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La parábola de las diez vírgenes
Mateo 25: 1-13
A última hora de la tarde
del miércoles 13 de Nisán

La principal enseñanza de la parábola de las diez vírgenes (en mi opinión) es estar vigilantes y preparados para el Señor, porque Él puede regresar por su novia en cualquier momento.

Para comprender esta parábola, es necesario entender primero el sistema matrimonial judío, común en tiempos de Jesús y practicado por la mayoría de los judíos hasta principios del siglo XX. Los judíos ultraortodoxos y los que aún residen en algunos países de Oriente continúan utilizándolo. El sistema matrimonial judío constaba de cuatro etapas distintas, todas ellas presentes en la relación de la Iglesia como novia de Cristo.

En la primera etapa, el padre del novio hizo los arreglos para la novia y pagó el precio de la dote. Dios El Padre ya había hecho el pacto y pagado el precio de la novia. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16). Al entregar a Su Hijo y derramar Su sangre, el precio de la novia quedó pagado y el pacto sellado.

En la segunda etapa será el rapto de la Novia. Así como en el sistema judío podía transcurrir un largo período de tiempo entre la primera y la segunda etapa, así ha sido con la Iglesia. Han pasado unos dos mil años desde que se completó la primera etapa. Algún día tendrá lugar la segunda etapa y Yeshua vendrá para llevar a Su Novia a Su hogar. Este llevar de la novia se conoce como el Arrebatamiento (vea el enlace, sobre el Apocalipsis ByEl arrebatamiento de la iglesia). Esta segunda etapa se completará algún tiempo antes del comienzo de la Gran Tribulación. Dios Padre determinará el momento del Arrebatamiento. Pero acerca de aquél día y hora, nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre (Mateo 24:36). Y solo ocurrirá después de que Jesús haya preparado el lugar. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no, os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y cuando me vaya y os prepare lugar, vengo otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis (Juan 14:2-3).

Esta parábola (en mi opinión) contrasta a los judíos creyentes con los no creyentes. Las diez vírgenes esperaban el regreso del novio para comenzar la ceremonia nupcial. Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran insensatas y cinco eran prudentes; porque las insensatas, al tomar las lámparas, no tomaron consigo aceite, pero las prudentes tomaron aceite en las vasijas juntamente con sus lámparas (Mateo 25:1-4). Entonces los insensatos (son judíos incrédulos) y cinco prudentes (son judíos creyentes). Esto sería un problema serio porque se necesita luz en la oscuridad. Sería una verdadera insensatez quedarse sin aceite en un momento tan crucial. En contraste, las vírgenes prudentes estaban preparados e incluso llevaron aceite extra por si acaso se les acababa. Son ellas quienes poseen el aceite, un símbolo común del Espíritu Santo en las Escrituras. Dado que el Mesías ya aparece representado con su novia, la Iglesia ha sido arrebatada.

No era raro que el novio tardara mucho en llegar porque fue su padre quien anunciaba el inicio de la ceremonia. El padre elegía lo que él considerado el momento más oportuno, y con el sonido del shofar, comenzaba la procesión nupcial. Con gran alegría, el novio viajaría a la casa de la novia para buscarla, o literalmente llevarla a ella la casa del padre (el cielo) para la ceremonia nupcial. En esta parábola, la llegada tardía del novio creó un pequeño problema. De hecho, era tan tarde que todas cabecearon y se durmieron (Mateo 25:5).

Pero a la medianoche hubo un clamor: ¡He aquí el esposo, salid a su encuentro! (Mateo 25:6), de repente un clamor las despierta. El momento crítico de la parábola se da claramente cuando el novio regresa inesperadamente para llevar a su novia de vuelta a la casa de su padre. Esto se ve en la estructura quiástica a continuación.

A Diez vírgenes salieron al encuentro del esposo (25:1)

B Cinco fueron insensatas y no llevaron aceite, y cinco fueron prudentes (25:2-4)

C Todos se cabecearon y se durmieron (25:5)

D A la medianoche hubo un clamor: ¡He aquí el esposo, salid a su encuentro! (25:6)

C Todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas (25:7)

B Cinco insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite y las envían a comprar para sí mismas (25:8-9a)

A El novio recibe solamente a aquellos que estaban preparados (25:9-12)

Epílogo: Velad pues, ya que no sabéis el día ni la hora (25:13)1346

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Como estaba oscuro afuera, ellas necesitaban aceite en sus lámparas. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Las vírgenes prudentes no fueron sorprendidas, pues habían preparado aceite extra para tal emergencia. Sin embargo, en ese momento las vírgenes insensatas se dieron cuenta de su dilema: no tenían aceite. No es que desconocieran su falta de aceite pero que no les preocupaba lo suficiente como para comprarlo antes de la llegada del esposo. Quizás pensaron que podría comprar algo siempre que lo necesitaran. O quizás ellas pensaron que podría pedir aceite prestado si las tiendas estaban cerradas, así que lo intentaron. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, pues nuestras lámparas se están apagando. Pero las prudentes respondieron, diciendo: Id más bien a los que venden y comprad para vosotras mismas, no sea que no haya suficiente para nosotras y vosotras (Mateo 25:7-9). No se da ninguna razón para la negligencia de ellas, sin duda porque el motivo es irrelevante. Como tuvieron sobradas oportunidades para estar totalmente preparadas para la boda del novio esposo a su llegada, nada podía justificar su fracaso. Se las presenta como incrédulas y, por lo tanto, no estarán ni vigilando ni preparadas.

Pero mientras iban a comprar, llegó el esposo, y las preparadas entraron con él a la fiesta de bodas, y fue cerrada la puerta. Luego, las otras vírgenes también llegan diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! (Mateo 25:10-11) La tragedia, por supuesto, fue que ya no había oportunidad de comprar el aceite. Anteriormente, durante Su ministerio, al hablar sobre la entrada al Reino, Jesús dijo: Después que el amo de casa se levante y cierre la puerta, aunque comencéis a golpear por fuera la puerta, diciendo: Señor, ¡ábrenos!, os responderá diciendo: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: En tu presencia hemos comido y bebido, y en nuestras plazas nos enseñaste. Pero Él os dirá: No sé de dónde sois. ¡Apartaos de mí todos los hacedores de iniquidad! Allí será el llanto y el crujido de los dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros seáis echados fuera (Lucas 13:25-28).

Más tarde, las vírgenes insensatas regresaron de su infructuosa búsqueda de aceite, vinieron diciendo: ¡Señor, Señor, ábrenos la puerta! Pero él respondiendo, dijo: En verdad os digo que no os he conocido (Mateo 25:12). Yo creo que aquellas cinco no eran vírgenes y nunca habían formado parte del cortejo nupcial, pero lograron vestirse y comportarse como verdaderas vírgenes. Ahora la farsa había terminado y su carácter pecaminoso e insensato había quedado al descubierto.

Será un momento de puro terror cuando los incrédulos se enfrenten a un Dios santo y comprendan con absoluta certeza que están perdidos para siempre. Ese debió ser el sentimiento de la gente en tiempos de Noé cuando vieron las aguas del diluvio subir por encima de sus cabezas y supieron la puerta del arca quedó cerrada para siempre.1347

La conclusión de la parábola es breve pero profunda. Velad pues, ya que no sabéis el día ni la hora (Mateo 25:13) en que aparecerá el novio. Jesucristo es el novio que ha de venir. En varias ocasiones había enseñado que solo el Padre conoce el momento exacto de Su aparición (Mateo 24:36). Por lo tanto, la disposición de Sus talmidim era primordial. Siempre debían estar preparados. Nadie querría ser sorprendido desprevenido y carente de lo necesario para ser invitado al banquete de bodas del Cordero.

Una vez más, debemos recordar que existen tres reglas de interpretación bíblica: contexto, contexto, contexto. Y el contexto de esta parábola son las tres preguntas formuladas por los talmidim (vea Jh Las tres preguntas). Por consiguiente, Jesús utilizó esta parábola para ayudar a Sus doce apóstoles a comprender mejor los acontecimientos venideros. Mientras Jesús hablaba del juicio de Israel en los últimos días, algunos judíos con Ruaj Ha-Kodesh serán bienvenidos al Reino. Sin embargo, para otros judíos, si no tienen una relación personal con Yeshua por obra del Espíritu Santo, entonces la invitación resulta en vano.

La tercera etapa, o la ceremonia matrimonial propiamente dicha, tendrá lugar en el cielo justo antes de la Segunda Venida, al final de la Gran Tribulación. Se hará el anuncio de la boda: y he aquí la gloria del Dios de Israel que venía del oriente, y su voz era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a causa de su gloria (Ezequiel 43:2). Y oí como la voz de una gran multitud, y como ruido de muchas aguas, y como estruendo de fuertes truenos, que decían: ¡Aleluya! Porque el Señor Dios Todopoderoso asumió el reino (Apocalipsis 19:6). Las Escrituras Hebreas habían profetizado desde hacía mucho tiempo acerca de Su futuro reinado: ¡YHVH reina! se ha vestido de majestad! YHVH se viste y se ciñe de poder. El mundo está establecido y no será conmovido (Salmo 93:1); ¡YHVH reina! se ha vestido de majestad! YHVH se viste y se ciñe de poder. El mundo está establecido y no será conmovido (Salmo 97:1). Entonces la novia estará preparada:¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria!, porque las bodas del Cordero han llegado, y su Esposa se ha preparado (Apocalipsis 19:7).

Tras la ceremonia nupcial llegará la cuarta etapa: el banquete de bodas. De nuevo un ángel dijo a Juan que escribiera. Y me dijo: Escribe: Bienaventurados los que han sido invitados a la cena de la fiesta de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:9a); porque ellos participarán de la fiesta eterna». Según la Biblia, los justos del TaNaJ no resucitarán con la Iglesia antes de la Gran Tribulación, sino después de que esta termine (vea el comentario sobre Apocalipsis Fd La resurrección de los justos del TaNaJ). Juan el Bautista, el último de los profetas, se llamaba a sí mismo amigo del novio y no se consideraba miembro de la novia ni de la Iglesia (Juan 3:27-30). Así pues, los muchos quienes serán invitados a asistir al banquete de bodas en la tierra serán todos los justos del TaNaJ (Mateo 8:11) y los mártires de la Tribulación resucitados después de la Segunda Venida.

En resumen, mientras que la ceremonia nupcial tendrá lugar en el cielo justo antes de la Segunda Venida, el banquete de bodas del Cordero se celebrará en la tierra justo después de la Segunda Venida. Así, el banquete de bodas inaugurará el Reino Mesiánico (Mt 22:1-14, 25:1-13). Y con ello, se completarán las cuatro etapas.

Las parábolas transmiten una idea principal, por lo que no conviene detenerse en los detalles. En esta parábola, se enfatiza la vigilancia y la preparación, ambas logradas mediante la fe en Jesucristo. Solo los sabios, los creyentes, entrarán en el banquete de bodas (vea el comentario sobre Apocalipsis Fg Bienaventurados los invitados a las bodas del Cordero). El mensaje es claro: Manténganse alerta, pues desconocemos el momento del regreso de Jesús.

Ntd: Otros autores sostienen que se refiere a la Segunda Venida. Vea The footstps of the Messiah de Arnold G. Fruchtenbaum. Punto M. Parábolas que exhortan a la vigilancia, la preparación y el trabajo — Mateo 24:43-25:30; Marcos 13:33-37 Pag 642-647.