena de eones se alejaba cada vez más de Dios, se volvían más y más ignorantes de Él, y hostiles hacia Él. El eón creador al final de la cadena era totalmente ignorante y hostil a Dios.

Habiendo llegado tan lejos, los gnósticos dieron un paso más. Identificaron al verdadero Dios como el Dios del Nuevo Pacto (Brit Hadashah), e identificaron al Dios secundario, ignorante y hostil con el Dios del TaNaJ. Como ellos lo vieron, el Dios de la creación era totalmente diferente al Dios de la revelación y la redención. Los creyentes judíos y gentiles, por otro lado, creen en el único Dios, el único Dios de la creación, la revelación y la redención.

Esta fue la explicación gnóstica del pecado. Creen que debido a que la creación fue llevada a cabo desde la materia mala por un dios ignorante, es que existe el pecado, el sufrimiento y toda la imperfección. Esta forma de pensar gnóstica tuvo un resultado extraño, pero perfectamente lógico. Si el Dios del TaNaJ era ignorante y hostil al verdadero Dios, entonces, las personas a quienes ese Dios ignorantehirió, eran de hecho, buenas personas. Claramente, el Dios hostil sería hostil a las personas que eran verdaderos siervos del verdadero Dios. Los gnósticos, por lo tanto, invirtieron el TaNaJ (por así decirlo) y consideraron a sus héroes como villanos, y a sus villanos como héroes. Como resultado, había una secta de gnósticos llamada ofitas (u ofianos), porque adoraban a la serpiente del Edén (la palabra griega para serpiente es ofis). Hubo otros que consideraron a Caín, Coré y Balaam como grandes héroes; sin embargo, fue a Caín, Coré y Balaam a quienes Judas usó como ejemplo terrible y trágico del pecado.

En consecuencia, los herejes a quienes Judas ataca fueron los gnósticos que (1) negaron la unidad de ADONAI, (2) consideraron al Dios de la creación como diferente del Dios de la redención, (3) vieron en el Dios del TaNaJ un enemigo ignorante del verdadero Dios, y (4) quienes, por lo tanto, invirtieron el TaNaJ para considerar sus pecadores como servidores del Dios verdadero y sus creyentes como servidores del Dios hostil.

En segundo lugar, los apóstatas negaron la unicidad de Jesucristo. Es decir que niegan a Jesús el Mesías, nuestro único Soberano y Señor (Judas 4). De acuerdo con la creencia gnóstica, Dios puso una serie de eones entre Él y el mundo. Ellos consideraron a Jesucristo como uno de estos eones. Ellos no lo consideraban a Él como nuestro único Maestro y Señor; no era más que uno entre los muchos que estaban vinculados entre Dios y los seres humanos, a pesar de que podría ser El más alto y el más cercano de todos.

Pero todavía había otro punto sobre esos gnósticos en Judas. Los describe como hombres que causan divisiones (Judas 19). Los gnósticos establecieron distinciones dentro de la comunidad de creyentes. Como hemos visto, creían que había una serie infinita de eones que se extendían entre los humanos y el SEÑOR. El objetivo de los humanos era alcanzar el contacto con ADONAI. Para obtener esto, su doctrina era que sus almas debían cruzar esa serie infinita de enlaces entre eones. Para lograr esto, los gnósticos alegaron que se requería un conocimiento muy especial y secreto (no se sorprenda si esto suena un poco como cienciología). Este conocimiento era tan profundo que muy pocos podían alcanzarlo.

Como resultado, los gnósticos dividieron a las personas en dos clases: los pneumatikos y los psuchikos. El pneuma era el espíritu humano, lo que hacía a los seres humanos semejantes a Dios; y los pneumatikos eran las personas espirituales. Las personas intelectuales cuyos espíritus estaban tan altamente desarrollados fueron capaces de subir la larga escalera de enlaces y llegar a Dios. Los gnósticos afirmaron que esos pneumatikos eran tan espirituales e intelectualmente equipados de modo que en realidad podrían llegar a ser tan buenos como Dios. Esto fue similar al movimiento de perfeccionismo a mediados del siglo XIX por Charles Finley y sus amigos. Para combatir esa herejía, BB Warfield escribió su clásico libro de apologética: Perfectionism (Perfeccionismo), para que contendáis ardientemente por la fe una vez dada a los santos (Judas 3d).

Por otro lado, el psuque (o psujé) era simplemente el principio de la vida física. Todas las cosas que vivieron tenían psuque. Los gnósticos creían que era algo que los humanos compartían con los animales e incluso con las plantas en crecimiento. Los psuquikos (o psujikós) eran personas comunes. Tenían una vida física, pero sus pneuma estaban subdesarrollados y eran incapaces de ganar sabiduría intelectual que les permitiera subir en la larga cadena de eones hacia Dios. Los pneumatikos eran una minoría muy pequeña y selecta, mientras que los psuquikos eran la gran mayoría de la gente común, que estaban físicamente vivas, pero intelectualmente y espiritualmente muertas. Podríamos llamarlos las criaturas carnales. Todo lo que poseían era vida de carne y hueso, pero el progreso intelectual y la experiencia espiritual estaban más allá de ellos.

Luego estaban los pneumatikos, que creían que solo ellos eran realmente capaces de un verdadero conocimiento intelectual, un verdadero conocimiento de Dios y una verdadera experiencia espiritual. Crearon una aristocracia intelectual y espiritual contra la masa común de personas. No se detenían allí, ya que creían que ellos estaban exentos de todas las leyes ordinarias que rigen la conducta. La gente común, la “chusma” podría tener que observar las normas aceptadas, pero ellos estaban por encima de eso. Para ellos, el pecado no existía; estaban tan “adelantados” que podrían hacer lo que quisieran sin sufrir ninguna consecuencia. Todavía están a nuestro alrededor hoy.

Está claro que esta doctrina gnóstica produjo inevitablemente orgullo y esnobismo espiritual. Una vez introducida en el compañerismo de los creyentes, creó el peor tipo de elitismo. Entonces, los gnósticos a quienes Judas ataca eran lobos vestidos de oveja. Negaron la unidad de ADONAI, y lo dividieron en un Dios creador ignorante y un Dios verdaderamente espiritual. Negaron la unicidad del SEÑOR, y crearon diferencias de clase en el pueblo de Dios. Ellos limitaron la comunión con Dios a unos pocos intelectuales.6

Porque la sabiduría de este mundo es necedad en la presencia de Dios, pues está escrito: Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los razonamientos de los sabios, que son vanos (Primera a los Corintios 3:19-20).

Cita de libros Extra Bíblicos

Judas cita varios libros extra bíblicos. Que se encuentran en:

Ao Miguel disputó con el diablo por el cuerpo de Moisés: La Asunción de Moisés. La inclusión de Judas de este evento solo verifica que este incidente encontrado en la Asunción es una afirmación verdadera. Él no está validando todo el contenido de la Asunción de Moisés.

As – Son árboles otoñales sin fruto, olas salvajes del mar espumando su vergüenza, estrella errante: Primera de Enoc 19:1-2. El uso de Judas de Primera Enoc 19:1-2 solo verifica que este ejemplo de los ángeles caídos es una afirmación verdadera. Él no está avalando como verdad a Primera Enoc como un todo.

At- Enoc, la séptima generación de Adán, también profetizó acerca de estas personas: Primera de Enoc 1:1. El hecho es que Judas, un judío piadoso, conocía y amaba a Primera Enoc y había crecido en una comunidad donde se consideraba con respeto e incluso con reverencia; y él tomóla cita naturalmente, a sabiendas de que sus lectores la reconocerían y la respetarían. Él no avaló todo el libro, él simplemente estaba haciendo lo que hicieron todos los escritores del Nuevo Pacto, hablando a la gente en un lenguaje que ellos reconocían y comprendían.

Aplicación

El libro es una advertencia solemne para los creyentes en todas partes, ya que todos están sujetos a los mismos errores doctrinales y prácticos. A pesar de su tema con respecto a la apostasía fue dirigida específicamente a los justos del TaNaJ en el primer siglo, su mensaje es igualmente aplicable hoy en día. Todos los creyentes deben evitar las trampas de negar el Señorío del Mesías, seguir los deseos de la carne, rechazar la autoridad y vivir para sí mismos.7

2019-05-11T12:59:15+00:00 0 Comments

Leave A Comment