–Save This Page as a PDF–  
 

Las tres primeras horas de Jesús en la cruz: La ira del hombre
Mateo 27:35-44; Marcos 15:24-32; Lucas 23:32-43; Juan 19:18-27
Desde las 9 am hasta el mediodía del viernes, el 15 de Nisán

Las primeras tres horas de Jesús en la cruz: la ira del hombre ESCUDRIÑAR: Explique el significado de la muerte de Yeshua en la cruz. ¿Cómo vería el mundo a Miriam y cómo se vería ella a sí misma después de la crucifixión de su hijo? ¿Cómo le suenan a usted las palabras de Jesús a su madre (vea Marcos 3:31-35 y Lucas 11:27-28)? ¿Cómo desafía Él su propio sentido de lo que le da significado e identidad? ¿Cómo abarcan las palabras de Yeshua a Su madre las vidas de cada mujer desde la primera infancia hasta la vejez? ¿Cómo encontramos nosotros, como María, la verdadera bienaventuranza? ¿De qué maneras deberían los creyentes tratar de imitar la actitud del Mesías hacia el perdón?

REFLEXIONAR: Un sacrificio debe ser precisamente eso: un sacrificio. Los sacrificios pueden ser inconvenientes y costosos. Por definición, un sacrificio casi siempre implica algún tipo de muerte o pérdida. Piense usted en una ocasión en la que renuncio a algo por un amigo. ¿De qué manera su sacrificio ayudó a esa persona? ¿Por qué es importante aceptar el sacrificio de Jesucristo por nosotros? ¿Por qué la gente rechaza el don de la salvación de Dios? ¿Conoce a alguien que parezca estar sin ayuda hoy? Quizás piense que usted no tiene esperanza. El Dios de la Biblia se especializa en brindar ayuda a quienes son considerados tan ancianos, tan culpables o tan débiles para estar más allá de toda ayuda.1598

Los romanos calculaban las horas a partir de la medianoche, lo que explica la aparente discrepancia entre Juan 19:14, donde, a la hora sexta (según el cálculo romano), Poncio Pilato sacó a Jesús ante los judíos, y a la hora tercera, cuando se calcula el mismo incidente según la hora judía. Como resultado, esto fue el viernes, exactamente a las nueve de la mañana, la misma hora exacta en que se realiza la ofrenda de Jagigá o Chagigah en el recinto del Templo.

Los mandamientos del sacrificio de la Pascua se encuentran en la Torá/Ley. De los 613 mandamientos que Moisés dio, 16 se relacionaban con la Pascua. Cuatro de ellos son positivos y doce negativos. Cinco se relacionaban con la Jagigá o Chagigah, o Segunda Pascua, es decir, el Cordero Pascual que se sacrificaba en la mañana del primer día de Pascua en el recinto del Templo como parte del holocausto matutino. Representaba un cordero inmolado por toda la nación. Exactamente a las 9 am, cuando los soldados romanos clavaban los clavos en las muñecas y los talones del Cordero de Dios para crucificarlo a Él, los sacerdotes estaban sacrificando un cordero para todo el pueblo judío tal como Caifás había profetizado (vea Juan 11:49-51).1599

Cuando los levitas presentaban el holocausto diario en el Templo de Jerusalén, al mismo tiempo, los israelitas de todas las demás tribus se reunían en las aproximadamente cuatrocientas sinagogas de toda la Tierra para leer fragmentos del relato de la creación. Las lecturas se dividían a lo largo de los seis días laborables. Es notable ver cómo los acontecimientos de la semana de la creación se alinean con los de la Semana Santa. La lectura de la sinagoga del viernes fue de Génesis 1:24-31. En el sexto día de la creación, cuando el primer ser humano, Adán, como corona de la creación, recibió la vida de la mano del Creador (Génesis 1:24-31), sus descendientes mataron al Mesías, el último Adán (Primera Corintios 15:45).1600

Etapa 6 – La Crucifixión: Allí crucificaron a Jesús, junto con dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Los romanos mantenían un intenso programa de ejecuciones, por lo que no sorprende que otros dos hombres, ambos malhechores, también fueran llevados con Él para ser crucificados (lea Mateo 27:38; Marcos 15:24a; Lucas 23:32-33; Juan 19:18). Era común que los insectos se posaran o se introdujeran en las heridas abiertas, o en los ojos, oídos y nariz de la víctima moribunda e indefensa. Las aves rapaces también desgarraban esas zonas. Además, con cada respiración, las dolorosas heridas de la flagelación se raspaban contra la áspera madera de la cruz mientras la víctima se levantaba para respirar y luego se desplomaba exhausta. Izquierda y derecha, arriba y abajo, una y otra vez. Como resultado, la pérdida de sangre por la espalda probablemente continuaría durante toda la prueba de la crucifixión.1601

Etapa 7 – Las primeras palabras del Mesías desde la cruz: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34a). Cristo habló siete veces desde la cruz. Estas son Sus primeras palabras. Para Lucas, así como para otros escritores del Brit Hadashah (Romanos 2:4, 10:3; Efesios 4:18; 1 Pedro 1:14), la ignorancia no significa una mentalidad deficiente ni falta de información, sino un estado moral pecaminoso. Esta oración es respondida por la muerte del Mesías, que trae el perdón de los pecados (Hechos 2:38).1602 Dado que el habla se produce al exhalar, en la cruz estas breves y concisas declaraciones debieron ser particularmente difíciles y dolorosas.

Etapa 8 – Se repartieron sus ropas: Siempre había cuatro soldados asignados a una crucifixión. Y lo crucificaron, y se repartieron sus ropas echando suertes, y allí sentados, lo vigilaban (Mateo 27:35-36; Marcos 15:24b; Lucas 23:34b). Bajo la ley romana, los bienes de todos los condenados eran confiscados por el estado. Cuando pues los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes: una parte para cada soldado, y la túnica; pero la túnica era sin costura, tejida completamente desde arriba. Entonces se dijeron unos a otros: No la rasguemos, sino echemos suertes sobre ella para ver de quién será. Para que se cumpliera la Escritura: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Así pues, hicieron esto los soldados (Juan 19:23-24). (Salmo 22:18 dice Repartieron entre sí mis vestiduras, Y sobre mi túnica echan suertes. Las prendas judías normalmente estaban compuestas de cinco piezas de ropa. Una prenda exterior, un cubre cabeza, zapatos y una túnica o abrigo. Eran cuatro porciones de ropa para cuatro soldados. El quinto era una prenda interior sin costuras, que echaron a suertes. Esto significa que el Señor estaba desnudo. Esta fue la vergüenza de la cruz.

Etapa 9 – El anuncio de que Jesús era el Rey de los judíos: Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín (Juan 19:19). El idioma más común en Palestina en aquel entonces era el arameo. En circunstancias normales, lo que se erigía sobre la cabeza del condenado era el delito por el cual sería ejecutado. Pero Pilato no quería condenar al Nazareno a la crucifixión, pero había cedido ante la presión de los líderes religiosos judíos. De manera no demasiado sutil… Pilato escribió también un título y lo puso sobre la cruz; y estaba escrito: JESÚS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS (Juan 19:19; Mateo 27:37; Marcos 15:26; Lucas 23:38). Esto no sonaba a acusación, sino a título. Los saduceos lo reconocieron y protestaron ante Pilato. Muchos de los judíos leyeron este título, porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y había sido escrito en hebreo, en latín y en griego. Dijeron por tanto los principales sacerdotes de los judíos a Pilato: No escribas: El Rey de los judíos, sino que él dijo: Soy rey de los judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito he escrito (Juan 19:20-22). Esta fue la venganza personal de Pilato contra ellos, y se negó a cambiar la redacción.

Etapa 10: La crucifixión de los dos criminales: Y con Él crucifican a dos ladrones: uno a su derecha y otro a su izquierda (Mateo 27:38; Marcos 15:27), Estos podrían haber sido zelotes y miembros de la insurrección de Barabás.

Etapa 11: La quinta burla: Debido a que la crucifixión fue tan pública, los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza y diciendo: ¡El que derriba el santuario y en tres días lo edifica! ¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y baja de la cruz! (Mateo 27:39-40; Marcos 15:29-30; Lucas 23:35a). Este sarcasmo feroz parecía apropiado para ellos, porque cada vez que el cuerpo de Jesús se desplomaba, parecía que apenas podía levantarse, y mucho menos podría con el Templo. No hubo respuesta desde la cruz. Debió parecer imposible pensar que “eseRabino colgado en la cruz pudiera ser el verdadero Mesías. Seguramente la maldición de tal muerte (Deuteronomio 21:23) no podía recaer sobre el verdadero Rey Mesías.1603 Pero simplemente no entendían el concepto de las dos venidas del Ungido (vea el enlace haga clic Mv El concepto judío de dos Mesías). Este fue el primer intento de bajar a Jesús de la cruz. Por supuesto Yeshua nunca dijo que literalmente destruiría el Templo, pero en forma de midrash rabínico, utilizó un lenguaje similar para describir su propia muerte y resurrección en Juan 2:19.

Etapa 12: La Sexta Burla: Así también los principales sacerdotes, escarneciéndolo, se decían unos a otros con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar (Marcos 15:31; Lucas 23:35b). El segundo intento de hacer que Jesús descendiera de la cruz. De igual manera, los principales sacerdotes, burlándose junto con los escribas y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. ¡Rey de Israel es! ¡Baje ahora de la cruz, y creeremos en él! (Mateo 27:41-42; Marcos 15:32a). ¿No dijo Él: si me ha visto a mí, ha visto al Padre? Entonces que Dios lo libre. El tercer intento de hacer que Jesús descendiera de la cruz.

Algunos de ellos estaban tan engreídos que le echaron en cara alguna escritura. Ha confiado en Dios, líbrelo ahora si lo quiere, porque dijo: Soy Hijo de Dios. (Mateo 27:43). Ellos citaron el Salmo 22:8 donde dice: Se encomendó a YHVH, líbrelo Él, Que Él lo rescate, puesto que en Él se complacía. Así que ellos pensaron: «¡que el SEÑOR lo rescate y que Dios lo libere si tanto se deleita en él!». Les parecía muy lógico. El hecho de que el Hijo de Dios permaneciera en la cruz demostraba (en sus mentes) que era un impostor. El cuarto intento de hacer que Jesús descendiera de la cruz.

Etapa 13 – La Séptima Burla: Entonces uno de los soldados se unió a la burla. Caminó hasta situarse frente a la cruz y, con las manos en las caderas, miró el rostro agonizante de Jesús. Y también se burlaban de Él los soldados, acercándose, ofreciéndole vinagre y diciendo: Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo (Juan 27:36-37). El quinto intento de que Jesús bajara de la cruz.

Al igual que los otros dos crucificados con Él, la cabeza de Cristo se inclinaba a veces, con la barbilla tocando el pecho. De nuevo, movido por espasmos repentinos, Su cabeza oscilaba de un hombro a otro y Sus ojos miraban directamente al sol mientras Sus labios se movían. Cuando Su cuerpo se desplomaba, fatigado, su peso colgaba sobre los clavos de Sus muñecas y Sus rodillas se doblaban hacia adelante.

Etapa 14 – La Octava Burla: Y del mismo modo lo insultaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él (Mateo 27:44; Marcos 15:32b).Y uno de los malhechores que había sido colgado lo injuriaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! (Lucas 23:39), como si tuviera una queja secreta contra el extraño que moría con él. Siguió mirando fijamente por encima de su hombro derecho y finalmente, levantándose y explotó en ira. Él creyó que todas las afirmaciones mesiánicas de Cristo eran mentiras, y desafió al Señor a descender de la cruz. Jesús no dijo nada. Este fue el último intento de la antigua Serpiente para evitar que Cristo muriera por los pecados del mundo, pasado, presente y futuro. El sexto intento para hacer que Jesús descendiera de la cruz.

Etapa 15 – La conversión de uno de los criminales: Pero interviniendo el otro, reprendiéndolo, dijo: ¿Ni aun temes a Dios, tú que estás en el mismo castigo? Porque nosotros, en verdad, justamente padecemos, porque recibimos cosas dignas de las que hicimos, pero Éste, nada malo hizo (Lucas 23:40-41). ¿Se convirtió en creyente el criminal en la cruz? Jesús dijo que sí (ver más abajo). Su teología era muy clara. Sabía que él era pecador; él sabía que Cristo no tenía pecado; él sabía que Cristo podía salvarlo y él sabía que Cristo vendría en Su Reino. ¿Fue bautizado este ladrón? No. ¿Tenía un ministerio? No. ¿Cumplió con las 613 prohibiciones y mandamientos de la Torá? No. ¿Era él miembro de una sinagoga? No. Fue salvo puramente por fe: Salvación = fe + nada.

Etapa 16 – Las segundas palabras del Mesías desde la cruz: Entonces el ladrón respiró hondo antes de hundirse de nuevo, y dijo con humilde desesperación: ¡Oh Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu reino! (Lucas 23:42)
Somos culpables y Él es inocente.
Somos inmundos y Él es puro.
Estamos equivocados y Él tiene razón.
Cristo no estuvo en la cruz por Sus pecados. Él estuvo allí por los nuestros».

Y una vez que el zelote comprendió esto, su petición pareció natural. Al mirar a los ojos a su última esperanza, hizo la misma petición que cualquier creyente: Yeshua, acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino. Sin sermones pretenciosos. Sin excusas. Solo una súplica desesperada de ayuda.

Jesús se levantó, respiró con dolor y obró el mayor milagro en la cruz. Mayor que el terremoto; mayor que la ruptura del velo del Templo. Obró el milagro del perdón cuando dijo: De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso (Lucas 23:42-43).1604 La salvación para ese hombre fue inmediata (vea Bw Lo que Dios hace por nosotros en el momento de la fe). En ese instante supo dónde él pasaría la eternidad (Segunda Corintios 12:4; Apocalipsis 2:7). Y lo mismo es verdad para nosotros. Cuando reconocemos que somos pecadores y depositamos nuestra fe/confianza/creencia (griego: pistos) en la muerte y resurrección de Yeshua, lo que nos asegura saber de inmediato dónde pasaremos la eternidad (vea Ms La Seguridad Eterna del Creyente). Pero estamos confiados, aunque más preferimos salir del cuerpo y estar junto al Señor (Segunda Corintios 5:8). No existe el purgatorio, donde la Iglesia Católica enseña que el pecador debe sufrir el castigo completo que le corresponde antes de poder entrar al cielo. Esa es una mentira del Enemigo de las almas.

El principal efecto físico de la crucifixión, además del dolor insoportable, era una interferencia significativa con la respiración normal, especialmente con la capacidad de exhalar. El peso del cuerpo, que presionaba los brazos y hombros extendidos, dificultaba la exhalación pasiva. Esto resultaba en una respiración superficial desde el diafragma. Es probable que esta respiración se volviera insuficiente y que el dióxido de carbono se acumulara en la sangre, lo que dificultaba aún más la respiración. Como resultado, la capacidad de exhalar requería que la víctima se impulsara sobre los pies, flexionando los codos y levantando los hombros. Pero eso colocaría todo el peso del cuerpo sobre los talones y produciría un dolor agudo.

Flexionar los codos causaba la rotación de las muñecas donde se habían clavado los clavos y un dolor intenso en los brazos. Al levantar el cuerpo, la espalda azotada se raspaba dolorosamente contra la tosca cruz de madera y causaba un dolor punzante en los talones al ser empujada hacia arriba para intentar respirar. Los calambres musculares y la sensación de ardor debido al daño nervioso en los brazos extendidos y elevados agravaban la incomodidad. Como resultado acumulativo de todo esto, el condenado tenía cada vez más dificultad para respirar. Este subir, bajar, subir, bajar, subir, bajar para intentar respirar finalmente le impedía levantarse para respirar rápidamente. Cada respiración se volvía más agonizante y agotadora, provocando falta de oxígeno y, finalmente, asfixia.1605

Etapa 17 – Las terceras palabras del Mesías desde la cruz: Junto a la cruz de Jesús estaba su madre (Juan 19:25a). En el fondo, María probablemente siempre había sospechado que este día llegaría. Seguramente había oído a Jesús hablar de Su propia muerte. La nube de la inevitable realidad probablemente la había dominado desde Yeshua era una bebé. Sin duda, era una de las cosas que meditaba en su corazón desde que Simeón le había dicho: «una espada te traspasará el alma» (Lucas 2:35a). Años después, cuando ella estuvo de pie observó como un soldado romano clavarle una espada en el costado de su hijo, ella realmente debió sentir como si una espada la hubiera atravesado su alma. En ese mismo momento, bien podría haber recordado la profecía de Simeón, y de repente el verdadero significado llegó a ella con toda su fuerza.

Justo antes de morir, Jesús vio a Miriam de pie cerca con un pequeño grupo de mujeres y el apóstol Juan. Junto a la cruz de Jesús, estaban de pie su madre, la hermana de su madre, Miriam, la (esposa) de Cleofás y Miriam de Magdala (María Magdalena) (Juan 19:25). Desde lo más profundo de su dolor, el Mesías se acercó a Miriam por última vez. Viendo entonces Jesús a la madre y al discípulo a quien amaba, de pie a su lado, dice a la madre: ¡Mujer, he ahí tu hijo! Después dice al discípulo: ¡He ahí tu madre! (Juan 19:25-27a). Él se incorporó en la cruz para poder hablar, apretando los dientes por el dolor en los talones, con pocas palabras. El joven Juan apretó un poco más el brazo alrededor de María. Miró a su Mesías a los ojos y asintió. Comprendió.

En su libro Mujeres Perdidas de la Biblia, la autora Carolyn James describe con más detalle el viaje espiritual de María. ¿Quién era la mujer destrozada que se apoyaba en Juan, el apóstol amado, al pie de la cruz? Ella era viuda. Ella estaba perdiendo a su primogénito, el orgullo y la alegría de la familia. ¿Tenía acaso la bienaventuranza llegar a esto? Ciertamente, esta no era la escena que imaginó cuando Gabriel le hizo ese glorioso anuncio más de treinta años antes. La desgracia que temía por su nacimiento palidecía ante la vergüenza y la desgracia de una madre cuyo hijo era ejecutado como un criminal común. Ahora, en lugar de un coro jubiloso de ángeles anunciando el nacimiento del Salvador, oía a una turba enfurecida exigiendo Su muerte.

Pero realmente ¿quién era esta mujer destrozada? Fue la primera discípula de Jesús, lo había sido desde el principio, aún a los trece años. Fue oyente y hacedora de la Palabra de Dios. Ante la difícil y costosa decisión, abrió un camino de fe y valentía para todas las mujeres, jóvenes y mayores, y demostró el poder de una mujer que arriesga todo para avanzar la causa de Dios. Miriam es una heroína para cualquiera. Ofrece a las adolescentes de hoy un modelo a seguir más fuerte que la mayoría de las alternativas que las interpelan. Ella es un ejemplo también para quienes somos adultos. María fue la primera en creer y dar su vida por el Evangelio. Fue la primera en dejarlo todo y seguir a Jesús, la primera en amarlo y ministrar a Su cuerpo, la primera en escuchar y atesorar Sus palabras, y la primera en compartir Sus sufrimientos. Por increíble que parezca, durante un breve período, Miriam tenía a Jesús todo para ella.

En el epílogo de la historia de María la encontramos justo donde pertenece: con Juan y los otros discípulos del Señor resucitado, esperando la llegada del Espíritu Santo en Shavuot (vea el comentario sobre Hechos Al El Espíritu Santo llega en Pentecostes). Ella no ocupaba un lugar destacado. Al igual que Su hijo, estaba concentrada en los asuntos de Su Padre. Era viuda y su Hijo estaba ausente. Pero ella todavía sabía quién era ella misma. Era la discípula bendita, firmemente establecida como hermana y madre en la creciente familia del Mesías. Ella estaba en paz. Su vida no había resultado como esperaba, pero su identidad y misión estaban intactas.1606 Tras el nacimiento de la primera congregación mesiánica, nunca más se vuelve a oír su nombre en el Brit Hadashah. Nunca más. Es evidente que las primeras congregaciones de Dios nunca pensaron en orar a María, ni siquiera pensaron que ella pudiera ayudar a Jesús en Su obra redentora como lo hace la Iglesia Católica Romana hoy. Como madre, ella una vez cuidó de todas sus necesidades; pero, en última instancia, Él fue su Salvador y proveedor. No debería ser menos para nosotros hoy.1607

Sus brazos estaban ahora en posición de V, pero la muerte no estaba lista. Yeshua el Mesías se dio cuenta de dos circunstancias insoportables: la primera era que el dolor en Sus muñecas era insoportable y que los calambres musculares que le apretaban los antebrazos, la parte superior de los brazos y los hombros le azotaban con fuerza; la segunda era que Sus músculos pectorales, a los lados del pecho, se paralizaron momentáneamente. Esto le provocó un pánico instintivo, pues descubrió que, si bien podía inhalar, no podía exhalar.1608

La cruz de Cristo ha conmovido a muchas personas: artistas la han pintado, compositores han compuesto música sobre ella, y autores y predicadores han esbozado esos momentos con palabras. Pero existe el peligro de detenerse en Su muerte con compasión. El Mesías no murió para despertar la compasión de nadie. Él no busca su compasión. Él quiere su confianza. Cuando el Señor iba camino a la cruz, algunas mujeres comenzaron a llorar. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí; lloren por ustedes mismas y por sus hijos» (Lucas 23:28). Si tienen lágrimas por Jesús, guárdenla para usted y su familia. No lloren por Él, porque Él no quiere ninguna de muestra compasión. Yeshua el Mesías quiere tu fe.1609

Quince escalones semicirculares conducían desde la Puerta de Nicanor hasta el Patio de las Mujeres. En las grandes fiestas, estos magníficos escalones servían de podio para el coro y los músicos. Del Tratado Talmud Thamid, sabemos exactamente qué salmo se cantaba en qué día de la semana en relación con el holocausto diario en el Templo. Es sumamente impresionante cómo los salmos diarios concuerdan asombrosamente con cada uno de los eventos diarios de la Semana Santa. Así, mientras Jesús colgaba en la cruz, el coro levítico, con el acompañamiento instrumental de los músicos del Templo, cantaba el Salmo 93:1-5.

En este viernes los enemigos unidos romanos y judíos se levantaron como olas del mar contra el Hijo de Dios. Oh YHVH, los torrentes se elevan, Las crecientes han alzado su voz, Las olas hacen oír su estruendo. YHVH en las alturas es más poderoso que el estruendo de muchas aguas, Que las recias olas del mar. (Salmo 93:3-4). Sin embargo, no pudieron hacer nada contra la soberanía de Dios que estaba exaltado sobre ellos. ¡YHVH reina! se ha vestido de majestad! YHVH se viste y se ciñe de poder. El mundo está establecido y no será conmovido. Tu trono está establecido desde la antigüedad, Tú eres desde la eternidad (Salmo 93:1-2). Más bien, en su rabia ciega, sin darse cuenta cumplieron el plan de salvación de Dios, tal como fue determinado en Su Palabra (Hechos 4:27-28). Tus testimonios son firmes en gran manera. Oh YHVH, la santidad es propia de tu Casa, Por los siglos y para siempre (Salmo 93:5).1610