Ba – Ire al Rey y si perezco, que perecezca- cap 4 vers 4-17

Iré al Rey: ¡y si he de perecer, que perezca!
4: 4-17

ESCUDRIÑAR: ¿Cómo se compara la visión de las mujeres en la historia de Ester con la forma en que las mujeres se ven hoy en todo el mundo? ¿Qué es lo que más valoran las mujeres hoy en día, tanto en la cultura secular como en la Iglesia o en la sinagoga mesiánica? ¿Cómo se veía Ester a sí misma abrazando esa cultura? ¿Cómo la lastimó? ¿Qué hizo que esta audaz transformación en Ester fuera tan improbable? ¿Qué cambió en ella para que fuera posible?

REFLEXIONAR: ¿Cómo nos muestra la historia de Ester que Dios valora y obra a través de nosotros para avanzar en Su reino hoy? ¿Cómo es ella un modelo a seguir para nosotros? ¿Puede pensar en un momento decisivo en su vida basado en su identificación con el pueblo de Dios? ¿Puede imaginarse una crisis en la que iría contra la ley, como lo hizo Ester, para encontrar una solución? Puede decir por fe, como lo dijo Ester: ¡y si he de perecer, que perezca!

Estos versículos presentan tres etapas de una conversación entre Ester y Mardoqueo, aunque nunca hablaron cara a cara. Primero, Ester simplemente envió vestiduras a Mardoqueo (4:4-5), pero él no lo aceptó. En el segundo intercambio, Ester envió a Hatac a averiguar por qué Mardoqueo estaba de luto, quien envió una copia de la sentencia de muerte judía (4:6-8). Su tercer diálogo fue una discusión más larga que explica el entendimiento de Ester de que acercarse al rey tomaría la planificación urgente de una atrevida decisión.

Aunque aparentemente separada del contacto directo con Mardoqueo durante los cinco años de su matrimonio con el rey Asuero, Ester todavía amaba a su tío como aquél que la crió. Cuando las doncellas de Ester y sus eunucos le informaron (sobreMardoqueo), la reina se estremeció en gran manera, porque él vestía cilicio. Los que esperaban a la reina sabían de su afecto por Mardoqueo, pero no sabían que estaban emparentados. Ester fue aislada de las noticias fuera del palacio y no sabía sobre el plan de genocidio de Amán contra su pueblo. Entonces, al no entender por qué Mardoqueo estaba vestido de saco, ella le envió vestiduras para que se las vistiera Mardoqueo, y se quitara de encima su saco, pero él no lo aceptó (4:4).

Ester envió un mensajero para averiguar qué pasaba. Ella no podía ir porque su identidad judía todavía era un secreto. Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto al servicio de ella, y lo envió a Mardoqueo para averiguar qué era aquel asunto y a qué se debía (4:5). El nombre Hatac puede provenir del persa hataka, que significa bueno. Si es así, este hombre estuvo a la altura de su nombre. Aparentemente, Asuero había sido cuidadoso al elegir a un hombre de integridad para servir a su reina, y había estado dispuesto a liberarlo de su propio para el servicio de ella.58

No había nada privado en su reunión. Así que Salió pues Hatac hacia Mardoqueo, a la plaza de la ciudad, que estaba delante de la puerta real (4:6). En las ciudades orientales, esta plaza abierta se usaba como un mercado. Allí, Mardoqueo le refirió todo lo que le había sucedido, y el monto exacto de plata que Amán había prometido pesar para los tesoros del rey por el exterminio de los judíos (4:7). Evidentemente, se publicaron copias del edicto en la muralla de la ciudad para que todos lo vieran. Una copia entregada a Ester revelaría la sombría realidad de lo que les esperaba a todos los judíos en Persia, incluida ella.

Le dio además una copia del edicto que había sido promulgado en Susa para que fueran destruidos, para que la mostrara a Ester y le contara todo, encargándole que acudiera al rey e intercediera ante él por su pueblo (4:8). El mensajero, por lo tanto, regresó con dos malas noticias. Primero, le dio además una copia del edicto que había sido promulgado en Susa para que fueran destruidos, para que la mostrara a Ester y le contara todo (4:8a); (la palabra patshegn o parshéguen, que es una palabra persa para una copia de los escritos, se encuentra solo en Ester 3:14, 4:8, 8:13 y en ninguna otra parte en el TaNaJ). Y en segundo lugar: le encargó que acudiera al rey e intercediera ante él por su pueblo (4:8b).
Mardoqueo había resumido la situación rápidamente. Había que tomar medidas inmediatamente si se quería salvar a los judíos, y solo había dos personas en condiciones de ayudar a la comunidad amenazada: Ester como reina y él mismo como primo de la reina. Él reconoció la responsabilidad por su pueblo de que su posición especial recayera en él, y su primer deber fue despertar en Ester el mismo sentido de responsabilidad. Era el momento de que revelara su judaísmo.

Y regresó Hatac y declaró a Ester las palabras de Mardoqueo (4:9). De repente, la habilidad de Ester para mantener a todos contentos no estaba funcionando. Ella ya no podía confiar en su capacidad de agradar. El rey y Mardoqueo, los dos hombres más importantes de su vida, estaban a puntos opuestos. Ella no podía obedecerlos a los dos. Además, en lugar de tener a alguien que pensara en ella y que la cuidara, Ester necesitaba pensar y cuidarse sola. No solo eso, miles de personas morirían si ella no actuaba. De repente, una Ester muda necesitaba encontrar su propia voz y hablar por su pueblo, y todo dentro del sistema político ordenaba su silencio. Esta joven que nunca tuvo que pensar por sí misma, toma una posición o lucha una batalla necesaria para enfrentarse al hombre más poderoso de la tierra, un hombre cuyos enemigos políticos más fuertes temblaban en su presencia. Y Ester sabía muy bien lo que él era capaz de hacer. Ella no había olvidado lo que le pasó a la última mujer que lo enfrentó. Ella tenía el apoyo incondicional de Mardoqueo, junto con todo su pueblo. Pero el hecho era que: Ester tenía que actuar sola.59

Entonces Ester habló con Hatac y lo envió a Mardoqueo, diciendo: Todos los siervos del rey, y la gente de las provincias del rey, saben bien que para cualquier hombre o mujer que acuda al rey en el patio interior, sin ser llamado, hay una sola ley: Ha de morir, salvo aquél a quien el rey extienda el cetro de oro para que viva (4:10-11a). La etiqueta de la corte persa era muy estricta. Excepto por los siete eunucos, nadie podía acercarse al rey a menos que lo introdujera un guardián de la corte. Como todos los jefes de estado, Asuero necesitaba protección contra el asesinato y con el agravante de un reino lleno de problemas populares (véase Éxodo 18:15-16). Él daba audiencias a su propia discreción e invitación personal, pero incluso su esposa no tenía derecho a acercarse; sin embargo, la ley había sido aprobada para intrusos ilegales y no para esposas legales.60 Venir a la presencia del rey sin ser convocado era una ofensa capital, y el ofensor sería ejecutado inmediatamente por los asistentes del rey a menos que el rey extendiera su cetro de oro, mostrando su aprobación del acto.

Inicialmente, ella trató de eludir la responsabilidad no querida, recordándole a Mardoqueo: “yo no he sido llamada para acudir al rey en estos treinta días” (4:11b). Amán tuvo acceso al rey, pero Ester no. Aparentemente ella no esperaba ver a Asuero en el corto plazo. Ella no solicitó una audiencia, posiblemente pensando que tomaría demasiado tiempo. Este es solo un ejemplo de cómo su vida en el palacio de Susa se había convertido disfuncional.

Cuando refirieron entonces a Mardoqueo las palabras de Ester (4:12), él se sintió notablemente inconmovible ante su situación. A la luz del inminente holocausto, sus excusas no significaban nada para él. Él le advirtió que ella no podía esconderse. El mensaje que él le envió debe haberle provocado escalofríos en todo su ser: No creas dentro de tu alma que has de escapar en la casa del rey más que cualquier otro judío (4:13a). Mardoqueo va directo al grano cuando le dice a la reina que incluso si decidiera continuar ocultando su identidad judía, como él le había aconsejado anteriormente, aún ella enfrentaría una muerte segura.

Por cuanto si en este momento callas, socorro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos (4:14a). Algunos han visto en la frase, de alguna otra parte, una referencia implícita a ADONAI porque en el hebreo rabínico, a veces se refiere a Dios como “el Lugar” donde existe toda la creación (ver Génesis Rabá 68). Mardoqueo no dijo que la ayuda para los judíos vendría “el Lugar” en el sentido rabínico, sino simplemente de otro lugar. Aunque Mardoqueo no es descrito como un hombre piadoso que era justo en sus tratos ante Dios, al menos tenía un sentido de la relación de alianza entre el SEÑOR de Isra’el. Él está expresando su confianza de que los judíos no enfrentarán la aniquilación, sino que serán ayudados a través de algún otro agente humano. El pensamiento de Mardoqueo era que, si bien la vida de Ester podía estar en peligro si iba ante el rey sin ser invitada, su destino era seguro si ella no lo hacía.61

Pero tú y la casa de tu padre perecerán, y ¿quién sabe si para un tiempo como éste has llegado al reino? (4:14b) ¡Providencia! Sin decirnos con precisión cómo llegó a la conclusión, Mardoqueo revela que cree en Dios y en Su guía en las vidas individuales. El primo de Ester involucra al SEÑOR ordenando los eventos mundiales, ya sea que los gobernantes del mundo quieran reconocerlo o no. Esto fue, por supuesto, fielmente afirmado por los profetas de ADONAI (Isa 10:8, 45:1; Jer 1:15; Eze 7:24).

Todo lo que la situación exigía iba en contra de su educación, su condición de mujer, sus hábitos bien establecidos y sus preferencias naturales. Mardoqueo llamaba a Ester a quebrar la ley persa y arriesgar su vida. Su primera batalla, entonces, incluso más difícil que enfrentar a Asuero, fue enfrentarse y superarse a sí misma.

Una vez que Ester captó la urgencia de su llamado, ella le ordenó a Mardoqueo: “Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis durante tres días, ni de noche ni de día(4:16a). No se dice nada sobre Ester orando, aunque la oración siempre acompaña el ayuno en el TaNaJ. Hoy en día, muchos judíos observan lo que se llama el ayuno de Dios, que se basa en este versículo (ver BwEl ayuno de Ester). El ayuno solía ser solo por un día. Fue ordenado en el Día de la Expiación (Levítico 16:29-31), pero aparte de eso fue voluntario para un evento específico (1 Samuel 14:24, 2 Samuel 1:12). Durante tres días significó hasta el tercer día cuando ella planeó presentarse ante el rey. Este ayuno señaló la seriedad de la situación y su necesidad de fortaleza espiritual.

Yo también ayunaré igualmente con mis doncellas, y entonces acudiré al rey aunque no sea conforme a la ley, ¡y si he de perecer, que perezca! (4:16). Su primera acción fue cargada de significado, si no tenemos cuidado, se nos escapa, ella dijo: ayunaré igualmente con mis doncellas (4:16a).Hay una transformación teniendo lugar en Ester. Ella está creciendo justo ante nuestros ojos. Su respuesta nos muestra que no solo ha sido intimidada por la autoridad de Mardoqueo, y que no es una aceptación resignada sino una firme convicción. Este fue el punto de inflexión crucial en el crecimiento de Ester. Hasta ahora, aunque reina, ella estaba completamente bajo la autoridad y el cuidado de Mardoqueo. Ahora ella establece las condiciones y da las órdenes.62 Por lo tanto, marca un cambio importante en su relación con Mardoqueo.

La respuesta de Ester es también una confesión de fe, aunque no fue expresada en un lenguaje abiertamente religioso: y entonces acudiré al rey aunque no sea conforme a la ley (vea Ac – El Libro de Ester desde una perspectiva judía: el Rey Asuero). ¡Y si he de perecer, que perezca! (4:16b). El hecho de que Ester fue traída providencialmente a su influyente posición no significaba que la vida sería fácil o que Dios no pondría a prueba su fe (Santiago 1:3 y 1 Pedro 1:7).

Por lo tanto, cambió su relación con Mardoqueo: quien entonces Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le había encomendado (4:17). Cuando Mardoqueo obedeció a Ester, nuestra imagen del personaje central en el libro cambia, y ella se convierte en la iniciadora de los eventos. La transición está marcada por el hecho de que el rey recompensa, no castiga su transgresión en 5:1-5.

El momento decisivo en la vida de Ester fue llevado a un punto crítico por circunstancias fuera de su control. Parecía que estaba atrapada entre el mundo de los gentiles en el que vivía y el mundo judío en el que se crió. Es decir, entre el mundo y su fe. Pero tenemos que entender que su dilema es nuestro dilema. Las circunstancias nos unen y exigen que nos comprometamos a actuar con coraje y ejercer fe. Independientemente de la situación en la que se encuentre, elija a Dios, y esté usted de Su lado porque Sus propósitos son mucho mayores que los de usted. ¿Y quién sabe? Quizás haya llegado a su situación actual ¡quién sabe si para un tiempo como éste!

Ntd: En esta traducción se empleó la BTX 3º edición.

2019-03-01T22:37:48+00:00 0 Comments

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