Ningún profeta puede morir fuera de Jerusalén
Lucas 13: 31-35
Ningún profeta puede morir fuera de Jerusalén ESCUDRIÑAR: ¿Qué revela Yeshua aquí sobre sus intenciones? ¿Por qué Herodes Antipas era una amenaza real? ¿Qué revela la respuesta de Cristo sobre Él? ¿Quién controlaba dónde y cuándo moriría Jesús? ¿Por qué el destino de Jerusalén ya estaba decidido en ese momento? ¿Qué le llama la atención de la profecía de Yeshua? ¿Cuándo se cumplió? ¿Bajo qué condiciones regresará el Mesías? ¿Cuándo?
REFLEXIONAR: ¿Qué le preocupa sobre la condición espiritual de su nación? ¿Su ciudad? ¿Su iglesia o Su sinagoga mesiánica? ¿Qué significaría para cada uno reunirse bajo Sus alas? ¿Cómo reacciona ante la oposición cuando está convencido de que Dios tiene un propósito para su vida? ¿Alguna vez alguien a quien amaba con todo su corazón le ha rechazado? ¿Cómo imagina que será Su regreso estando usted allí?
En aquella hora se acercaron algunos de los fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar (Lucas 13:31). Jesús hablaba de entrar por la puerta estrecha, cuando unos fariseos le dijeron le dicen sal de Perea, que está al este del valle del Jordán. Algunos intérpretes creen que los fariseos intentaban atemorizar a Yeshua para que regresara a Judea y así el Gran Sanedrín tendría control sobre Él (vea el enlace, haga clic en Lg – El Gran Sanedrín). Compárese el intento de Amasías, el sacerdote del becerro de oro en Betel, de atemorizar al profeta Amós para que saliera de Israel y se fuera a Judea. El también fracasó (Amós 7:10-17). Pero una motivación tan perversa no tenía por qué estar presente en este caso, pues no todos los fariseos querían matar al Mesías; es posible que estos tuvieran suficiente consideración por el Señor como para advertirle. De hecho, algunos no estaban lejos del reino de Dios (Marcos 12:34) y otros creyeron en Él y permanecieron fariseos (Hechos 15:5), entre ellos Saulo de Tarso (Hechos 21:13).
Herodes te quiere matar (Lucas 13:31b). Jesús no estaba tan lejos de Maqueronte, el mismo lugar donde él mandó decapitar al Bautista. Hijo de Herodes el Grande, Herodes Antipas fue un gobernante del siglo I de Galilea y Perea, que ostentaba el título de tetrarca o gobernante de un cuarto de una provincia (vea Av – La visita de los magos). Su amenaza era real. Aunque Herodes deseaba que el Mesías realizara un milagro consideraba al Señor un líder peligroso como Juan el Bautista a quien había matado (vea Lp – Cuando Herodes vio a Jesús, se alegró mucho; y vea Fl – Juan el Bautista es decapitado). La respuesta de Cristo, como la del apóstol Pablo/rabino Saulo a Agabo (Hechos 21:13), las amenazas no lo desanimarán de seguir el plan de Dios.1079

Les dijo: Id, decid a aquella zorra: He aquí, hoy y mañana echo fuera demonios y hago sanidades, y al tercer día lo doy por terminado (Lucas 13:32), estaría allí un tiempo breve pero definido. Herodes había sido astuto, engañoso, malicioso y cruel al tratar con el Heraldo, decapitando a Juan en secreto y defendiendo su acto con argumentos falsos. Antipas quería deshacerse de Yeshua de la misma manera. Pero El rabino “problemático” no iba a ser disuadido, ni Sus planes cambiarían por las amenazas de Herodes. Pero es necesario que camine hoy y mañana y pasado mañana, porque es imposible que un profeta muera fuera de Jerusalén (Lucas 13:33). La frase “hoy, mañana y pasado mañana” es un modismo semítico para un período corto e indefinido seguido de un evento inminente y cierto. Dios el Padre había fijado el tiempo y el lugar señalados de la muerte de su Hijo. Él no estaba diciendo que llegaría a Sión en tres días. La cuestión era que Yeshua el Mesías tenía una misión en mente y continuaría según el programa que Él mismo había establecido. La meta era la Ciudad Santa de David, donde moriría. Allí, debía presentarse públicamente ante el Gran Sanedrín y ante Poncio Pilato, y luego ser ejecutado.1080
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise recoger a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo sus alas, y no quisisteis! (Lucas 13:34). El lamento de Jesús, al igual que el de Jeremías (vea el libro de las Lamentaciones), lamentaba el destino de la Ciudad Sagrada que se negó a escuchar al Profeta de Dios de Nazaret (compare el Salmo 137 para un lamento similar). El rechazo de Jerusalén al Hijo de Dios ya había tenido lugar (vea Ek – Es solamente por Beelzebú, el Príncipe de los demonios, que este hombre expulsa a los demonios). Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados vea Primera Samuel 30:6; Primera Reyes 12:18, 21:13; Segunda Crónicas 24:21). …quise recoger a tus hijos como la gallina a sus polluelos bajo sus alas, es decir, con ternura y amor, aunque el pueblo no estuviera dispuesto. Por consiguiente, dado que la nación, que incluso había matado a los profetas que Él había enviado y había rechazado Sus palabras, ahora lo matarían.
He aquí vuestra casa os es dejada desierta, y os digo que no me veréis hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! (Lucas 13:35); la palabra desierta (del griego aphietai, que significa abandonada). Esta profecía de fatalidad se cumplió pronto con la completa destrucción de ella (vea Mt – La Destrucción de Jerusalén y el Templo en Tisha B’Av en el año 70 dC). Entonces, el Comandante Supremo de la Vida y la Muerte citó el Salmo 118:26a: ¡Bendito el que viene en el Nombre de YHVH! Las multitudes citaron este versículo cuando Él entró en la Ciudad Santa en Su Entrada Triunfal, pero sus líderes religiosos lo desaprobaron. Él no volvería hasta que se hubiera preparado un remanente creyente que le rogaría que regresara (vea el comentario sobre Apocalipsis Ev – La base para la segunda venida de Jesucristo). En el futuro escatológico lejano, esta verdad será proclamada cuando Jesús regrese nuevamente y entre en Sión como el Gobernante del milenio.
Ntd: Lucas 13:33b es una generalización teológica, no es absoluta, o una regla sin excepción


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