Todos os odiarán por mi causa,
pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá
Marcos 13:9-13 y Lucas 21:12-19
A última hora de la tarde
del miércoles 13 de Nisán
Todos os odiarán por causa de mí, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá ESCUDRIÑAR: ¿Quién rechazaría primero a los apóstoles? Pero antes de que murieran, ¿qué debía suceder primero? ¿Cómo debían actuar al ser arrestados? ¿Por qué? ¿Cómo actuarían sus familias y amigos? Pero ¿qué garantía recibieron?
REFLEXIONAR: ¿Cuándo fue la última vez que usted fue perseguido por causa del Señor? Si usted nunca ha sufrido persecución, ¿qué podría decir eso de usted? ¿Está usted alerta? ¿Está ayudando a que el Evangelio sea predicado a todas las naciones? ¿Sabe si alguien le odia por defender a Cristo?
Habiendo dado respuesta a la tercera pregunta respecto a la señal del fin de la era, Jesús ofreció una profecía histórica cercana (profecía de cumplimiento casi inmediato) para describir algunas experiencias personales que Sus talmidim vivirían. Así que aquí, Lucas afirma claramente que, antes de que ocurra toda esta persecución mundial, los apóstoles mismos sufrirán persecución después de que el Mesías los haya dejado y regresado al Padre.
Pero mirad por vosotros mismos: Os entregarán a los sanedrines y seréis azotados en las sinagogas, y compareceréis delante de gobernadores y de reyes por causa de mí, para testimonio a ellos (Marcos 13:9; Lucas 21:12-13).
Primero, los judíos los rechazarán a ellos. Yeshua dijo: echarán mano y os perseguirán. Esto desvía la atención de los Doce de los acontecimientos mundiales que acabamos de describir hacia sí mismos. …mirad por vosotros mismos significa tomar precauciones, no sea que la persecución los lleve a renegar de Cristo. Juan lo expresó así: «Mirad por vosotros mismos, para que no echéis a perder las cosas que hemos forjado; sino que recibáis el galardón completo. Todo el que se desvía, y no permanece en la doctrina del Mesías, no tiene a Dios. El que permanece en la doctrina, éste tiene al Padre y al Hijo (2 Juan 1:8-9). Los discípulos serían rechazados tanto por judíos como por gentiles. Los judíos los entregarán a sanedrines, los meterán en cárceles (vea el enlace haga clic en Lg – El Gran Sanedrín).
En segundo lugar, los gentiles os llevarán ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre. Esto os brindará la oportunidad de ministrar, para testimonio a ellos.

Y el evangelio tiene que ser proclamado antes a todas las gentes (Marcos 13:10). Pero digo: ¿Acaso no oyeron? Antes bien: Por toda la tierra salió la voz de ellos, Y hasta los confines de la tierra habitada, sus palabras (Romanos 10:18); vea también Colosenses 1:6 y 23). El evangelio ha llegado a vosotros, y así en todo el mundo está llevando fruto y creciendo como también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis plenamente la gracia de Dios en verdad (Colosenses 1:6); …la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual ha sido proclamado en toda la creación que está debajo del cielo, del cual yo, Pablo, llegué a ser ministro (Colosenses 23b).
Y cuando os conduzcan para entregaros, no premeditéis qué vais a hablar, sino lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad, porque no sois vosotros quienes habláis, sino el Espíritu Santo (Marcos 13:11; Lucas 21:14-15).
Y el hermano entregará a muerte al hermano, y el padre al hijo, y los hijos se rebelarán contra los padres y los matarán (Marcos 13:12; Lucas 21:16). La ruptura de los lazos de afecto natural será otra prueba que los apóstoles tendrán que afrontar, serán rechazados por sus familias a causa del Mesías. Solo un odio fanático del Evangelio podría provocar una conducta tan antinatural como la que describen estos versículos. No nos gusta pensar que la persecución sea un medio importante para proclamar el Evangelio, pero lo es. Pedro, Santiago, Juan y Andrés lo demostraron ellos mismos en el libro de los Hechos y en la historia no escrita de sus misiones y su martirio. 1328

Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. ¡Ganad vuestras almas con vuestra perseverancia! (Marcos 13:13; Lucas 21:17-19).
Seréis aborrecidos de todos por mi nombre. Estas palabras son distintivamente judías. Solo los judíos han sido y serán objeto de odio a nivel mundial. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá durante su ministerio terrenal. Sin embargo, cuando el ministerio terrenal de ellos terminó, todos fueron martirizados excepto Juan, quien murió de muerte natural alrededor del año 98 dC, y Judas, quien se ahorcó (vea Lm – Judas se ahorca). La salvación de ellos está asegurada (vea Ms – La seguridad eterna del creyente). Y por la fidelidad de ellos, Jesús les promete que los preservará hasta que cumplan Sus propósitos.


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